Zamyatin.

Zamyatin. Editorial Automática.

Letras

Los relatos de Yevgueni Zamiatin: el desencanto soviético del escritor al que persiguieron los zares y Stalin

Padre de la distopía moderna e inspiración directa de Orwell y Huxley, el autor ruso anticipó los riesgos del totalitarismo.

Automática Editorial rescata sus relatos más humanos y menos futuristas.

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A Yevgueni Zamiatin (Moscú, 1884-París, 1937) se le recuerda sobre todo por aquella gran y visionaria novela de ciencia-ficción, escrita en los años veinte del pasado siglo, Nosotros, que en la Unión Soviética no pudo ver la luz hasta 1988.

Portada de 'La inundación y otros textos'.

Portada de 'La inundación y otros textos'. Automática Editorial

La inundación y otros textos

Yevgueni Zamiatin

Traducción de Marta Rebón. Automática, 2026. 112 páginas. 15 €

En ella, antes de Orwell y Huxley, anticipaba los riesgos de una sociedad totalitaria que, bajo la excusa de la transparencia y de la felicidad colectiva, implantaba el control, la vigilancia extrema y la anulación de cualquier libertad individual.

Zamiatin, perseguido primero en tiempos de los zares y después por Stalin, tuvo que exiliarse y terminó sus días en París, donde falleció con poco más de cincuenta años.

Es una suerte que Automática Editorial nos abra la puerta a este otro Zamiatin, donde no encontraremos viajes planetarios ni frías ciudades futuras del siglo XXVI, sino unos textos capaces de transformar la realidad cotidiana en hermosas y dolorosas parábolas entre el sueño y la pesadilla, entre el mito y la realidad más pétrea, pues bajo las capas literarias late el sufrimiento de quien padeció, no solo el desencanto del ideal revolucionario, sino el ostracismo, la censura, la persecución que a punto estuvo de costarle la vida.

El libro se compone de cinco textos más un brillante epílogo a cargo de la traductora, Marta Rebón, y Ferran Mateo. Incluye la valiente “Carta a Stalin”, que Zamiatin envió al líder de la URSS en 1931, defendiéndose de tantas acusaciones injustas y solicitándole el permiso para salir del país en compañía de su esposa.

Se sentía ahogado, anulado, demonizado, en “muerte literaria”, por virtud de “una campaña de prensa contra mi persona”, que le impedía publicar sus obras o representar sus dramas en los teatros (caso de su tragedia Atila, retirada de cartel). Afortunadamente, aparte de conservar la vida, la mediación de Gorki facilitó su salida al extranjero.

Estos textos son capaces de transformar la realidad en dolorosas parábolas entre el sueño y la pesadilla

Entre los cinco textos aparece también su “Tengo miedo”, donde denunció públicamente lo que pensaba de la perniciosa deriva de la literatura soviética, llena de “avispados” y de “cortesanos”, mediocres funcionarios de la revolución, de futuristas y simbolistas estériles y de proletkultistas sin vuelo, mientras la gran literatura, “de bronce”, guardaba silencio. Naturalmente, pagó caro el atrevimiento de este lúcido escrito. En “Carta a la redacción” (incluido también aquí) trató de rebatir las falsedades que se vertieron sobre él.

Sin duda, las dos cumbres literarias de este libro son los cuentos “La caverna” y “La inundación”. El primero, escrito en 1920, nos sitúa en un paisaje de caos, invierno, mamuts y regreso a las cavernas en el lugar donde estuvo Petersburgo.

Son las secuelas de un diluvio y el único horizonte es la falta de salida. Los ciudadanos, como Martin y Masha, en sus viviendas-cueva, visten pieles y buscan leña o se plantean el dilema de robarla a los vecinos, para poder alimentar su precario dios-estufa. En plena tentativa de supervivencia, aún conviven con objetos de su antigua existencia (un piano, algún mueble, partituras de Skriabin).

Todos pasan penalidades y desconfían de los otros, pero aún existen policías judiciales que controlan los posibles delitos. El poder no baja la guardia.

Zamiatin hace, sin embargo, poesía en medio de la destrucción, de la pesadilla de esta cruda parábola, con pasajes hermosos como el del recuerdo de los buenos tiempos en que la pareja protagonista se enamoró. “La inundación” es una gran historia breve e inspirada, magistralmente narrada.

De nuevo nos acerca a un matrimonio, sin hijos, en la isla Vasílievski, en plena crecida del río Nevá, con la metáfora de una sangre que asciende como el agua, entre sueños, señales, celos y un acontecimiento que lo trastoca todo: la acogida en casa de la joven huérfana Ganka.