Cuando un niño y un adulto leen un libro-álbum en ocasiones sucede algo tan excepcional como problemático: el chaval ve cosas, descubre líneas narrativas y aporta interpretaciones más ricas que las del adulto. A menudo, éste reacciona negativamente descalificando al niño y/o al libro que desencadenó tal desbarajuste. Y es que no aceptamos que se ponga en entredicho nuestra autoridad.
Mora crea una obra madura, de concisa densidad, donde lo que el lector observa, propone y encuentra es el responsable último del sentido del álbum. No es gratuita la importancia que tiene la búsqueda como resorte narrativo, ni las entrecruzadas miradas que pueblan las ilustraciones ni el dinamismo con el que esta historia circular nos lleva una y otra vez a volver a empezar. Es muy probable que sea la lectura infantil la que más aporte y más consiga y eso da cuenta de la calidad del libro.
Mora crea una obra madura, de concisa densidad, donde lo que el lector observa, propone y encuentra es el responsable último del sentido del álbum. No es gratuita la importancia que tiene la búsqueda como resorte narrativo, ni las entrecruzadas miradas que pueblan las ilustraciones ni el dinamismo con el que esta historia circular nos lleva una y otra vez a volver a empezar. Es muy probable que sea la lectura infantil la que más aporte y más consiga y eso da cuenta de la calidad del libro.