Image: Risa africana

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Ensayo

Risa africana

DORIS LESSING

13 junio, 2001 02:00

Trad. Marta Pessarrodona. Plaza & Janés. Barcelona, 2000. 399 págs, 2.700 ptas.

Ana Wulfs -el apellido deriva y evoca directamente a su admirada Virginia Woolf- representa un punto de vista alternativo, novedoso y contestatario, radicalmente enfrentado a la visión tradicional del momento. Pero considerar a Lessing como una escritora feminista resultaría un ejercicio tremendamente reduccionista, pues nos encontramos ante una de las autoras más heterogéneas del panorama literario mundial. Su riqueza narrativa supera cualquier encasillamiento restrictivo.

Desde la primeriza Canta la hierba (1949), con la que se presentó en Londres sin editor alguno, hasta sus recientes publicaciones autobiográficas que se iniciaron con Bajo mi piel (1994), siendo considerada una de las autoras británicas más importantes de este siglo, Lessing ha escrito obras intimistas, psicológicas, literatura de viajes, de ciencia ficción. La que ahora se ha traducido al español, Risa Africana, también resulta difícil de catalogar: se puede leer como un libro de memorias o como una narración de viajes e incluso un documento social, histórico o antropológico. La obra recoge sus recuerdos de los cuatro últimos viajes que realizó a Zimbawe entre 1982 y 1992. Aunque toda su infancia transcurrió en esa nación africana, Lessing nació en Khermanshah, antigua Persia; su familia se trasladó a la antigua Rodesia del Sur, actual Zimbabwe, cuando ella tenía tan solo ocho años, y es la que considera su verdadera patria.

Al comenzar la lectura la primera evocación que acude a nuestra mente es la novela de Isak Dinessen Memorias de áfrica, y ciertamente hay distintos puntos de conexión entre ambas obras. Sin embargo, conforme avanzamos en la lectura, comprobamos que la obra de Lessing es mucho más social que la de la danesa. Lessing está más interesada en mostrar cómo es la situación en áfrica, tomando como modelo Rodesia, que en narrarnos sus impresiones y sensaciones personales.

El período de diez años que transcurre entre el primer y último viaje sirve para mostrar la evolución social e histórica del país y sus gentes. El optimismo de los primeros momentos de independencia se fue volviendo desesperación cargada de tristeza, conforme los románticos sueños de los primeros momentos se vieron imposibles de alcanzar. La corrupción de los distintos gobiernos, la violencia y represión policial, la toma de granjas, el despotismo que imperaba en el país... motivaron la huida de algunos blancos y que muchos negros añorasen los tiempos de los gobiernos blancos. Pese a tratarse de un libro de memorias, su contenido interesa distintos aspectos que van mucho más allá de los exclusivamente personales. Conforme avanza la narración las evocaciones de índole privada, como la emotiva visita a su hermano que realiza en el primero de los viajes, van perdiendo espacio, o cuando menos la impresionante fuerza evocativa de la primera mitad, en favor de un "análisis" social mucho más complejo. No pretende Lessing usurpar el puesto a los estadistas; sin embargo, su "inocente" narración deja al descubierto los vicios y carencias de los nuevos regímenes africanos.

También trata temas puntuales como el del SIDA o la situación de las mujeres en el áfrica negra, los problemas de la segregación racial, la tremenda hambruna que sufren algunas naciones africanas... Será precisamente en su forma de tratar estos temas cuando encontramos a la Lessing más sutil, más sagaz y perspicaz, que sabe profundizar hasta llegar a la esencia del problema sin necesidad de exponer grandes teorías ni resultar dogmática o trascendente. La narración en primera persona transmite una sensación de verosimilitud que nos acompaña a lo largo de toda la narración. Sin menosprecio de algo que por la temática del volumen puede pasar desa-percibido, la elegancia narrativa del estilo de Lessing.