En la actualidad, alrededor de 1.800 millones de personas carecen de agua potable en sus hogares.

En la actualidad, alrededor de 1.800 millones de personas carecen de agua potable en sus hogares. Ayuda en Acción

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Cómo el acceso a agua potable ha transformado la vida de miles de mujeres: impulsa el liderazgo y la autonomía

Ayuda en Acción ha impulsado su acceso a 70.000 personas y refuerza el papel de las mujeres frente a una crisis que afecta a 1.800 M en el mundo.

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Mariana Goya
Publicada

El acceso al agua potable continúa siendo una de las brechas más persistentes del desarrollo global. En la actualidad, alrededor de 1.800 millones de personas carecen de este recurso básico en sus hogares, una carencia que refleja desigualdad estructural, y que también tiene un impacto directo en la vida cotidiana de millones de mujeres.

En dos de cada tres hogares sin acceso directo al agua, son ellas quienes asumen la responsabilidad de recolectarla, dedicando en conjunto cerca de 250 millones de horas diarias a esta tarea.

Durante décadas, esta labor ha condicionado el tiempo, la salud y las oportunidades de generaciones enteras. Pues, recorrer largas distancias cargando recipientes pesados no solo limita el acceso de mujeres y niñas a la educación o al empleo, sino que incrementa su exposición a enfermedades derivadas del consumo de agua no segura.

Sin embargo, en los últimos años, diversas iniciativas han comenzado a revertir esta situación, transformando no solo el acceso al recurso, sino también el papel de las mujeres en su gestión.

En este contexto, los proyectos impulsados por Ayuda en Acción han permitido avances significativos. Solo en 2025, cerca de 70.000 personas accedieron por primera vez a agua potable segura gracias a sus programas, con especial incidencia en América Latina (25.000 personas) y África (45.000).

Aproximadamente la mitad de las beneficiarias son mujeres que, además de haber dejado de invertir horas en la recolección de agua, han pasado a desempeñar roles activos en la toma de decisiones sobre su uso y gestión.

El impacto del acceso al agua se traduce en múltiples dimensiones. Por un lado, permite recuperar tiempo que puede destinarse a la educación, el trabajo o el cuidado personal. Por otro, mejora las condiciones de salud al reducir la incidencia de enfermedades relacionadas con el consumo de agua contaminada.

Ayuda en Acción impulsa proyectos de agua y saneamiento para mejorar la salud, la autonomía y las oportunidades de desarrollo.

Ayuda en Acción impulsa proyectos de agua y saneamiento para mejorar la salud, la autonomía y las oportunidades de desarrollo. Ayuda en Acción

Además, refuerza la autonomía y la participación comunitaria, especialmente cuando las mujeres asumen responsabilidades en juntas de agua y órganos de gobernanza local. Y es que "garantizar el acceso al agua no es solo abrir un grifo: es abrir oportunidades para que las mujeres se desarrollen, decidan y lideren", señala Andrés Oleas, especialista en gestión social y ambiental del agua en Ecuador.

En este país, los proyectos han facilitado el acceso a agua potable a más de 165.000 personas mediante la construcción y rehabilitación de más de 400 sistemas de agua, la protección de más de 650 hectáreas de ecosistemas clave y la creación de una Escuela Nacional del Agua que forma a comunidades en gestión sostenible del recurso.

Este enfoque no se limita a la infraestructura. Las intervenciones incluyen programas de higiene, instalación de sistemas de saneamiento en escuelas y espacios comunitarios, y modelos de gestión participativa que sitúan a las comunidades —y especialmente a las mujeres— en el centro de la toma de decisiones.

En zonas rurales de Ecuador, por ejemplo, mujeres lideran juntas de agua que administran los sistemas, planifican su sostenibilidad y promueven la protección de fuentes hídricas. Iniciativas similares se desarrollan en México, Mozambique o El Salvador, donde las mujeres participan en proyectos de captación de agua de lluvia, rehabilitación de pozos o restauración de ecosistemas.

A pesar de estos avances, el acceso universal al agua potable sigue siendo un objetivo pendiente. El Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 establece como meta garantizar este derecho antes de 2030, pero el ritmo actual resulta insuficiente. Factores como el cambio climático, la contaminación y la creciente presión sobre los recursos hídricos agravan el desafío.

En este escenario, el liderazgo femenino emerge como un elemento clave. La participación activa de las mujeres en la gestión del agua mejora la sostenibilidad de los proyectos y contribuye a transformar estructuras sociales profundamente arraigadas.

Porque, como subraya Oleas, cada iniciativa de acceso al agua "es también un proyecto de empoderamiento", en el que el recurso deja de ser una carga diaria para convertirse en una palanca de desarrollo y autonomía.