Teresa Arsuaga, autora de 'No dramatices' (Pre-Textos). Foto: Archivo del autor

Teresa Arsuaga, autora de 'No dramatices' (Pre-Textos). Foto: Archivo del autor

Letras

'No dramatices': Teresa Arsuaga, cara a cara con los conflictos

Vinculada al mundo del derecho, la autora debuta en la narrativa un compendio de relatos independientes que confluyen hasta conformar un mosaico

3 febrero, 2022 03:33

No dramatices. Este título increpa, no hay duda. Pero comencemos por llamar la atención sobre su autora, Teresa Arsuaga (1971), vinculada al mundo del derecho. Consideremos que esta es su primera incursión narrativa, y que es su formación y experiencia (profesional y lectora) la que alienta la tendencia a rastrear evidencias sobre las que sostener argumentos estratégicamente planeados (así funcionan sus relatos) y con ellos aportar conclusiones nada fortuitas.

No dramatices. Teresa Arsuaga
Pre-Textos, 2021. 168 páginas. 16 euros

Consideremos ahora que un volumen de relatos como el que reúne en este debut algo tiene que ver con su capacidad de observación y análisis de una realidad humana que, aderezada con la distancia adecuada y un acertado tono desdramatizador, propone casos con los que ilustrar la idea de que todos compartimos una misma realidad, pero nuestro enfoque sobre ella provoca, en ocasiones, un malestar no identificado para el que no existe tratamiento alguno: la tendencia a “dramatizar”. Valga como antídoto aprender a mirar en el fondo de esos miedos atávicos de los que somos presa, conozcámonos (sugiere) y conozcamos qué los provoca, y en ese proceso tengamos en cuenta la mirada del otro.

Desde esa premisa la lectura sorprende por su inteligente montaje y el desarrollo de casos humanos con los que empatizar de inmediato. Representa un ejercicio de estilo la composición y el gesto de arropar cada historia con una cita literaria. Son diez relatos y escenifican una variada casuística de escenarios, momentos y actuaciones en las que se exagera una situación, lo que provoca tristeza o ira cuando no arrastra a decisiones equivocadas.

La muestra pone en escena caracteres obsesivos (como el de Manolo), dependencias irracionales (la de Marisa), victimismos (Carla), inseguridades (Sandra), miedos atávicos (César y sus personajes)… Algunos parecen meramente testimoniales de las zozobras que ocasionan en quienes padecen el mal, y se ofrecen como relatos independientes (“Todo en orden”, “Oiga”), y no desoigamos a la voz omnisciente de una escritora desafiando lo que se espera de su presencia (“Besugos, un diálogo”).

Pero las sorpresas surgen al avanzar en el orden en el que están dispuestos, cuando descubrimos el modo en el que confluyen vidas y situaciones hasta componer un mosaico cargado de razones. “Daño” y “Te lo mereces” funcionan, en este sentido, como pruebas irrefutables. En esta fórmula y en el ángulo elegido reside, en definitiva, el interés y el valor de una propuesta emocional muy saludable: desnudar conflictos, plantarles cara y repetir la orden: No dramatices.