Ana Isabel Fernández es una mujer eficaz, moderada, prudente. Tiene una extraordinaria capacidad para la comunicación y el diálogo. Destaca en ella la objetividad. Está siendo una excelente presidenta del Patronato de los Premios Princesa de Asturias.

Teresa Sanjurjo ha demostrado en la dirección de los Premios una permanente capacidad para el arbitraje y la moderación, una idea clara de la dimensión internacional de estos galardones. No era fácil la dirección de los Premios. La vigorosa gestión de Teresa Sanjurjo se ha ganado el reconocimiento general.

Los Premios Príncipe de Asturias, después Princesa de Asturias, constituyen uno de los grandes éxitos culturales de la España democrática. En muy poco tiempo, a juicio de The New York Times, se convirtieron en los galardones internacionales de mayor relieve después de los Nobel. La idea, primero, y el impulso, después, corresponde a Graciano García, que supo armonizar desde el principio la colaboración entre una Comunidad Autónoma, Asturias; una ciudad histórica, Oviedo, y la participación de la Corona española, que ha dotado a los Premios de relieve internacional, imparcialidad indiscutida y prolongada estabilidad.

Imposible citar todos los nombres que en las Letras, la Comunicación, las Humanidades, las Artes, las Ciencias Sociales, la Concordia, la Cooperación Internacional, la Investigación Científica y Técnica y los Deportes han conformado el acierto de los Premios, entre ellos Woody Allen, Norman Foster, Plácido Domingo, Mandela, Arafat, Octavio Paz, Vargas Llosa, Paul Auster, Arthur Miller, Elizabeth Taylor, Indro Montanelli, Kapuscinski, Umberto Eco, Rafael Nadal, Serena Williams, Steffi Graf, Stephen Hawking y cien nombres más, casi todos de sólido alcance internacional. Sería injusto no mencionar a los presidentes de la Fundación: Masaveu, Arango, Álvarez Rendueles, Rodríguez Inciarte y Luis Fernández-Vega.

Ana Isabel Fernández y Teresa Sanjurjo han sabido dar continuidad al alto prestigio de los Premios Princesa de Asturias y basta que el lector lea la relación de los nombres que han ganado este año 2026 para hacerse una idea de la dimensión alcanzada por el galardón. El servicio que han hecho a la cultura española y a la Corona de España ha sido inmenso. Y la objetividad exige reconocerlo así.

Ana Isabel Fernández y Teresa Sanjurjo han sabido dar continuidad al alto prestigio de los Premios Princesa de Asturias

Desde el gran novelista británico Julian Barnes hasta el mejor futbolista actual, Leo Messi, los Jurados de este año se han esforzado por premiar a indiscutidos personajes internacionales dando continuidad a largos años de aciertos que han reunido en Oviedo a nombres de máximo relieve.

Me acuerdo de que la bioquímica española Margarita Salas, discípula de Severo Ochoa, la mujer española más destacada en el mundo de la ciencia me dijo un día en la sala de pastas de la Real Academia Española: “He recibido tantos premios en mi vida que me siento abrumada. Aun así, debo reconocer que el Premio Príncipe de Asturias tiene un relieve especial”. Pere Gimferrer, que será Premio Nobel de Literatura en catalán, me explicó un día el alto concepto que le merecía el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

“El poeta –escribí entonces al comentar los Premios– bebe en la copa dorada los cálices del aire, cabalga sobre los cuatro corceles azules, se estremece ante las ojivas caídas de la noche, ante la pálida rosa del vivir. En los ojos cerrados del amor se le derrama el tarot de los cuerpos azufrados. Canta entonces sobre los pliegues de la luz desnuda. Y el cuerpo a cuerpo del amor en vilo, se convierte en noche de luna agarena”.