Alenka Zupancic,

Alenka Zupancic, Andrea Tejeda K.

Letras

'Desentendimiento': por qué miramos hacia otro lado ante las crisis que nos rodean

El brillante ensayo de Alenka Zupančič recurre al psicoanálisis para diagnosticar la inacción de la sociedad actual.

Aboga por la movilización para hacer posible un futuro diferente.

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Encuadrada, junto a Mladen Dolar y su representante más icónico, Slavoj Žižek, en la llamada “Escuela eslovena”, la figura de Alenka Zupančič (Ljubljana, 1966) no ha dejado de ganar una merecida relevancia en los debates teóricos de la última década surgidos entre la teoría psicoanalítica lacaniana y la política.

Portada de 'Desentendimiento'

Portada de 'Desentendimiento' Caja Negra

Desentendimiento

Alenka Zupančič

Traducción de Candela Potente

Caja Negra, 2026. 104 páginas. 15 €

No deja de ser significativo que haya sido el trauma de los Balcanes y el resurgimiento ideológico del imaginario nacionalista en la historia global reciente lo que impulsó la cuestión obsesiva de esta escuela: ¿por qué las sociedades contemporáneas, supuestamente ilustradas, pueden recaer tan fácilmente en la barbarie?, ¿por qué la luz de la racionalidad puede arrojar sombras regresivas tan arraigadas en nuestro aparato psíquico?

Detrás de estas preguntas encontramos una orientación teórica en el diagnóstico que marca la línea de este magnífico ensayo: lo que define a nuestras sociedades tardocapitalistas es su recurrente tendencia defensiva a la ficción.

Dicho de otro modo, incapaces de afrontar nuestras crisis, usamos discursos imaginarios “de segundo grado”, por así decirlo, para empeorarlas y así bloquear nuestras posibles respuestas a dichas crisis. De ahí la importancia del psicoanálisis a la hora de comprender la estructura afectiva de la época. No es solo que, como ya sostenía Freud, toda psicología individual es psicología colectiva; es que asistimos a síntomas evidentes de que existen formas perversas de razonar.

Mientras leía el brillante nuevo libro de Zupančič, varios incendios arrasaban nuestro país, mostrando cómo, en virtud del acelerado cambio climático, lo catastrófico entra en el registro de la normalidad. Sabemos que tenemos un problema, pero, sin embargo, solo hacemos como si lo solucionáramos, poniendo parches.

Entre ese “saber” y esa falta de “acción”, ¿qué procesos lógicos y mentales tienen lugar? El psicoanálisis clásico, de Freud a Lacan, se había interesado por esta economía psíquica bajo el estudio de la Verleugnung (“renegación”) o desmentida del sujeto fetichista (aquí la traductora propone una solución sugerente: “desentenderse”).

Zupančič actualiza esta tradición analítica y observa, de forma inquietante, que no existe un vínculo necesario entre nuestro entendimiento y nuestras acciones. La mayoría de la población occidental contemporánea parece haber llegado a aceptar hechos hasta cierto punto traumáticos; y, sin embargo, ¿qué diferencia supone en lo relativo a nuestra práctica? Ajustamos hasta cierta medida nuestros hábitos de consumo, pero seguimos participando en los sistemas (económicos y políticos) que provocan el desastre.

Zupančič considera este patrón un síntoma clínico de “perversión” y despliega un diagnóstico pormenorizado de esta lógica de acción. Desentendimiento es un ensayo breve, pero analiza nada menos que “nuestro estado de ánimo social general”.

Un ensayo breve, pero que analiza nada menos que “nuestro estado de ánimo social general”

En un ensayo clásico de 1964, el analista francés Octave Mannoni propuso que el desentendimiento, a diferencia de la negación pura y simple, permite en realidad reconocer la verdad, e incluso saberlo todo sobre ella, pero sin llegar a asumir del todo sus consecuencias. “Je sais bien, mais quand même”: “lo sé muy bien, pero de todos modos”. Por supuesto que soy consciente de que la astrología es una farsa, pero aun así leo mi horóscopo y sigo sus consejos.

Ciertamente, la complejidad de la lógica social no puede identificarse con un aparato psíquico y ningún acto terapéutico de análisis por sí solo va a curar sus perversiones. Pero el diagnóstico de Zupancic no cae ni en la impotencia ni en un criticismo excesivamente separado de su objeto.

Lo mejor de su ensayo aboga por un sentido de la posibilidad de un futuro diferente; nos insta a “tener en cuenta lo real imposible de lo que está sucediendo y a movilizarnos y organizarnos sobre la base de su verdad”.