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Sociedad

Silvia, hostelera: "La gente ya no quiere trabajar. Voy por la séptima persona que empieza a trabajar y lo deja"

La hostelera ha contado en el vídeo la situación que ha vivido hasta siete veces en apenas un mes.

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M. Benavente
Publicada
Las claves
Las claves

Silvia Jiménez, hostelera, denuncia que siete personas han dejado su puesto o no se han presentado a trabajar en el último mes en su restaurante.

La empresaria destaca que muchos candidatos confirman entrevistas o aceptan el trabajo y luego no acuden, complicando la organización del equipo.

Reconoce que en hostelería existen problemas con horarios y condiciones laborales, pero pide compromiso y respeto mutuo entre empleados y empleadores.

Jiménez subraya la importancia de avisar si un empleo no encaja, ya que la ausencia no solo afecta a la empresa sino también al resto del equipo.

Silvia Jiménez ha publicado un vídeo en el que comparte una situación que, según explica, se ha repetido varias veces durante el último mes en su restaurante.

La hostelera cuenta cómo una persona que tenía previsto comenzar a trabajar la llamó para comunicarle que finalmente no iba a acudir. No era la primera vez que se encontraba con una situación similar.

"Esta semana iba de camino a la apertura de un nuevo restaurante. Por una vez parecía que estaba todo controlado", comienza Jiménez. Sin embargo, poco después recibió una llamada que cambió sus planes. Era una persona que empezaba a trabajar ese mismo día y que se puso en contacto con ella para decirle que finalmente no iba a presentarse.

"Y pensé, otra vez", reconoce. La razón de su reacción es que era la séptima persona en un mes que no se presentaba a trabajar o que empezaba y lo dejaba. Una situación que, según cuenta, no se limita a quienes ya han aceptado un puesto, sino que también se produce durante los procesos de selección.

"Y mejor ni hablamos de los que confirman una entrevista y directamente ni aparecen", añade. Para Jiménez, este tipo de situaciones generan un problema añadido cuando un establecimiento necesita cubrir puestos y organizar el trabajo de todo el equipo.

Mientras buscaban cómo solucionar el problema y reorganizarse ante la nueva ausencia, la hostelera asegura que llegó a dos conclusiones. La primera tiene que ver con la manera de afrontar aquellas situaciones que escapan a su control. "No puedo amargarme por cosas que no dependen de mí", explica.

La segunda reflexión está relacionada con el debate sobre las condiciones laborales en la hostelería. Jiménez reconoce que en el sector son conscientes de cuestiones como los horarios, las condiciones de trabajo o del trato a los empleados.

"En hostelería hablamos muchísimo y muchas veces con razón de horarios, condiciones o de cómo las empresas tratan a las personas", señala. No cuestiona, por tanto, que los trabajadores reclamen mejores condiciones o que decidan no aceptar un empleo cuando consideran que no se ajusta a lo que buscan.

Sin embargo, considera que también debe existir un compromiso por parte de quienes aceptan incorporarse a un puesto. "Pero el respeto tiene que ser algo mutuo", afirma. Para ella, rechazar un trabajo porque finalmente no encaja no debería ser un problema, siempre que se comunique a la empresa.

"Si un trabajo no te encaja, no pasa absolutamente nada. Eres libre de elegir, pero avisa", insiste. La hostelera pone así el foco en la diferencia entre renunciar a un puesto de trabajo de forma comunicada y simplemente no presentarse cuando llega el momento de incorporarse.

En su opinión, las consecuencias de esta última situación no recaen únicamente sobre la persona que gestiona el negocio. "Porque cuando simplemente no apareces no estás dejando tirada a una empresa", explica Jiménez.

"Estás dejando tirados a los compañeros que ese día van a tener que hacer también tu trabajo", concluye la hostelera, poniendo el foco en el resto del equipo que debe asumir las tareas de la persona que finalmente no se presenta.