Miriam Toews. Foto: © Mark Boucher

Miriam Toews. Foto: © Mark Boucher

Letras

Miriam Toews se sumerge en su propia biografía: de los suicidios familiares a la escritura como supervivencia

La autora, ganadora del Oscar a mejor guion adaptado por 'Ellas hablan', aborda en 'Tregua, que no paz' su propia vida con la ironía y el humor cotidiano que la caracterizan.

Más información: Jean-Baptiste del Amo reinventa la casa encantada: "Le otorgo una dimensión orgánica, casi humana"

Publicada

En España se ha ido conociendo poco a poco la obra de la canadiense Miriam Toews (Steinbach, 1964) gracias a que Sexto Piso ha publicado desde 2020 algunos de sus libros: Ellas hablan, Pequeñas desgracias sin importancia o No dejar que se apague el fuego. Aparte de sus distinciones literarias, se hizo con el Oscar al mejor guion adaptado, precisamente por la Ellas hablan.

Tregua, que no paz

Miriam Toews

Traducción de Julia Osuna Aguilar. Sexto Piso, 2026. 168 páginas. 19,90 €

La de Toews es una literatura muy personal, casi siempre al hilo de la propia biografía, y una buena muestra de ello es este Tregua, que no paz, cuya cita inicial, de Christian Wiman, alude ya a cómo lograr convivir con nuestros propios fantasmas, y aquí, la figura de la hermana y del padre, el suicidio de ambos, late de fondo en toda la narración. Alterna el tiempo actual con pasajes, cartas, reflexiones, sueños… que nos llegan desde los años ochenta y noventa, cuando sus dos familiares desaparecidos aún vivían. El talento y la brillantez de ambos iban acompañados también de un carácter depresivo y tal vez de demasiada lucidez.

Con el punto de partida de una convocatoria institucional mexicana en la que se pide a diferentes autores que respondan a la pregunta “¿Por qué escribo?”, Toews se sumerge en los avatares de su propia biografía, arranca desde lo fragmentario, reconstructivo, desde la cita literaria entremezclada con lo diarístico, pero pronto se comprende que sí hay una historia general, intensa, dolorosa, digna de ser contada.

La narradora se encuentra en una edad en la que le ha dado tiempo a ser hija, madre e incluso abuela, y el desgranar del haz de relaciones familiares nutre buena parte de una peripecia que se pregunta por el misterio del querer escribir. La escritura se representa como una “cornisa estrecha” donde aún nos mantenemos de pie pese a la amenaza de caída, o como un combate contra la inutilidad existencial.

Miriam Toews nos habla, en el fondo, de la perplejidad de seguir vivos en medio del sinsentido del caos contemporáneo

Pero en Toews la seriedad convive con el humor cotidiano de cuanto se percibe y se escucha en el día a día, con la gracia del propio lenguaje coloquial que a menudo emplea. Asistimos por igual a agudas observaciones sobre nuestro mundo, a sesiones de terapia, a consideraciones sobre el budismo zen, a absurdos ocurridos en la infancia y en la adolescencia, a crónicas de viajes que incluyen robos en la selva de Ecuador, donde su madre le dice al despistado padre: “Cariño, nos están atracando, ¿vale? Haz el favor de darle a este hombre tu cartera”. El uso de la ironía es otro punto fuerte en la escritora: “Los británicos lanzaron trece toneladas de octavillas sobre Alemania para convencerlos de que los nazis eran el mal. No funcionó”.

La hermana de la narradora es la auténtica figura trágica de este libro. Sus cartas desde ciudades de Europa a los dieciocho años, mientras viajaba con un novio, nos sitúan ante una figura alegre, libre, chispeante, llena de vida, de ingenio y de buen sarcasmo, rebelde contra las normas sociales inamovibles, pero a la vez permiten ya intuir o anunciar su inadaptación a la realidad y la zona oscura de su futuro silencio y de su trastorno, sus dificultades en este mundo, su “morir casi a diario”. El dilema entre escribir o guardar silencio es central en esta novela.

La tarea de la escritura aparece como un arma de supervivencia y a la vez como una carga que puede volverse insoportable y que se desea abandonar. No es extraño que mencione a Robert Walser y la radicalidad de su adiós a la creación literaria. Miriam Toews muestra la existencia como una azarosa concatenación de absurdos. Nos habla, en el fondo, de la perplejidad de seguir vivos en medio del sinsentido del caos contemporáneo.