Image: Erizo
Los erizos no son personajes habituales en la literatura infantil, a pesar de la fascinación que despiertan en los niños. Gracias a Los tres erizos, de Javier Sáez Castán, (Ekaré) y al libro que hoy reseñamos la imagen de estos espinosos animales queda vinculada irremediablemente a su apetito voraz, a sus largas siestas y a protagonizar historias cálidas y tiernas.
Gustavo Roldán apuesta por la sencillez. Su trazo es tan libre como exacto. Los personajes resultan cercanos y eluden tanto en su morfología como en sus comportamientos las simplificaciones. La estructura y tono narrativo es próximo al cine de animación, aunque también la historia se apropia de recursos característicos del cuento tradicional. Libro fresco que conecta con la sensibilidad del pre-lector o primer lector ofreciéndole una historia leve y sentida. A pesar de todos sus logros, echamos en falta un mayor uso de los elementos narrativos del libro-álbum, como podrían ser la anticipación o una mayor tensión entre imagen y texto.
Gustavo Roldán apuesta por la sencillez. Su trazo es tan libre como exacto. Los personajes resultan cercanos y eluden tanto en su morfología como en sus comportamientos las simplificaciones. La estructura y tono narrativo es próximo al cine de animación, aunque también la historia se apropia de recursos característicos del cuento tradicional. Libro fresco que conecta con la sensibilidad del pre-lector o primer lector ofreciéndole una historia leve y sentida. A pesar de todos sus logros, echamos en falta un mayor uso de los elementos narrativos del libro-álbum, como podrían ser la anticipación o una mayor tensión entre imagen y texto.