La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, y la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, en una foto de archivo.

La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, y la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, en una foto de archivo.

Política 28-M

Yolanda Díaz no avisó a Belarra de que hará campaña en País Vasco, Navarra y Extremadura

Las ministras moradas iniciarán la campaña en Valencia el 12 de mayo y la terminarán en Madrid.

27 abril, 2023 02:18

Yolanda Díaz ha organizado su propia agenda de campaña para las elecciones del 28 de mayo sin coordinarse con la dirección de Podemos. La vicepresidenta, que lleva meses preparando su irrupción allá donde la izquierda se presente bajo una misma papeleta, todavía no tiene claras ni las fechas ni los lugares en los que participará, pero sí ha cerrado tres: País Vasco, Extremadura y Navarra. Los tres al margen de Ione Belarra.

Díaz baraja concurrir a una docena de actos electorales el 28-M, entre ellos estos tres, Barcelona y una ciudad andaluza (Sevilla, Málaga o Córdoba están en las quinielas). También estudia con especial atención algún posible evento en Valencia y Madrid, dos territorios conflictivos por ser los únicos en los que los partidos regionales —Compromís y Más Madrid— no quisieron confluir con Podemos. 

No aparecer en dos de las plazas más importantes de las elecciones sería desastroso, pero hacerlo sin precaución podría dinamitar las generales. Es el caso de Rivas-Vaciamadrid, uno de los bastiones de la izquierda madrileña que estaba "casi cerrado" hasta que hace unas semanas Podemos rompió el pacto de coalición con Más Madrid. La vicepresidenta tiene que medir sus pasos con cuidado.

Sobre todo, porque apoyar a un partido por encima de otro generaría fricciones en el espacio de Sumar, que se mantiene unido sólo porque Díaz aboga por la multilateralidad. Hoy por hoy los partidos compiten en las generales, pero la idea es unirse todos antes de final de año.

Ese es precisamente el problema que está arrastrando con Podemos. El partido morado lleva meses reclamando a Díaz que se implique en la campaña, que defienda su candidatura y que abra la puerta a un acuerdo de coalición —para las generales— validado mediante primarias abiertas. Ella, en cambio, no acepta este tipo de negociación por ser bilateral, sin contar con el resto de partidos.

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La vicepresidenta, que en un principio no iba a participar de ninguna manera en las elecciones, se convenció a principios de año que no podía ponerse de perfil mientras la izquierda se jugaba el tipo el 28 de mayo. Seis gobiernos autonómicos penden de un hilo, la representación languidece y todo el mundo le pedía ayuda. El problema: compaginar sus apariciones con no molestar a la maraña de partidos de izquierdas que se enfrentan entre ellos y que, el día de mañana, esperan fundirse en Sumar.

Será precisamente en las dos ciudades donde iniciarán la campaña (12 de mayo) las dos ministras de Podemos, Ione Belarra e Irene Montero. Fuentes de la dirección morada confirman que las dos caras más visibles de la formación participarán en 27 actos de campaña. Las negociaciones entre la cúpula de Podemos y la de Sumar están en stand-by, sin comunicación de ningún tipo, por lo que de momento no se espera que las ministras compartan escenario con Yolanda Díaz. Al menos de momento.

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Yolanda Díaz no para de repetir que no se presenta a las elecciones autonómicas, pero es indudable que parte de su destino político depende de ellas. En primer lugar, porque los distintos resultados que tengan los partidos de Sumar determinarán su fuerza en las negociaciones; Podemos, de hecho, sospecha que Díaz les desea un mal resultado para que sea más fácil manejarlos. En paralelo, la vicepresidenta ignora a su dirección y habla directamente con sus delegados en cada comunidad autónoma.

El otro motivo es que, aunque no se haya hecho explícito, todo el mundo sabe del lado de quién está Yolanda Díaz. Hace dos semanas sugirió en una entrevista en laSexta que su voto este 28-M iría para Mónica García y no para Alejandra Jacinto, candidata de Podemos a la Comunidad de Madrid. En Cataluña, nadie duda de que Ada Colau es su favorita y viceversa, por encima de Belarra. La olla a presión de la izquierda está pitando a un mes de las elecciones.

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Negociación

A mediados de marzo la secretaria de Organización de Podemos, Lilith Verstrynge, envió al jefe de gabinete de Díaz, Josep Vendrell, un borrador de calendario de campaña para poder cuadrar agendas y organizar las elecciones. La intención de los morados, que nunca recibieron respuesta de aquel documento, era tender la mano a la vicepresidenta para que apoyase "las candidaturas del espacio político al que representa", en referencia a la marca Unidas Podemos.

El problema es que esa negociación coincidió con otra todavía más espinosa: la del plantón de Podemos a Díaz en la presentación de Sumar. El porqué de la ausencia tiene muchas explicaciones, pero se pueden resumir en las dos: las desautorizaciones en ambas direcciones y la postura de no ceder ni un centímetro de terreno. Díaz, porque no quiere que Podemos controle Sumar; y Podemos, porque no quiere que Sumar les controle.

Para preparar el acto en Magariños, Sumar y Podemos se reunieron seis veces en secreto desde enero y mantuvieron una docena de conversaciones informales, pero no llegaron a nada. Los negociadores fueron, por el lado de los morados, la secretaria de Estado Lilith Verstrynge y el portavoz parlamentario Pablo Echenique; por el lado de la vicepresidenta, su asesor de discurso, Rodrigo Amírola, y el jefe de gabinete del ministerio, Josep Vendrell.

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Vendrell siempre tuvo clara la fecha de junio como el fin de las negociaciones para no influir en las elecciones pero, según señalan fuentes moradas, ni él ni Amírola se metieron de lleno en las conversaciones hasta que, hace un mes, se conoció la fecha de celebración del acto de Sumar (2 de abril) y vieron que las amenazas de Podemos de darles plantón no eran un farol. Realmente estaban dispuestos a no asistir.

Al conocerse la fecha, Irene Montero señaló a un grupo de periodistas que las conversaciones con Sumar no habían empezado para, según Podemos, mantener el carácter secreto de las reuniones; acto seguido, ese mismo día, Yolanda Díaz desmintió a la ministra de Igualdad y dijo que llevaban semanas hablando del tema, pero que Podemos no cedía.

A finales de marzo, los cuatro representantes mantuvieron una reunión telemática para intentar desbloquear "de una vez por todas" la situación, señala una fuente cercana. Podemos reclamó dos cosas a cambio de garantizar su presencia en Magariños: el compromiso de revalidar el Gobierno de coalición y organizar unas primarias abiertas para ordenar las listas electorales. También ofrecieron cerrar el acuerdo con una foto simbólica.

El equipo de Díaz dijo que sí y encargaron a Vendrell redactar un documento tipo para que Podemos lo firmase la noche del jueves 30 de marzo, pero en el texto no ponía nada sobre primarias abiertas. La única referencia era que los procesos de selección se concretarían posteriormente en una mesa de partidos, pero no decía nada sobre el censo o el mecanismo de primarias. No quedaba tiempo, Podemos no aceptó y desde entonces no se levantan el teléfono.