Pier Paolo Pasolini en la fotografía que protagoniza la portada de la biografía realizada por Jordi Corominas. Siglo XXI Editores

Pier Paolo Pasolini en la fotografía que protagoniza la portada de la biografía realizada por Jordi Corominas. Siglo XXI Editores

Letras

Las 'muchas vidas' de Pasolini, el genio rebelde: un enigma narrado con cercanía

Jordi Corominas publica una biografía en la que aborda con complicidad y amenidad todas las facetas y etapas vitales del escritor y cineasta italiano.

Más información: 'Petróleo', el libro póstumo de Pasolini que podría ofrecer pistas sobre su asesinato

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El arte muy noble de la biografía puede, en amplio modo, dividirse en dos opciones. Una sería la biografía totalizadora, donde el biógrafo trata de escrutar incluso los más nimios detalles del biografiado, mientras la otra, menos monumental, pone más esmero en la visión general de la vida tratada, haciendo que resalte su propia visión del personaje.

Las muchas vidas de Pier Paolo Pasolini

Jordi Corominas

Siglo XXI, 2025
280 páginas. 23,90 €

De alguna manera, el Pasolini de Corominas se acerca más a este modo segundo, si podemos entender como ejemplo del primero el enorme Pessoa de Richard Zenith.

Digamos así que cuando Jordi Corominas (Barcelona, 1979) habla de Pasolini, a veces parece referirse a alguien cercano y conocido, aunque nació cuatro años después del asesinato de Pier Paolo. Pero ambas sendas pueden dar excelentes resultados.

Por “muchas vidas” se puede entender los estadios o periodos del devenir vital de Pasolini (sus cambios geográficos, por ejemplo), pero también, y es más importante, sus distintos proyectos intelectuales y vitales.

Pier Paolo Pasolini nació en Bolonia en 1922, hijo de un militar convencido de su oficio, y de una mujer refinada de orígenes rurales, exactamente Casarsa, en el Friuli, donde se habla un dialecto propio que Pasolini defendió desde su primera juventud.

Leemos con gusto la cercana biografía de Corominas, que a veces nos cuenta sus propios paseos por la Roma de Pasolini

Acaso esa sea la “primera” vida de Pasolini, bajo el régimen fascista que su padre aceptó como militar, la II Guerra Mundial, la muerte de su hermano Guido en acción de guerra, su apuesta por el friulano.

A ello hay que añadir, de inmediato, la conciencia homosexual de Pier Paolo, las relaciones del joven Pasolini con los muchachos campesinos, urgidos de sexo, que podrían recordar el mundo lírico de Sandro Penna, y la escritura de dos novelas cortas, en esa onda, aunque se publicaran póstumas, Amado mío (título en español) y Atti impuri (Actos impuros). La homosexualidad es un elemento axial en la obra y en la vida de Pier Paolo.

Las vidas plurales de Pasolini, que nuestro biógrafo va desarrollando con complicidad y amenidad, pueden ser también sus distintas y complementarias dedicaciones al arte: poeta, narrador, ensayista y periodista ferozmente comprometido y contradictorio amigo de los comunistas, a quienes no dejó de criticar, defensor de la poesía cívica (Las cenizas de Gramsci) y de las lenguas dialectales, y guionista y director de cine que se abre en el singular neorrealismo de Mamma Roma, hasta los hermosos filmes de la Trilogía de la vida, aunque pronto abjurara de ellos, porque su pesimismo final le llevó a creer que la sana felicidad de lo popular prístino, ensuciada por el capitalismo, la burguesía y los avances tecnológicos, nunca más podría volver a existir.

Mundano, viajero, pero nunca despegado del terruño ni del amor a su madre Susanna, en los adelantados años 60 se pudo creer que el cineasta había casi acabado con el novelista aunque Teorema (1967) fue novela y fue película, si bien Pasolini trabajaba en un proyecto de novela total, Petróleo que, grande e inacabada, se publicó en 1992.

Tampoco podemos dejar de citar su labor de articulista, muy avanzado, muy valiente (en especial frente a la poderosa y corrupta Democrazia Cristiana) en un libro que hoy se sigue leyendo como algo cercano, Escritos corsarios.

Comunista que no lo fue cabalmente, algo anárquico y rebelde homosexual que a veces se cuestionaba a sí mismo, católico (siempre le cautivó ese orbe) aunque no fuera practicante, periodista, documentalista, ocasional autor de teatro (Calderón), Pasolini, como todos los grandes, tiene mucho de enigma. Leemos con gusto la cercana biografía de Corominas, que a veces nos cuenta sus propios paseos por la Roma de Pier Paolo, tan suya y tan cambiada.