Image: Vicente Molina Foix: “A una cierta edad se te viene a la cabeza el querer adivinar cuánta vida te queda, y qué hacer con ella”

Image: Vicente Molina Foix: “A una cierta edad se te viene a la cabeza el querer adivinar cuánta vida te queda, y qué hacer con ella”

Letras

Vicente Molina Foix: “A una cierta edad se te viene a la cabeza el querer adivinar cuánta vida te queda, y qué hacer con ella”

El escritor y cineasta publica Con tal de no morir, un libro de relatos de tono experimental, su primera obra tras el éxito de El abrecartas

15 abril, 2009 00:00

Vicente Molina Foix. Foto: Quique García

Tras el éxito de su novela El abrecartas (Anagrama, 2006), galardonada en 2007 con el Premio Nacional de Narrativa, el cineasta y escritor Vicente Molina Foix (Elche, 1946) se ha pasado dos años de bolo en bolo de un lado a otro del planeta y aún le ha dado tiempo, en los breves y escasos tiempos muertos, para gozar sin trabas con el puñado de relatos que presenta en Con tal de no morir, nuevamente en Anagrama. Una mixtura de géneros y estilos con toque espectral y sabor a Henry James con la que se ha divertido escribiendo como nunca y que cataloga, sin dudarlo, como uno de sus mejores libros. PREGUNTA: Ha afirmado que Con tal de no morir es, del conjunto de su obra, uno de sus libros favoritos. ¿Por qué? RESPUESTA: Bueno, favorito por ser el más reciente y por contener algo que yo nunca había hecho antes: una colección de relatos homogéneos (aunque variados y distintos, lógicamente), que escribí adrede, pensando en su colocación y sentido propio dentro del conjunto. Es decir, una obra deliberada y no antológica. P: ¿Cuál ha sido la génesis de estos relatos? R: Al terminar “El abrecartas” siguió flotando en mi cabeza la figura del fantasma, que en esa novela tenía varias encarnaciones: el fantasma imaginario, el histórico y el que no da sustos sino sólo inquietud o inspiración. Esa figura o asunto sigue en muchos de los relatos de este nuevo libro, aunque, por supuesto, sin trama epistolar. P: Los cuentos son una mezcla de estilos con componente paranormal y ecos de Henry James. ¿La experimentación tiene para usted un valor en sí mismo? R: Me gusta mucho la intromisión de la fantasmagoría en la cotidianeidad, la fusión de lo social y lo irreal. Eso aparece en una buena parte de la obra corta de Henry James, que he estado leyendo en los dos últimos años de cabo a rabo, y también en la de otro gran escritor de cuentos, el uruguayo Felibberto Hernández, un maestro del género fantástico que a mí me parece más bien un realista exacerbado. P: El mito de Fausto ha sufrido incontables revisiones. ¿Qué le seduce en particular? R: Me sedujo, al escribir “Con tal de no morir”, que es el cuento fáustico que da título al libro, la idea de que a una cierta edad se te viene a la cabeza el querer adivinar cuánta vida te queda, y qué hacer con ella. Por otro lado, me gustaba que ese cuento, inicial, y con ese título, hiciera referencia a una de las obras fundacionales de la literatura de ficción, Las 1001 noches, donde Sherezade relata al sultán, noche tras noche, con tal de no morir. P: Han pasado dos años desde el gran éxito de El Abrecartas. ¿Cómo le ha afectado durante este tiempo? R: Me ha traído satisfacciones, viajes, más lectores, algún dinero y el descubrimiento (que da un poco de vergöenza ajena) de que algunos me han descubierto ahora. P: ¿Y qué planes tiene de futuro? R: Poner (temporalmente) los cuernos a la novela con el cine. Dirigiré (“Dios de madera” mediante) una película, insistiendo en el concubinato a salto de mata que el cine ha supuesto en mi feliz vida marital con la literatura.