Letras

Diez libros imprescindibles de Pío Baroja: títulos necesarios para la literatura moderna

El escritor, de cuyo nacimiento se cumplen 150 años, fue autor de una obra tan prolífica como asombrosa, a un tiempo romántica y realista, filosófica y costumbrista

28 diciembre, 2022 02:39

Camino de perfección

1902

Considerada uno de los hitos fundaciones de la nueva literatura de principios del siglo XX, de ese “modernismo fuerte” que arrasa en 1902, según Mainer, se subtitula Una pasión mística y forma parte de la trilogía La vida fantástica, que incluye Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox y Paradox rey y nos narra la crisis existencial de su protagonista, Fernando Ossorio. Joven de espíritu confuso, y atormentado por la muerte y por sus amores incestuosos con su tía Laura, emprende un viaje catártico de Madrid a Levante en busca de sentido y regeneración, mientras retrata las lacras de la España de su tiempo, su incultura y miseria en todos los órdenes.

Alianza, 2013. Edición de J. A. Garrido

La busca

1904

La busca apareció por entregas en el periódico El Globo entre el 4 de marzo y el 29 de mayo de 1903, presentada como “una novela picaresca”; meses después, en enero de 1904, se editó con algunas modificaciones y dividida en dos libros independientes, titulados respectivamente La busca y Mala hierba, ya agrupadas en la trilogía La lucha por la vida, a la que se añadió posteriormente Aurora roja. La novela nos describe el descenso a los bajos fondos madrileños de Manuel Alcázar, un adolescente recién llegado, que vive como un delincuente entre golfos hasta que logra salir adelante, a base de mucho trabajo y algún desengaño, como un obrero de vida ordenada.

Cátedra, 2011. Edición de Juan Mª Marín

La feria de los discretos

1905

Ambientada en Córdoba, en vísperas de la Revolución de 1868, el origen de esta novela costumbrista es un viaje que hizo Pío Baroja con Darío de Regoyos a la ciudad andaluza. La trama refiere la historia de Quintín García Roelas, un joven de veintidós años que vuelve a su ciudad natal tras una estancia de ocho años en un colegio privado inglés, mientras la familia se ha enriquecido. Conflictivo desde la niñez, Quintín es uno de esos “hombres de acción” que abundan en el universo narrativo barojiano, aunque en su caso el descubrimiento de la miseria y mezquindad humanas le abocan a un pesimismo del que solo logrará salir con altanería y voluntad.

Biblioteca Baroja. Alianza, 2013

Zalacaín el aventurero

1909

Primera entrega de la tetralogía Tierra vasca, de la que también forman parte La casa de Aitzgorri, El mayorazgo de Labraz y La leyenda de Jaun de Alzate, Zalacaín... es un relato cuajado de acción, en las que Baroja refiere las peripecias del vasco Martín Zalacaín, desde su infancia y juventud a sus lances de contrabandista, sus amores y mortales enemistades. Es, en palabras de Mainer, “una fábula escrita con tanta nostalgia contenida y con la misma melancolía con que se narra un sueño que se quisiera real”. Comparada con las mejores obras de Julio Verne, fue adaptada al cine en vida de Baroja, en 1929 por Francisco Camacho y en 1954 por Juan de Orduña.

Caro Raggio, 1999. Ilus. R. Baroja

César o nada

1910

Implacable retrato de la España corrupta y brutal de su tiempo, César o nada es parte de la trilogía Las ciudades, también compuesta por El mundo es ansí y La sensualidad pervertida. Tras una primera parte que transcurre en Roma, en esta novela de hondo calado social y moral Baroja narra los esfuerzos de César Moncada por salvar al país de su atraso ancestral dedicándose a la política en una remota aldea castellana. Hombre de acción, Moncada apuesta por un regeneracionismo autoritario pero progresista, capaz de enfrentarse al caciquismo, a la Iglesia y a la corrupción, y de combatir la incultura. Pero su fracaso le hará confiar solo en el amor, como patria y destino final.

Biblioteca Baroja. Alianza, 2013

Las inquietudes de Shanti Andía

1911

Compuesta de siete libros y un epílogo, Las inquietudes de Shanti Andía forma parte de El mar, con El laberinto de las sirenas, Los pilotos de altura y La estrella del capitán Chimista. Explica el especialista Juan María Marín que fue “como si Baroja hubiese quedado tan saturado del presente inmediato” que prefirió mirar al ayer. En esta novela, pues, desaparece todo componente político explícito y se apuesta, desde un cierto romanticismo melancólico, por un pasado no muy lejano, idealizado y pintoresco. Quizá por eso, vale la pena gozar no solo de sus aventuras, sino de su mirada sobre el paisaje, los ambientes marineros y la lucha del hombre con el mar.

Cátedra, 2004. Ed. de J. Caro Baroja

El árbol de la ciencia

1911

De carácter semiautobiográfico, es la tercera parte de la trilogía La raza (las otras dos son La dama errante y La ciudad de la niebla) y de ella el propio Baroja afirmó era “entre las novelas de carácter filosófico, la mejor que yo he escrito. Probablemente es el libro más acabado y completo de todos los míos”. Escrita cuando el novelista estaba ya completamente consagrado, El árbol... es la historia de Andrés Hurtado desde que es estudiante de Medicina hasta que, tras una turbadora etapa como médico rural en Alcolea (trasunto de Cestona), regresa a Madrid, se malcasa, y lo visto y vivido le van hundiendo en un insalvable pesimismo.

Cátedra, 2009. Edición de P. Caro Baroja

Aviraneta o la vida de un conspirador

1931

Pariente lejano del conspirador romántico Eugenio de Aviraneta, Baroja comenzó a indagar en la vida de su personaje en 1911, hasta que encontró su expediente administrativo. Poco después, halló en el Archivo de Aranda de Duero datos de su participación en la guerra de la Independencia y el librero Ontañón le proporcionó algunos cuadernos manuscritos con anotaciones de Aviraneta. Y con el tiempo, fue adquiriendo otros materiales y, sobre todo, fue hablando con personajes que sabían de sus andanzas. El resultado fue este volumen, y la edición de las Memorias de un hombre de acción, veintidós novelas históricas cuajadas de aventuras.

Caro Raggio, 1992

Vitrina pintoresca

1935

Desolador retrato de la Segunda República española, Vitrina pintoresca resulta, “con su mezcla de nostalgia y despego”, uno de los mejores libros de un “Baroja declinante y tiene más de un eco del inmarcesible dietario Las horas solitarias”, según José-Carlos Mainer, que también destaca sus “arranques de rebeldía contra unos y contra otros”. Nada ni nadie queda impune: ni los excesos de sindicalisras ni anarquistas, ni el terror de las detenciones y los rencores aventados, ni “este señor Mussolini, con su vieja retórica dannunziana, a pesar de su jersey negro, de su mandíbula y de sus actitudes, se ve que es un San Jorge un poco mediocre”.

Ediciones del 98, 2010

Familia, infancia y juventud

1945

Publicado como una de las partes de Desde la última vuelta del camino, las memorias del novelista vasco, Familia, infancia y juventud no sólo tiene entidad propia sino que ofrece interesantes confesiones, como cuando hace balance de sus lecturas: lo primero que leyó fueron folletines comprados a libreros de viejo en Madrid; en Pamplona, devoró obras de Julio Verne y algunos folletines de Dumas. En Madrid sus favoritos serán Víctor Hugo, E. Sue, Balzac, George Sand, Zola, Espronceda y Bécquer. En Valencia y Cestona, Schopenhauer, Edgar Allan Poe y Baudelaire. Y después, de nuevo en Madrid, Charles Dickens, Stendhal, Turguéniev, Dostoievski...

Cátedra, 2021. Ed. P. Caro Baroja