Anna Hope. Foto: Jonathan Greet.

Anna Hope. Foto: Jonathan Greet.

Letras

'Albion', de Anna Hope: una expedición literaria a la campiña inglesa con ecos de Tennessee Williams

En su nueva novela, la autora británica reúne a una familia desestructurada en una mansión para, entre secretos y heridas del pasado, mostrar la decadencia de la clase alta inglesa. 

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En Albion, Anna Hope (Mánchester, 1974) hace una expedición a la tradición literaria de las novelas desarrolladas en grandes casas de campo inglés. Pero su intención es plenamente moderna.

Los demonios interiores de los habitantes de la mansión y sus 400 hectáreas de terreno surgen partir de la decadencia que afecta a los terratenientes ingleses.

Si pensamos en novelas relevantes sobre este tema como Howards End de E.M. Forster (1910), El amante de Lady Chatterley, de D. H. Lawrence (1928), y Retorno a Brideshead, de Evelyn Waugh (1945), las referencias comparativas son evidentes.

Albión

Anne Hope

Traducción de Regina López Muñoz. Libros del Asteroide, 2026. 400 páginas. 24,95 €

En la novela de Hope se intuyen las diferencias sociales, y dentro de las clases altas, los matices: los aparentemente convencionales y los bohemios; los ecológicos puros y los New Age; los que se creen dueños ancestrales de la tierra y los que consideran a los propietarios usurpadores, enriquecidos mediante la opresión a otros.

También hay sexo en la naturaleza, entre una hija del amo y un atractivo trabajador de la finca, secretos y regresos conflictivos por parte del hijo pródigo.

Autora de Despertar, El salón de baile y Expectativas, Anna Hope ha alcanzado éxito de crítica con toda su obra. Albion tiene lugar durante cuatro días en el recinto claustrofóbico, aunque parezca una paradoja, de la mansión y su entorno natural.

La familia Brooke se reúne para el entierro del patriarca, Philip, un vividor que abandonó a su esposa por una galerista norteamericana, Natasha, y solo regresó años más tarde enfermo de cáncer.

Grannie es la hija mayor, heredera de toda la propiedad, madre soltera de la adolescente Rowan. Isabel, profesora, vive con su marido e hijos lejos de la naturaleza, pero enganchada al recuerdo de Jack, el guardés del lugar.

Por último, Milo es el hijo escapado del alcohol y el suicidio y tan golfo como el padre, que deseosa dedicar unas cuantas hectáreas a un centro para rehabilitación de gente rica estilo New Age, a lo que Grannie, la heredera, se niega. Grace, la esposa traicionada de Philip, vive al margen de casi todo.

Su confidente y amor imposible es Ned, un amigo de la familia tan íntimo que desde hace 40 años vive en un autobús habilitado, instalado en un rincón de los terrenos, dedicado a las hierbas curativas y al recuerdo de la desmadrada fiesta psicodélica que se desarrolló en la juventud de Philip y él mismo en la finca.

La novela es un entramado magnífico, que solo en algún momento se convierte en un drama colectivo que podía haber firmado Tennessee Williams

Para entender la fusión de los personajes entre sí, el ataúd de Philip lo llevarán Ned, Hari, esposo de Isabel, Jack, el lugarteniente de la heredad y Milo, el hijo descarriado, que ayudó finalmente a su padre con drogas.

A todo este grupo se unirá una hija de Natasha, la amante del padre, que vendrá de Estados Unidos para observar el misterioso cuadro de Sir Joshua Reynolds donde aparece retratado el primer Brooke que construyó la mansión.

Clara, estudiante de doctorado del siglo XVIII inglés, provocará la catarsis de los personajes tras el entierro de Philip Brooke.

La autora se vale del multiperspectivismo para alternar las visiones y personalidades de los protagonistas. Utiliza el estilo indirecto libre con muchísimo acierto y maestría para deslizarse desde la narración en tercera persona a los pensamientos y visiones de los personajes.

Generosa con el lector, deja un pequeño espacio cuando salta de sección o pasa de un personaje a otro. El conjunto es un entramado magnífico, que solo en algún momento se convierte en un drama colectivo que podía haber firmado Tennessee Williams, pero, en general, se mantiene una distancia británica de una colosal profundidad psicológica. Resulta un rico caleidoscopio de personajes interesantes.