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Letras

En la oculta trastienda de la Guerra Fría

Con amenidad y rigor, Pere Cardona desvela en 'Osos, átomos y espías' la cara oculta de muchos episodios de la Guerra Fría a través de sus espías

14 septiembre, 2021 10:21

Osos, átomos y espías

Pere Cardona

Principal de los libros. Barcelona, 2021. 432 páginas. 19,90 €

Lo lejos que quedan ya hitos históricos como la caída del Muro de Berlín o el colapso del mundo soviético pueden hacernos olvidar esa época en la que el mundo era un tablero de ajedrez donde los dos grandes vencedores de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y la URSS, hacían encaje de bolillos en un complejo juego por la hegemonía mundial. Una lucha cuyos ecos resuenan todavía hoy en lugares tan tristemente de actualidad como Afganistán. Hasta esos años de la Guerra Fría nos traslada el investigador Pere Cardona (Barcelona, 1968), que en este vibrante y sorprendente volumen desvela con amenidad y rigor la cara oculta de muchos de los grandes eventos de este misterioso periodo a través de las historias de sus ocultos protagonistas, los espías.

El viaje a la trastienda de esa época de tensión arranca en los compases finales del conflicto bélico, cuando la desconfianza entre soviéticos y norteamericanos se agudiza. El intercambio de golpes comienza ya en 1945, cuando el diplomático Ígor Gouzenko, destinado en Canadá, deserta revelando a Washington las redes de espionaje que el Kremlin había establecido en Occidente. Unos tentáculos que llegaban a todos los organismos del país.

Con amenidad y rigor, Cardona desvela la cara oculta de muchos episodios de la Guerra Fría a través de sus espías

Otros casos sonados que recoge Cardona son el sonado del matrimonio Rosenberg, dos comunistas condenados y ejecutados en 1953 por filtrar secretos de la bomba atómica. Para reconstruir el escándalo entrevista a su hijo, Robert Meeropol, adoptado por unos amigos. También narra su historia Gary Powers, hijo de un piloto derribado en 1960 en suelo soviético que estuvo dos años en la cárcel antes de ser intercambiado por un prisionero ruso.

Del lado contrario destacan los relatos de Aleksandr Ogoródnik, el famoso Trigon, uno de los espias más valiosos para la CIA, y la rocambolesca historia de Vitali Yurchenko, desertor del KGB que tras meses de vender secretos a la CIA regresó a Moscú en un movimiento que sigue siendo un misterio hoy en día. Hasta el punto de que en Washington todavía hoy albergan dudas sobre si fue un maestro de espías o si, por el contrario, el rechazo de una mujer provocó marcha atrás.