Maxim Ósipov. Foto: Libros del Asteroide

Maxim Ósipov. Foto: Libros del Asteroide

Letras

Maxim Ósipov rememora su experiencia en un teatro remoto para atacar la reciente y vergonzosa historia rusa

En el libro de relatos 'Después de Eternidad', el médico y escritor ruso retrata la Rusia postsoviética a través de la pura experiencia cotidiana.

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Con obras anteriores como Piedra, papel, tijera o Kilómetro 101, Maxim Ósipov (Moscú, 1963) se ha ido ganando por derecho un lugar de privilegio en la literatura rusa contemporánea. De formación médica, su experiencia como cardiólogo en Moscú y especialmente en provincias le proporcionó una perspectiva cercana de la difícil realidad de sus compatriotas, su pobreza esencial, su abandono, su falta de futuro.

Después de Eternidad

Maxim Ósipov

Traduc. Alejandro Ariel González
Libros del Asteroide, 2025
296 páginas. 22,95 €

El choque con la administración y la burocracia en defensa de una sanidad digna ha sido una gran fuente de inspiración de sus relatos. La invasión rusa de Ucrania en 2022 precipitó su exilio a Alemania, donde ahora reside.

Después de Eternidad ofrece seis relatos que surgen de la pura experiencia cotidiana. El texto que da título al conjunto se despliega a partir del contenido del cuaderno que un paciente anciano olvida en la consulta del médico.

Se trata de la increíble peripecia de sus largos años como director literario de un teatro en un lugar apartado, un pueblo minero más allá del círculo polar ártico. No es extraño que en la primera página aparezcan ya las palabras "corrupción" y "sobornar", pues en esa lucha y en ese caos se debaten también los miembros de esa compañía que consigue llevar a escena un clásico tras otro en tiempo récord, se trate de un Sófocles o de un Shakespeare.

El micromundo de ese teatro lejano, entre ensayos, funciones, críticas, amores, caídas en desgracia y una notable galería de personajes, se detalla con la gracia del diálogo y una acertada carga de profundidad hacia una administración oscura e imposible a la que todos se pliegan. El desencanto de la población queda expresado en frases como "Mi hijo tiene veinticinco años. ¿Qué hace? No hace nada, evitar el ejército".

Al leer a Ósipov se tiene la sensación de estar asistiendo al despliegue caprichoso de las circunstancias de la vida

El tramo final del relato muestra el desmantelamiento de poblaciones completas para usarlas con fines militares, nos habla del destierro, pero también de la sabiduría que dan los años, cuando el jubilado vive ya en Tarusa y acepta, entre bellas descripciones, el guión en el que ha consistido su existencia.

Al leer a Ósipov se tiene la sensación de estar asistiendo al despliegue caprichoso de las circunstancias de la vida: así ocurre en "Piezas sobre un plano", donde, a propósito de un torneo de ajedrez que disputan ancianos norteamericanos, emerge la figura de un joven ruso y da lugar a todo un fresco de la vida cultural de la URSS: las persecuciones y encarcelamiento de universitarios, las delaciones y sus consecuencias, los incómodos secretos del pasado, la emigración a Estados Unidos en tiempos de la perestroika...

A veces, la celebración de una boda en un ambiente de matemáticos y actores subraya el absurdo de la vida, como en "El cine en casa".

En "Luxemburgo", el reencuentro de dos amigos denuncia el antisemitismo institucional soviético y desgrana la figura de una madre cuya vida consistió en una increíble supervivencia entre azares.

El miedo al matonismo de algunos nuevos ricos asociados con la policía en la Rusia de los pasados años 90 late en el breve pero explosivo "Grandes oportunidades", con la tragedia del exilio, que también aparece en el último cuento ("En tanto"), con ese director de Departamento de Lenguas clásicas que despide de modo "civilizado" a uno de sus colegas tachado de disidente.

La indiferencia ante el horror queda bien formulada: "Un avión fue derribado, hubo un envenenamiento, una detención... ¿Está mal? Puede ser. Incluso diría que seguramente sí. Pero ¿ha habido algún tiempo mejor?".