Pedro Sánchez, el jueves, en las instalaciones de la empresa aeroespacial PLD Space, en Elche.

Pedro Sánchez, el jueves, en las instalaciones de la empresa aeroespacial PLD Space, en Elche. Víctor Fernández Europa Press

Política

Moncloa apuesta por presentar un presupuesto social para ir a las urnas antes de marzo y superar Ceuta y la corrupción

Consideran que existe ya una previsión de calendario de fin de legislatura que sólo Sánchez tiene en la cabeza.

Más información: El enigma de la ausencia de Sánchez y la mala gestión en Ceuta llevan el pesimismo al Gobierno ante el curso electoral

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Las claves
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El Gobierno prepara un presupuesto social con la vista puesta en adelantar las elecciones generales a finales de febrero o principios de marzo.

La crisis en Ceuta y la investigación judicial sobre su gestión complican la agenda política y obligan a replantear las prioridades legislativas.

Moncloa busca presentar el proyecto de Presupuestos en diciembre; si es rechazado, Pedro Sánchez podría convocar elecciones anticipadas.

Las opciones de alcanzar acuerdos para aprobar los Presupuestos son limitadas, ya que los partidos aliados del PSOE se distancian de cara al ciclo electoral.

La situación de Ceuta y los graves errores de gestión posteriores del Gobierno han copado la agenda política y, además, lo seguirán haciendo durante meses.

Porque queda mucho para que se recupere la normalidad en la ciudad autónoma y porque empieza a coger vuelo la idea de que la investigación judicial en la Audiencia Nacional deparará aún mucha más información, con versiones contradictorias sobre lo que ocurrió en esos días y se omitieron las alarmas sobre lo que se avecinaba.

Así lo creen en el Gobierno, persuadidos de que van a tener que gestionar un nuevo frente judicial.

No es casual que desde el Ejecutivo ya se haya empezado a allanar el terreno para deslegitimar a la jueza María Tardón, por los años en los que estuvo en política, más concretamente cuando fue concejal del PP en Madrid.

El Gobierno preparaba el arranque del curso con una agenda política que está retenida precisamente por la crisis de Ceuta.

De hecho, esta misma semana Sánchez ha participado en dos actos sobre vivienda que, según admite el Gobierno, han pasado inadvertidos.

Eso les ha demostrado que va a ser muy difícil compaginar Ceuta con la agenda planificada. De ahí que ralenticen planes previstos con anuncios de medidas sociales.

Y hay también una previsión de calendario de fin de legislatura que, según todas las fuentes, sólo tiene en la cabeza Pedro Sánchez.

"No he hablado con él de ese tema" (las elecciones), es una respuesta tipo en el entorno más cercano del presidente.

Y, por eso, en el Gobierno sólo hay apuestas o interpretación de signos de su jefe sobre las fechas en las que pueden celebrarse las elecciones generales. Y también hay mucha incertidumbre e inquietud, según se puede constatar en diferentes ministros.

Por ejemplo, no hay constancia en cada uno de los departamentos de qué iniciativas pueden salir adelante en lo que queda de mandato. Porque en algunos de los supuestos contemplados y probables quedarían apenas cuatro meses de legislatura, en los que sólo podrían salir adelante algunas normas de las muchas que están atascadas en el Congreso.

Prioridades legislativas

Sería por tanto necesario un orden de prioridades legislativas, combinando el tiempo y las opciones complicadas de lograr las mayorías necesarias para aprobarlas.

Por concretarlo, es evidente que no hay tiempo material para aprobar leyes tan complejas como la de Enjuiciamiento Criminal.

Quizás habría tiempo de desencallar al fin la reforma de la denominada 'ley mordaza', que mantiene bloqueada el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, desde hace ya ocho años.

En el Gobierno se ha instalado la idea de que el calendario lo marcará la presentación en diciembre del proyecto de Presupuestos. Si, como parece, es rechazado en el debate de totalidad, el presidente anunciará elecciones generales para finales de febrero o principios de marzo.

Sánchez dejó caer esta opción en su entrevista en Televisión Española el miércoles y fuentes oficiales aseguran que "no está decidido, pero eso tiene sentido, es una posibilidad y dependerá de que el presidente aproveche la ventana de oportunidad, según los intereses del país".

Cumpliría, esta vez, su compromiso de llegar a 2027 y sería un "adelanto técnico", según él mismo dijo en la Cadena Ser hace dos semanas. Aunque todo depende de acontecimientos que él mismo no controla, incluido lo concerniente a Ceuta.

Ya antes de verano, Sánchez expresó al PNV en una sesión de control al Gobierno en el Congreso, su voluntad de presentar (al fin) los Presupuestos, y si no se aprueban convocar elecciones.

A partir de ahí, ha dejado claro que incumplirá (de nuevo) la previsión constitucional que obliga a presentarlos antes de fin de septiembre.

Presupuestos improbables

Asegura ahora que las cuentas irán al Congreso antes de fin de año, lo que sólo puede interpretarse como la voluntad de acercarlo al momento en el que pueda convocar en 2027.

Está claro que eso le libera de la presión de los candidatos a las elecciones municipales y autonómicas, que trasladan su pánico a pagar en sus carnes el 23 de mayo el desgaste del Gobierno, como ya hicieron de forma trágica para ellos en 2023.

Por el momento, Sánchez sólo se ha comprometido públicamente a que no habrá "superdomingo electoral", es decir, coincidencia de generales con autonómicas y municipales.

Fuentes de los grupos parlamentarios que apoyan al Gobierno explican que en este momento no hay conversaciones sobre los Presupuestos. Por ejemplo, el PNV empezó a hablar con el Gobierno antes de verano, pero ese diálogo se frenó. Y Hacienda explica que no lo reabrirá como mínimo hasta finales de septiembre.

Todos coinciden en que las perspectivas de acuerdo son muy limitadas, porque cada partido busca ya su propia salida hacia las elecciones, distanciándose del PSOE, y porque al propio Sánchez le conviene ya esa excusa del rechazo de los Presupuestos para poder presentar las cuentas como si fuera su programa electoral.

Sánchez tiene un inconveniente: la falta de fuerza de las opciones a su izquierda, empezando por Sumar (o como se vaya a llamar) que no tiene aún ni candidato para encabezar su lista.

Sumar sigue a la búsqueda y no les está resultando fácil. Aunque a estas alturas la estrategia del PSOE va más por buscar un resultado digno, sostenidos por votos robados a su izquierda, aunque eso haga imposible formar mayoría para una investidura.