Image: Rafael Cadenas: Mi libro no se venderá en Venezuela, costaría más que mi quincena como profesor jubilado

Image: Rafael Cadenas: "Mi libro no se venderá en Venezuela, costaría más que mi quincena como profesor jubilado"

Letras

Rafael Cadenas: "Mi libro no se venderá en Venezuela, costaría más que mi quincena como profesor jubilado"

2 junio, 2016 02:00

Rafael Cadenas. Foto: FDQ

El poeta venezolano, Premio Nacional de Litertaura en su país, presenta en España En torno a Basho y otros asuntos, un libro de poemas en los que reflexiona sobre el padre del haiku, política y cuestiones personales.

Un viejo estanque:
salta una rana,
ruido de agua.
Detrás de este sencillo haiku del poeta japonés Matsuo Basho se esconde la esencia misma del género. Así lo cree el poeta venezolano Rafael Cadenas (Barquisimeto, 1930), que ha dedicado a reflexionar sobre ello un tercio de su nuevo libro de poemas, En torno a Basho y otros asuntos. "Mucha gente piensa que este haiku no tiene ningún valor porque nosotros, los occidentales, estamos acostumbrados a otro tipo de poemas. Es de una gran sencillez, pero sorprendentemente sigue siendo el principal haiku para los japoneses, es el gran paradigma del género. Es algo que cuesta entender porque hay otros ejemplos más impresionantes. Sin embargo, su importancia tiene que ver con la valoración del presente. Lo que hace Basho es sencillamente captar en palabras algo que sucede en un momento determinado". No en vano, el libro se abre con una cita de Wittgenstein que apunta en la misma dirección: "Si no le damos a la eternidad el sentido de una duración infinita, sino el de ausencia de tiempo, entonces la vida eterna pertenece a quienes viven el presente".

Basho (1644-1694) popularizó el haiku en Japón y le otorgó un marcado carácter espiritual. Cadenas reflexiona sobre todo ello inspirándose en su estilo:

Basho no habría oído zambullirse
la rana y hacer ruido en el agua
sin el permiso del indecible Tao.
*
El Tao lo que hizo fue jugar
con Basho, la rana y el agua
para facilitarle al poeta el gran hallazgo.
Estas dos estrofas con las que Cadenas comienza su indagación en la obra de Basho, así como las siguientes, se parecen a los haikus porque son tercetos, pero no cumplen las normas métricas del género (versos de 5-7-5 sílabas). Y aunque las cumplieran, el autor venezolano no podría considerarlas haikus. "Para que una composición pueda ser considerada un auténtico haiku, debe tener un carácter espiritual determinado. Por eso es muy difícil para los occidentales componer un verdadero haiku", sostiene el autor venezolano minutos antes de presentar el poemario, editado por Pre-Textos, en la Casa de América en Madrid.

Para Cadenas, filosofía y reflexión poética van de la mano, y siempre ha tenido mucho interés en el pensamiento oriental, especialmente en la corriente advaita del hinduismo, en el zen, en el taoísmo y en la obra de autores como Alan Watts, filósofo y sacerdote anglicano que popularizó las filosofías asiáticas en Occidente en el siglo XX. "Y, por supuesto, los místicos occidentales, que tienen afinidad con los orientales porque los místicos se dan la mano por encima de sus religiones", afirma el escritor, en cuya obra en prosa figura Apuntes sobre San Juan de la Cruz y la mística. Junto a él y a Santa Teresa de Jesús, Cadenas destaca entre los místicos españoles a Miguel de Molinos, creador del quietismo. "Miguel de Cervantes, Miguel Unamuno, Miguel Hernández y él son los cuatro grandes Migueles de España", opina el poeta venezolano.

Los "otros asuntos" que Cadenas anuncia en el título de su poemario son cuestiones personales pero comparten con la primera parte ese asombro y aceptación del misterio de la existencia y del acontecer ("No importa la intemperie / si te vuelves espejo", "Recibe tu alrededor / como un amante"). También encontramos referencias a otros poetas, como Rilke (al que dedica sin nombrarlo el poema "Rühmen", término alemán muy utilizado por el autor de los Sonetos a Orfeo que signigica "alabanza"), Hölderlin o Anna Ajmátova, represaliada por Stalin. Versos a Karl Kraus, a Spinoza, a Kennedy, a Marco Aurelio. Hacia el final el libro cobra una mayor carga política con poemas como La deuda de las palabras, en el que Cadenas le reprocha a las palabras "que se vuelvan / cortesanas, que se alquilen, / que se deshonren, / pero sobre todo que cuando los dictadores / las usan, ellas no les queman los labios".

Impublicable en su tierra

El libro, como señala su autor, no podrá venderse en Venezuela. "Aquí cuesta 15 euros, que son 20.000 bolívares. Eso es más que mi quincena como profesor universitario jubilado". Esta tremenda afirmación encierra todo el desencanto de quien militó en las juventudes comunistas y tuvo que exiliarse durante cuatro años en la isla de Trinidad en tiempos del dictador Marcos Pérez Jiménez por participar en 1952 en una huelga estudiantil que asaltó la universidad en el centro de Caracas. A su regreso comenzó a escribir sobre la experiencia del exilio y vieron la luz dos de sus libros más conocidos: Cuadernos del destierro y La isla. Poco antes había fundado junto con otros escritores y artistas el grupo Tabla Redonda. Por entonces aún creía en el poder de la poesía para transformar la realidad. Poco después, en 1962, cambió radicalmente: "Me aparté de todo aquello porque me di cuenta de cómo eran en realidad los regímenes comunistas. Lo que me sorprende es que todavía haya muchas personas que siguen creyendo en el marxismo, incluso en Europa, donde la gente tuvo tan cerca esa experiencia", opina Cadenas.

Hoy critica abiertamente al régimen heredado y continuado por Nicolás Maduro, que ha llevado al país a la ruina: "En Venezuela hay una inflación terrible que ha empobrecido a la mayoría de la gente. Lo más grave es la escasez de alimentos y de medicinas. Si no hay diálogo entre gobierno y oposición, la tensión no solamente continuará sino que se incrementará y no sabemos en qué puede desembocar. El gobierno se niega a dialogar, cada vez que la oposición propone conversar lo que recibe son insultos".

P.- ¿Qué puede hacer un poeta ante la injusticia?

(Cadenas ríe breve y amargamente).

R.- La poesía puede muy poco en este sentido. Es más bien la prosa la que puede contribuir a la creación de un régimen democrático.

P.- Tabla Redonda tenía aspiraciones poéticas y políticas. ¿Ya no cree que la poesía pueda transformar conciencias?

R.-  Sí, claro, puede influir, pero los lectores de poesía son pocos. Cuando fundamos Tabla Redonda éramos muy jóvenes y ciertamente todos estábamos vinculados al Partido Comunista, incluso creíamos en la revolución cubana. Recibíamos con mucho interés un periódico literario que salía en Cuba y que se llamaba Lunes de Revolución, pero luego el grupo se disolvió y cada quien tomó su camino. La mayoría nos dimos cuenta al cabo de un tiempo de lo que eran los regímenes comunistas y nos apartamos. Hoy pienso que hay que defender la democracia a pesar de todas sus fallas. Tanto el capitalismo como la democracia necesitan unas reformas profundas, muy difíciles de lograr porque el ser humano es muy dado a la corrupción. Pero hay más posibilidades de enfrentar eso en democracia. El régimen democrático es mejorable; la dictadura solo es empeorable.

@FDQuijano