Image: Con la esperanza entre los dientes

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Ensayo

Con la esperanza entre los dientes

John Berger

28 enero, 2011 01:00

John Berger

Traducción de Ramón Vera. Alfaguara. 160 pp. 17 euros


Las obras de John Berger (Londres, 1926) viven entre los géneros y en un grado de contemporaneidad absoluto. Mezclando la poesía, el ensayo y hasta el periodismo más personal, sus obras son un intento de reflexión trascendente sin perder la historia inmediata pero tampoco la metafísica o cualquier atisbo de pensamiento lírico. El libro que hoy nos ocupa se publicó en inglés en 2007 y creo que el título original Hold Everything Dear -Cuida todo lo que amas, que procede de un poema citado en el interior del libro- no es peor que Con la esperanza entre los dientes, título más rabioso y periodístico que acentúa el lado comprometido de Berger, autor con un sesgo político, aunque sólo adscribible a la altermundialización del "Otro mundo es posible".

Berger piensa que vivimos un mundo injusto y espantoso; para él el reino del caos, del que son culpables las superpotencias, con EEUU a la cabeza, y los grandes poderes económicos del capitalismo salvaje, que amenaza con destruir el propio planeta. Para Berger, una de las épocas peores de la humanidad; pero queda la agredida naturaleza, el cosmos poblado con la sabiduría de los muertos y el afán trascendente de humillados y ofendidos. Aunque él declara que aún es marxista, porque Marx avisó de los desastres del capitalismo a ultranza, está muy lejos de aplaudir las dictaduras de lo que se llamó "el socialismo real", es decir ni Cuba, ni China, ni Corea del Norte. Pero cree entender que la causa islamista -con su secuela de tragedias- procede y se alimenta de los sufrimientos de los palestinos -tema muy presente- y las guerras injustas de Irak y Afganistán, en especial la primera. De origen judío centroeuropeo, Berger tiene palabras durísimas contra el estado de Israel: "Militarmente hablando, el Estado nacional de quienes sufrieran el peor genocidio de la historia se volvió fascista". Siempre entre el compromiso y lo poético, cuidando la belleza y sugestión del lenguaje -se me ocurre que es lo que intenta hacer en español el último Jorge Riechmann-, Berger logra sus mejores momentos cuando esas líneas se funden casi inextricablemente, como en el texto "Hablaría de mi amor suavemente" que recorre muchos temas cercanos a partir de la evocación del gran poeta turco -y comunista- Nazim Hikmet.

Es emocionante su paseo por la Ramala palestina de la desesperación y la esperanza en los límites, como su condena al muro de cemento levantado por los israelíes. O el ritornelo que nos hace oír en otro de sus textos sobre la angustiosa situación de la Palestina dividida y mártir: "La postura moral de estar desesperados pero no rendirse funciona así". Y enumera momentos de la vida de los palestinos, que van desde las cabras y los olivos, hasta la desproporción armamentística con la que los palestinos -niños incluidos- se defienden de Israel. No falta un hermoso texto sobre Pasolini, otro desesperado lúcido. Creyendo en la necesidad de cambiar, Berger no cree en ningún fanatismo y cita a Keats que acaso aludía a los cristianos en donde hoy veríamos islamistas radicales: "Los fanáticos tienen sus sueños, y con ellos intentan tejer un paraíso para una secta". Eso es: un paraíso para una secta es lo contrario a soñar en una humanidad menos doliente.

Y siempre la dimensión lírica e hipersensitiva como en "Doce tesis sobre la economía de los muertos". Que no excluyen citas que dan mucho que pensar sobre nuestros jefes: "¿no sería mejor mirar y declarar que atravesamos el caos más tiránicoque alguna vez haya existido?". Rico en ideas y testimonios, Berger es un modo de repensar lo más candente dentro de un corazón lírico.