Santiago Lorenzo. Foto: Cecilia Díaz Betz

Santiago Lorenzo. Foto: Cecilia Díaz Betz

Letras

'Tostonazo', de Santiago Lorenzo: el mejor libro de un escritor que hace lo que le da la gana

El autor de 'Los asquerosos' regresa con una novela sutil, bondadosa, cercana, alegre y triste, y con un tono más cómplice y fino 

3 diciembre, 2022 03:46

Lo que no debemos, creo yo, es ser desagradecidos. Lo pienso al cerrar Tostonazo, la nueva novela de Santiago Lorenzo (Portugalete, 1964), un autor con el que me ocurre lo siguiente: lo leo, lo gozo, lo devoro, me siento en la mejor compañía. Luego me asaltan dudas retrospectivas: ¿seguro que ese encanto tan suyo no es un poco viejo o doméstico o, no sé, inofensivo? El estilo lingüístico tan fuera de tiempo, que mientras ando zambullido en él no me decido a juzgar ni anacrónico ni moderno ni autoral, solo irresistible… ¿No será lo primero, después de todo, es decir, un juego literario conservador?

Tostonazo

Santiago Lorenzo

Blackie Books, 2022. 192 pp. 19,90 €

Lorenzo es definitivamente muy raro, y no logro evitar que el crítico que hay en mí (ese que, de verdad lo digo, considera importante discernir la escritura liberadora de la conformista, porque de lo contrario gana el Poder) me asalte con el tiempo; pero, por culpa del mismo Lorenzo, tampoco logro evitar que ese Yo crítico suene en mis propios oídos como un estirado cuando se empeña en dudar de un libro como Tostonazo, como uno de esos personajes tan repelentes que fascinan al autor…

Este divorcio íntimo se debe a que nadie debería ser desagradecido bajo ningún concepto, y la alegría que me proporciona leer a Lorenzo merece que le monte una fiesta y que la balanza caiga del lado libertario: he aquí, ahora lo sé, un autor haciendo lo que le da la gana. Prometo no dudar más.

Porque Tostonazo es mi libro favorito de Lorenzo. El tono es más cómplice y fino que nunca, naturalísimo; la extensión es perfecta; el ritmo funciona sin que le afecte la levedad de la trama; sus giros son creíbles… Pero además, los dos personajes que se roban la función, dos auténticos tostones de señores, me fascinan tanto o más que a Lorenzo o a su narrador: cobardicas acomplejados y cenizos que boicotean los intentos más generosos de empatía que alguien pueda dedicarles… ¡Estas personas dan siempre tanto que pensar!

Por favor, graben en oro estas palabras: “Era la suya una impertinencia que él tomaba por sinceridad, forma de corrupción de la conducta muy frecuente entre personas que se sienten superiores pero que se intuyen inferiores, y con la que aspiran a nivelar sus decalajes.” Si capturar una verdad universal aún tiene que ver con la buena literatura, entonces Tostonazo ha cumplido de sobras. Viva.

Al fondo rugen la crisis de hace una década, un corazón antimoderno que la desafía y las convulsiones reaccionarias del siglo XXI

Al principio, Lorenzo sumerge a su cándido narrador en el ambiente precario pero romántico del cine español, donde su espíritu observador queda arrebatado por el enchufado de turno que utiliza su poder para imponer las ideas más mediocres que quepa imaginar. La estupidez y el resentimiento son temas psicológicos y narrativos magníficos, pero resbaladizos: aquí nada le resbala a Lorenzo, que clava el arquetipo.

En la segunda parte nos transporta a Ávila para presentarnos a un caballero anciano insoportable, petardo, fachilla y gruñón. Por fin, la aparición de un enigmático tercer personaje remueve el avispero argumental con gracia, orientándolo hacia el ritornello lorenziano del fracaso entusiasta y bello.

El tono se sostiene sin vacilar. Al fondo rugen la crisis de hace una década, un corazón antimoderno que la desafía y las convulsiones reaccionarias del siglo XXI. Resumen para el potencial lector: Tostonazo es sutil, bondadosa, cercana, feliz y triste. Nota para el Nadal Suau del futuro: la bondad y la generosidad de este escritor no pueden ser más que pruebas de insurgencia.