Aitana Sánchez-Gijón, 57 años

Aitana Sánchez-Gijón, 57 años

Corazón

Aitana Sánchez-Gijón, 57 años: "Me levanto cada día a las 5 de la mañana, hago ayuno de 16 horas y siempre tomo 2 kiwis"

La reconocida actriz contó su rutina diaria para mantenerse joven tras volver con la obra 'Malquerida' al Teatro Español.

Más información: Rafa Nadal, 39 años, sobre su infancia: "Mi padre trabajaba mucho, recuerdo que yo me levantaba y él ya no estaba".

Publicada

Aitana Sánchez-Gijón (57 años) se ha convertido en un referente de vida saludable a partir de los 50, y en sus últimas apariciones públicas ha detallado una rutina muy estructurada en torno a la alimentación, el ejercicio y el descanso.

No da siempre una hora fija de despertador, porque sus jornadas dependen del rodaje o del teatro, pero sí deja claro que todo su día gira en torno a un objetivo: llegar a la madurez con energía, ligereza y buena salud física y mental.

La actriz explica que, a partir de la premenopausia, tomó conciencia de hasta qué punto el sueño, la dieta y el movimiento se vuelven esenciales para combatir síntomas como el aumento de peso, la hinchazón, el insomnio o la ansiedad.

Esa toma de conciencia es la que la ha llevado a construir una rutina diaria muy concreta, que ella misma describe como su "tabla de salvación" para atravesar las distintas etapas de la menopausia.

Durante las épocas de rodaje intenso se levanta de madrugada, a veces antes de las seis, pero procura respetar siempre un número suficiente de horas de sueño para no llegar agotada al final del día.

"No me levanto siempre a la misma hora, intento dar todo lo que puedo y cuando tengo que madrugar mucho... qué le vamos a hacer, pero si estoy grabando, por ejemplo, Velvet, pues hay días que me levanto a las 5 de la mañana", explicó en una conversación con Patricia Pérez.

"Si es un día, más o menos normal que tengo teatro por la tarde, me puedo levantar a las 9 o 9 y media", añadió también la actriz de origen italiano de cine, teatro y televisión.

El eje de sus mañanas es el ayuno intermitente de 16 horas, que sigue a diario. Aitana cuenta que este protocolo le ayuda a sentirse más ligera, a controlar mejor el peso y a conciliar el sueño por la noche, algo que para ella es clave en esta etapa.

Rompe el ayuno siempre de la misma manera, con un desayuno muy rico en proteína, diseñado para aportar saciedad y proteger la masa muscular.

Antes de comer nada, empieza con un vaso de agua caliente con limón, un gesto sencillo que ella ha incorporado como ritual fijo de todas las mañanas.

En ese desayuno hay un protagonista absoluto, el kiwi. La actriz ha contado que hace más de tres décadas, tras coincidir con Richard Gere en un hotel, él le regaló un kiwi y desde entonces desayuna al menos uno cada día; se ha convertido en un gesto casi simbólico en su vida.

Hoy no solo mantiene ese hábito, sino que suele tomar dos kiwis diarios porque le ayudan con el tránsito intestinal, algo especialmente relevante en la menopausia, y por sus beneficios avalados incluso por la Comisión Europea en relación con el estreñimiento.

Su rutina no se entiende sin el ejercicio físico. Aitana practica pilates, yoga y ejercicios de fuerza adaptados para no perder masa muscular, consciente de que es uno de los grandes retos de esta etapa hormonal.

Reconoce que probó entrenamientos de fuerza muy intensos y que no iban con ella, porque llegaba a la noche casi con fiebre, así que ha optado por métodos más amables y sostenibles en el tiempo.

Entre sus descubrimientos está el método Gyrotonic, una disciplina que trabaja musculatura, equilibrio, fuerza y flexibilidad sin necesidad de rutinas extremas.

A todo esto suma un pilar que considera tan importante como la dieta o el gimnasio, la meditación. La actriz confiesa que le costó instaurar el hábito, pero ahora medita todas las mañanas y asegura que no se lo salta ningún día, porque le ayuda a gestionar el estrés y a dormir mejor.

En resumen, su día a día no se mide tanto por el reloj como por una secuencia de gestos conscientes: dormir lo suficiente, ayunar 16 horas, empezar con agua caliente con limón, romper el ayuno con proteína y kiwi, moverse a través de pilates, yoga o Gyrotonic y reservar un espacio para el silencio y la calma mental.