Marc Colell. Foto: Siruela

Marc Colell. Foto: Siruela

Letras

'Las crines', nuevo libro de Marc Colell: un viaje a La Pampa argentina marcado por una cicatriz de la infancia

Aunque desconocemos la razón de este viaje, sabemos que el protagonista de esta novela, ganadora del Premio Café Gijón, ha viajado solo y alberga secretos.

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No hay mejor ocasión que la de presentar un libro tan merecidamente premiado como Las crines para celebrar esta clase de narraciones literarias de una belleza infrecuente, sostenida sobre una prosa certera, desnuda, sugestiva por la verdad de lo que cuenta.

Las crines

Marc Colell

Premio Café Gijón. Siruela, 2026
156 páginas. 17,95 €

Sus poco más de 150 páginas ni pretenden un argumento de excepción ni refieren un suceso excepcional. Prima la voz de un hombre sin nombre que ha viajado solo, desde Cataluña a La Pampa argentina, para instalarse durante unas semanas en la casa prestada de una amiga, una quinta llamada "La Magnolia".

Desconocemos la razón de este viaje, qué le ha llevado a esta necesidad de recorrer medio mundo ni a dónde le conduce lo vivido durante ese tiempo. Sí sabemos cómo transcurren sus días allí, porque a su llegada responde a la solicitud de su amiga de contarle las impresiones durante la estancia, lo que justifica, en cierto modo, que la narración se presente de manera fragmentada, y adquiera la doble dimensión de un relato epistolar por el que discurren sus observaciones sobre el territorio pampeano.

Es la perspectiva de esta primera persona contando su llegada al lugar (con "asombro y cautela"), el impacto del paisaje en su memoria y la escasa presencia humana que le rodea (un pastor y su hija enferma, el "chico del pasto", un joven gaucho hijo de un acaudalado "estanciero"), la que nos induce a seguir de cerca su mirada.

Desde ella nos dará cuenta de cómo cambia su percepción de los detalles, y en la medida en que se suceden los días, sin sobresaltos hasta que un incidente inesperado irrumpa en su rutina y le obligue a salir de esa posición de observador, se transformará su manera de involucrarse y de reparar en lo que antes no era capaz de ver.

La mirada es esencial en la verdad de lo que cuenta esta historia y de lo que calla. Somos nosotros, interlocutores implícitos, quienes ensanchamos la composición al advertir cómo se va llenando de significado.

Es el estilo (advirtámoslo), el cómo se cuenta, lo que va demostrando que Marc Collel (Barcelona, 1975), autor del volumen de relatos El bozal (2023) y la novela Reino vegetal (2025), es escritor de ficciones que integran voces antiguas (en este caso el eco de la literatura gaucha, de Rómulo Gallegos, de J.J. Saer) a las que remite con su modo de construir, resistente a la rigidez de los géneros literarios.

A tal manera de proceder subordina aquí la trastienda del personaje, esa voz en primera persona que deja entrever una cicatriz de la infancia, sin hurgar en la herida ni echar escombros sobre el pasado, mientras deambula por el presente. Y el presente es, a su vez, un doble viaje: desde el interior de la casa a la vasta extensión de tierra que le rodea, la presencia invasiva (y simbólica) de la naturaleza, las relaciones obligadas con los vecinos.

Y un viaje paralelo de fuera a dentro, emocional, cuyo detonante está en los efectos de esa geografía física y humana de La Pampa, las gigantescas extensiones, el silencio sobrecogedor, el contraste con el mundo del que procede.

Un libro así cautivará a interlocutores que escuchen, saboreen, mastiquen y gusten de rumiar lo leído. ¡Un placer!

Este recurso de transitar por lugares, personas y silencios, le añade la condición de un viaje poético que termina en el lector, receptor de esas cartas que han sido capaces de resaltar la fuerza de la palabra para componer una aventura tan poco habitual, la de un viaje esencial en el tiempo y en el espacio. Y sugerir tanto sobre la soledad, la memoria, la condición humana por encima de todo.

Un libro así cautivará a interlocutores que escuchen, saboreen, mastiquen y gusten de rumiar lo leído. ¡Un placer!