Maylis de Kerangal / Foto: Catherine Hélie.

Maylis de Kerangal / Foto: Catherine Hélie.

Letras

'Canoas' de Maylis de Kerangal, una cautivadora sinfonía de voces femeninas

La autora francesa reflexiona en esta novela corta, y siete relatos, sobre la singularidad de la voz y cómo esta impregna nuestra personalidad.

24 enero, 2024 02:24

Maylis de Kerangal (1967) es una experimentada autora, sus novelas han recibido el reconocimiento unánime de la crítica francesa y mundial. Premio Médicis por Nacimiento de un puente, seleccionada para el Goncourt, y el France Culture-Télérama, entre otros muchos, por Reparar a los vivos. Canoas reúne una nouvelle, o novela corta, y siete relatos, que dejan en el ánimo del público la sensación de un deslizamiento por vidas que se mueven en la incertidumbre.

Kerangal escribe con un propósito de precisión en el estilo y una soterrada ambigüedad en las mínimas tramas. El resultado revela, por contraste, la complejidad de las existencias de unas mujeres centradas en sí mismas, como si el exterior les fuera ajeno. El hilo que une las historias es la observación de la voz humana.

Maylis de Kerangal se sumerge en la reflexión sobre la singularidad de las voces. Para la autora, la sutileza de un cambio de tono, la fragilidad de un temblor o la potencia de un grito son características que impregnan una personalidad.

Canoas

Maylis de Kerangal

Traducción de Javier Albiñana Serraín Anagrama. 2024. 168 páginas. 18,90€

La observación sonora se une al carácter sensorial de su escritura: “Las frases comenzaron a percutir como piedras en los platos y los miles de chasquidos infrasonoros que producen dos personas cenando en la cocina de un piso antiguo –raspar de cubiertos contra loza, crujir de sillas de paja, gluglú del agua vertida en los vasos– fueron invadiendo la estancia”, escribirá en un relato.

Todas las historias, excepto la titulada “Un ave ligera”, contada desde el punto de vista de una voz masculina, están relatadas por una narradora en primera persona. De un modo casi anecdótico y al mismo tiempo poético, en varios de los relatos aparece la visión de una canoa. La propia autora ha declarado que asocia la canoa con la idea de ligereza, de gracia, de fluidez.

Pero los relatos, pese a la brevedad de algunos, contienen una densidad profunda, como si un eco quedase en el aire tras leerlos. En “Mustang”, en realidad una novela corta, una francesa se traslada con su marido y su hijo a Colorado, en Estado Unidos.

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La protagonista marcará su sentimiento de desubicación cuando siente que no reconoce la voz de su pareja. “¿Mi voz? Sí. ¿Mi manera de hablar quieres decir? No solo el timbre, la tesitura, todo”, dirá la mujer. El desarraigo, los recorridos por la América profunda en un Mustang es un sutil viaje por los estados de un alma que no encuentra su lugar.

Gritos primitivos de liberación estallarán en “After”, la alegría salvaje de unos jóvenes celebrando su bachillerato. Uno de los relatos más sutiles, “Un ave ligera”, descubre la dificultad para deshacerse de la voz de un ser amado muerto y borrar su último mensaje del contestador. Donde la voz aparece como instrumento de manipulación y poder es en “Arroyo y limalla de hierro”. Dos amigas se reencuentran tras un tiempo sin verse.

La voz antes límpida de Zoé se ha convertido en una voz radiofónica, debido a su trabajo. “De modo que Zoé emprendió la busca de su voz grave, la que connota la competencia, la autoridad y el aplomo que se niega a la voz aguda”, dirá la narradora. En “Nevermore”, una mujer graba un texto de Poe para las hermanas Klang, coleccionistas de voces.

Hay en estos excelentes relatos algo de un mundo soñado, como la anciana que ve a los extraterrestres en “Ariane espacio”, una vulnerabilidad en la identidad de los personajes. Se diría que las mujeres de Maylis de Kerangal habitan un mundo inestable en el que cualquier cambio sonoro puede modificar su vida en un instante.