Nerea Pallares. Foto: Daniel Katanga.

Nerea Pallares. Foto: Daniel Katanga.

Letras

'Punto de araña', de Nerea Pallarés: un espléndido debut sobre venganza y mitología en la Costa da Morte

La autora gallega retrata la sororidad de las trabajadoras del mar que, ante un crimen del narcotráfico, invocan a las deidades ancestrales para vengar a una joven.

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En Camariñas, una aldea de la Costa da Morte, las mujeres llevan siglos de trabajo incansable y anónimo, casi secreto. Mientras los hombres pasan meses en la mar atendiendo a lo que tiene importancia, ellas se ocupan de lo importante. Son percebeiras, marineras, trabajadoras en conserveras, palilleiras, redeiras... y “muchas veces, además, eran las mismas y alternaban oficios”.

Portada 'Punto de araña'.

Portada 'Punto de araña'.

Punto de araña

Nerea Pallarés

Libros de Asteroide, 2026. 184 páginas. 19,95 €

La tragedia se desencadena cuando la violencia de los hombres, ahora dedicados también al narcotráfico, le cuesta la vida a la hija de una de estas mujeres asombrosas y, para vengarse, para reinstaurar orden verdadero en el mundo, deciden invocar a tres deidades locales, las Tres Hermanas.

Unidas como si de un coro griego se tratase y cargadas de rabia, las mujeres del pueblo saben que son las verdaderas “dueñas del mar y del encaje”, pues “mover los palillos era mover el mundo”.

Por eso, su invocación a estas diosas gallegas (que remiten a las Parcas que determinaban el destino de los hombres con sus ruecas) solo puede cambiar la realidad.

Y sí, con la ayuda de estas deidades casi arácnidas desencadenan el caos en una fecha cargada de contenido, contando, además, con la complicidad involuntaria pero imprescindible de una recién llegada, Ari (de Ariadna, otro mito ligado al hilo), directora del Museo de Encaje del pueblo.

A caballo entre el realismo social, la mitología preternatural y una invencible sororidad, Nerea Pallarés (Lugo, 1983) se estrena como novelista con este Punto de araña sorprendente y conmovedor, con un estilo brillante y vibrante de imágenes plenas de mar, furia y dolor: “la lengua que se hizo sal, el pelo al viento en vertical como tentáculos de medusa”. Un espléndido debut.