Juan Carlos Mestre. Foto: Archivo del autor

Juan Carlos Mestre. Foto: Archivo del autor

Letras

'Asamblea', la poesía reunida de Juan Carlos Mestre: una voz clásica y comprometida que no ha desfallecido

Su obra está hecha de la diversidad de poéticas que, lejos de presentarse como incompatibles, encajan con una extraña armonía en un poderoso discurso.

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Hablando en una entrevista reciente de las relaciones de los escritores leoneses a quienes tiene por maestros directos, Juan Carlos Mestre (Villafranca del Bierzo, León, 1957) explicaba: "Tiendo a pensar que es una […] manera de entender la poesía como una asamblea libertaria de voluntades".

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Asamblea

Juan Carlos Mestre

Galaxia Gutenberg, 2026
1.436 páginas. 39 €

Esa idea de asamblea libertaria de voluntades sirve a la perfección para caracterizar su propia obra poética, una obra cuya unidad está hecha de la diversidad de poéticas que, lejos de presentarse como incompatibles o lejanas, encajan con una extraña armonía en un poderoso discurso que transciende las diferencias. Como bien dice el poeta, "asamblea".

Y esa palabra, "asamblea", sirve ahora para nombrar la poesía reunida de Mestre, medio siglo de textos, al igual que sirvió antes como título de un poema de La casa roja. , pues, reúne la poesía, la excelente poesía, de Mestre con la redacción y ordenación definitivas de los textos –los detalles los anota Emilio Torné– y dos importantes novedades, la traducción de 200 gramos de patacas tristes, escrito originariamente en el gallego de El Bierzo, y hasta veintiún poemas del inédito El ciprés descapotable. Completan la edición un bello texto de Antonio Gamoneda y un prólogo de todo interés de Jordi Doce.

No es detalle menor que los dos primeros libros de Mestre, Siete poemas junto a la lluvia y La visita de Safo, conforman el apéndice final. Y es que, sin ser libros irrelevantes, ni mucho menos, lo cierto es que es en el tercero de sus trabajos, , donde este poeta ha alcanzado ya esa poderosa voz poética que no ha desfallecido en ninguno de sus títulos.

Participan de la asamblea dos poéticas ya clásicas, la poética del compromiso y la poética contemporánea que tiene su nacimiento en la obra de Arthur Rimbaud y en la que el surrealismo no es ya un decir que carezca de lógica, no, por cuanto, como señala el poeta en la entrevista antes citada, "la poesía es transgresión y desobediencia activa de los radicales simbólicos del idioma".

Como escribió Paul Éluard, Pouvoir tout dire, y, si se puede decir todo, se puede definir el amor de un modo cuando menos poco usual. "El amor es un raro espectro de morfina con meninas ahogadas en una copa de oro", como se lee en uno de los poemas de La poesía ha caído en desgracia.

Definición para cuya comprensión no es necesario el paso del tiempo: "Algún día lo que ahora escribo será inteligible", se dice en La casa roja. La poesía contemporánea ha creado unos lectores que lo entienden sin más. Esa consigna de Éluard hace también que al discurso poético no le estén vedadas expresiones vulgares o soeces, como "Preferiría metérsela por el culo al Alcaide, metérsela por el culo al Gobernador", y a varios más.

Y está el compromiso, el compromiso con los desheredados, los perseguidos, los refugiados, los torturados, los desaparecidos, los asesinados, todos ellos están presentes en esta escritura.

Los textos de Mestre presentan variedad formal, si bien han ido derivando a la preponderancia del poema en prosa, forma ya presente en sus libros primeros, y hay que destacar la abundancia de anáforas y enumeraciones. Así, en "San Sebastián", esas dos palabras encabezan hasta 72 frases.

También leemos en "Elogio de la palabra": "Esta palabra y la sombra de esta palabra han sido pronunciadas ante el vacío, para una multitud que no existe". He de discrepar, esta poesía ha conseguido ocupar un vacío al ir creando con su palabra imaginativa y comprometida una multitud emocionada.

Motel Mar

Nuestras vidas son los líos
que van a dar en la cama,
que es el sufrir;
allí van los amoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los líos astrales,
allí los acogedizos
como caballos troyanos,
y llegados, son iguales
las que gozan por sus manos
y los chicos.

La bicicleta del panadero