Novela

La guerra del tabaco

Carlos G. Reigosa

4 abril, 2001 02:00

Plaza & Janés. Barcelona, 2001. 252 páginas, 2.550 pesetas

La guerra del tabaco, que ahora se publica en castellano después de casi un lustro de su aparición en gallego en 1996, es la tercera novela de la serie detectivesca que Reigosa ha dedicado a diversos aspectos de la realidad económica y social gallega en los últimos 25 años, con el nexo común de la pareja de amigos e investigadores formada por el detective Nivardo Castro y el periodista Carlos Conde. Ambos colaboraron en el esclarecimiento de un Crimen en Compostela (1984); los dos se vieron metidos de lleno en el tráfico de armas en O misterio do barco perdido (1988); y, en esta tercera novela, vuelven a coincidir en la investigación de las redes del contrabando de tabaco en las Rías Bajas. La guerra del tabaco desarrolla la historia del negocio del humo en las villas costeras de las rías gallegas. Los grandes contrabandistas de tabaco ven amenazado su dominio por la irrupción de nuevos lobos en el tráfico de tabaco y de drogas que ya no respetan las reglas de sus predecesores.

Como en las otras novelas de la serie, las investigaciones de Castro y de Conde ponen al descubierto esta codiciosa guerra de familias, con represalias y venganzas perpetradas. La acción transcurre entre Vilavedra, una villa costera de la ría de Arousa, donde mandan los dueños del contrabando, y Santiago de Compostela, de donde parte la investigación del periodista y su amigo detective. En uno y otro lado hay profundas dependencias del poder corruptor del contrabando, desde la colaboración bancaria en el blanqueo de dinero hasta la implicación de ciertas autoridades. La revisión de esta cambiante situación se completa con múltiples curiosidades , como la leyenda de la formulación divina de las Rías Bajas. Todo va siendo anotado a la vez que se narran las dos acciones simultáneas, el contrabando en las villas costeras y su investigación, hasta que ambas confluyen en un doble desenlace final. Por ello, y por el hábil manejo de la elipsis, la novela gana en suspensión de la intriga, articulada linealmente, siguiendo las tres partes del relato clásico, con fecundo empleo de las técnicas cinematográficas en su rápida caracterización de personajes, en el desarrollo de muchas situaciones conflictivas y en su desenlace. Aunque el final queda abierto a una esperable continuación, casi anunciada por las consideraciones del periodista sobre la previsible llegada del "segundo escalón del contrabando, esos que surgen cuando uno de los grandes se va".