Las razones por las cuales un adolescente mantiene una novela en sus manos son las mismas por las que cualquier lector continúa leyendo: la narración mantiene su interés suscitando interrogantes y dilatando las respuestas. El tipo de preguntas depende en buena medida del género literario. "¿Quién lo hizo y por qué?" es la interrogante que suele mantener en vilo al lector de novela negra. Aunque otras preguntas, como "¿qué pasará?", pueden introducir tramas secundarias: una historia de amor o la exposición crítica de la corrupción de la casta política. En todo caso la solvencia de un escritor se aprecia mejor en el planteamiento, desarrollo y dosificación de la respuesta que en la pregunta o la respuesta en sí mismas.
La llave maestra consigue abrir y cerrar todas las puertas que la exigente pluma de Docampo le puso ante las narices a Mauro, su protagonista. El lector juvenil que se adentra en las redes de corrupción que describe la novela recibe un trato privilegiado pues se le considera como un sujeto inteligente y, a pesar de la torpe traducción del gallego, no se le minusvalora literariamente. El resultado: un excelente señuelo.
La llave maestra consigue abrir y cerrar todas las puertas que la exigente pluma de Docampo le puso ante las narices a Mauro, su protagonista. El lector juvenil que se adentra en las redes de corrupción que describe la novela recibe un trato privilegiado pues se le considera como un sujeto inteligente y, a pesar de la torpe traducción del gallego, no se le minusvalora literariamente. El resultado: un excelente señuelo.