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Letras

Afonso Reis Cabral y otra cara del amor

Su novela 'Mi hermano' es un relato intenso y hermoso sobre la relación fraternal, sobre el amor y quien lo vive y lo sufre

1 diciembre, 2020 09:17

Mi hermanoAlfonso Reis Cabral

Traducción de Isabel Soler. Acantilado. Barcelona, 2020. 360 páginas. 22 €

En Mi hermano, novela con la que Afonso Reis Cabral (Lisboa, 1990) se convirtió en el escritor más joven en conseguir el Premio Leya en 2014, se cuenta una historia familiar. Miguel y el narrador son dos hermanos que tienen una relación peculiar debido a que el primero está aquejado del síndrome de Down. Cuando mueren los padres con una diferencia de apenas unos meses, el que relata la peripecia se siente en la obligación (o tal vez, egoístamente, en la necesidad) de cuidar de Miguel, aunque la situación se presenta llena de dificultades. Él ha estado ausente durante demasiado tiempo, sus cuatro hermanas son las que, por inercia social, estarían destinadas a hacerse cargo de él, y tiene un trabajo absorbente como investigador y profesor universitario. Pero lleva una vida apática e insatisfecha y, en cierto modo, se siente culpable de haber huido del nido familiar en busca de su propio destino (quizá de su liberación). Por eso acepta hacerse cargo de Miguel ante la mirada, a un tiempo atónita y aliviada, de sus hermanas mayores.

El relato se estructura en dos planos paralelos. El primero tiene lugar en el presente de la historia y se desarrolla en el Tojal, una población perdida en el interior de Portugal donde el tiempo se ha detenido. Allí se encuentra la antigua casa de vacaciones y allí vive un grupo humano que sirve de contrapunto a los protagonistas y lo que representan. El segundo, centrado en Oporto, recoge la historia familiar desde la infancia de los personajes. Lo hace por medio de un trastrueque temporal que incentiva la lectura atenta, necesaria para un entendimiento cabal de los acontecimientos.

'Mi hermano' es un relato intenso y hermoso sobre la relación fraternal, sobre el amor y quien lo vive y lo sufre

El libro contiene un relato intenso y hermoso sobre la relación fraternal. El lector, sin embargo, no va a encontrar una fábula complaciente con la situación y benévola con sus actores ya que el narrador se detiene con sinceridad en detalles profundamente humanos que reflejan el barro del que estamos hechos. En parte, en el texto se actualiza la historia entre Caín y Abel, como sugiere sutilmente el lema, tomado de Baudelaire, que lo antecede (“Raza de Abel, duerme, bebe y come;/ Dios te sonríe complaciente”). Porque en él hay celos culpables del narrador hacia Miguel, un resquemor que contagia la vida desde el origen y la condiciona, independientemente del intenso amor (o tal vez debido a él) entre los protagonistas.

Así entendido, este magnífico relato suscita preguntas incómodas sobre nosotros mismos que nacen de la raíz de nuestra condición, y se detiene en sentimientos que duelen porque se originan en la familia, que con una mano nos acoge y nos protege mientras con la otra nos aprisiona y nos niega. En definitiva, una novela profunda sobre el amor y sobre individuo que lo vive y lo sufre que, además, cuenta con la espléndida traducción de Isabel Soler.