Mariana Enriquez. Foto: Sebastián Freire

Mariana Enriquez. Foto: Sebastián Freire

Letras

Temblar o sentir asco: doce cuentos de puro terror de Mariana Enriquez, la maestra del horror gótico

La escritora argentina regresa con 'Un lugar soleado para gente sombría', relatos sobre todo lo extraño y siniestro que se esconde en la vida cotidiana.

24 marzo, 2024 01:53

En Un lugar soleado para gente sombría, Mariana Enriquez (Buenos Aires, 1973) vuelve a erigirse en maestra del horror gótico. Doce cuentos de puro terror que rasgan la gasa de la normalidad cotidiana y nos ponen a temblar o a sentir asco. En sus relatos surgen breves distorsiones que revelan que lo extraño y lo siniestro están cerca de nosotros o dentro de nuestros cuerpos; en los lugares queridos o en los vecindarios; en los viajes de pareja, en las casas familiares o en un vestido hermoso; en un selfie o un espejo, en la ropa deportiva, en las madres y su herencia, en amigos o hermanas; en el hambre más voraz, en el sexo o el amor; en un móvil o en un viejo; en una miseria que a veces tiene ojos negros y otras veces, azules.

Un lugar soleado para gente sombría

Mariana Enriquez

Anagrama, 2024
229 páginas. 19,90 €

Y es que el halo adolescente que siempre flota en sus historias no se opone a otro de sus rasgos esenciales: una enorme conciencia política; sutiles y sin subrayados, sus historias señalan que el miedo y la crueldad, que lo feo y lo ominoso, no son nunca instancias ensimismadas ni individuales, sino formas colectivas de lidiar con las heridas y las violencias estructurales.

Por eso, Enriquez escribe contra el machismo y la gordofobia; contra la fiscalización del deseo de las mujeres y la belleza femenina como imperativo y condena; escribe y denuncia la pobreza, la conversión del planeta en zona turística; apunta también hacia el estigma de la enfermedad mental, la adicción. Y lo hace sin reventar las convenciones del terror gótico, pero ¿por qué debería hacerlo, si funciona como un tiro?

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En el centro de Un lugar soleado para gente sombría brilla Nick Cave o, digamos, resplandece Hollywood, un tema donde los protagonistas se arrastran hacia sus heridas (sombras o yeguas de la noche) mientras esperan la paz y avanzan como fantasmas hacia el sol de Malibú, una promesa que nunca llega. En la canción de Nick Cave, como en el relato que da título a esta colección de cuentos, merodea un puma suelto, símbolo encarnado de las almas perdidas, yonquis y solitarios, que vagan o que vagaron por las calles de Los Ángeles.

Estos cuentos de Enriquez son puro cuerpo, es decir, procesos entre lo vivo y lo muerto

Hay en su cuento alguien, una chica flaca y muerta de miedo, que musita: “sola sola sola”. Porque todo el mundo está siempre perdiendo a alguien, Enriquez ha escrito doce cuentos de fantasmas para preguntarse o preguntarnos cómo hacemos para relacionarnos con ellos. Una cuestión que, en realidad, podría plantearse de otro modo: ¿cómo hacemos para soportar nuestros cuerpos y los cuerpos de los otros? Y es que su escritura tiene carne, sus cuentos son puro cuerpo, es decir, procesos entre lo vivo y lo muerto, umbrales que nos llevan a mirar o a tocar lo que amamos o despreciamos, como si la autora nos estuviera diciendo, necesitamos a los fantasmas, porque sus heridas nos redimen.

Nos dan asco los fantasmas, porque nos ponen contra las cuerdas del paso del tiempo. Como si nos dijera, terror es la experiencia del cuerpo; no en vano una de sus historias se abre con esta cita de Sonia Budassi: “El cuerpo no es un castigo: el castigo es que se hable tanto de él hasta que duele tenerlo”.

Intuyo que, de algún modo, Un lugar soleado para gente sombría es también una reflexión velada acerca de los procesos corporales de las mujeres. Las figuras femeninas están siempre atravesadas por la experiencia del tiempo o inmersas en trances de mutación. En todo caso, lo femenino en estos cuentos es importante, denso, oscuro y desconcertante; felizmente ambivalente, como las historias de este libro que, si algo dejan claro, es la lucha de Enriquez contra la vulgaridad del mundo.