José María Merino

José María Merino

Letras

Las puertas de lo posible

10 julio, 2008 02:00

José María Merino

Páginas de Espuma. Madrid, 2008. 232 páginas, 15 €

José María Merino (La Coruña, 1941) se ha convertido en uno de los mejores autores de relatos en la literatura actual y, entre los cultivadores de este género donde tan difícil resulta lograr la excelencia, en el mejor conocedor y divulgador de sus entresijos (léanse sus ensayos de Ficción continua), porque puede explicarlo con sabiduría desde dentro y desde fuera. Sus cuentos publicados en libros entre 1982 y 1997 están reunidos en 50 cuentos y una fábula (1997). Ya en el siglo XXI, el escritor leonés publicó los Cuentos de los días raros (2004). Y a ellos se suman otros libros de narraciones muy cortas como Días imaginarios (2002) y Cuentos del libro de la noche (2005), que, junto con otros textos inéditos y dispersos hasta entonces, fueron recopilados en La glorieta de los fugitivos (2007), donde se contiene la “minificción completa” con los microrrelatos de Merino, algunos excelentes.

En uno de estos microrrelatos o nanocuentos, el titulado “Páginas puertas”, se cuenta esta historia del profesor Souto, heterónimo del autor: “El profesor Souto, después de pasar tantas y tantas páginas de ficciones, comprendió que eran puertas, y después de cruzar tantas y tantas puertas, descubrió el Jardín Literario”. Valga este minicuento como pórtico muy alejado en el tiempo de los nuevos relatos de Merino reunidos en Las puertas de lo posible. Porque en el mundo futuro de estas historias de ciencia ficción los libros constituyen objetos arcaicos que, en algún caso, pueden ser objeto de estudio arqueológico por investigadores de un pasado que coincide con nuestro presente. Y es el profesor Souto quien, more cervantino, presenta en un interesante prólogo el viaje en el tiempo del que ha salido el encargo a Merino para que cuente estas historias en un lenguaje de hoy, más rico que el del futuro.

Lejos de la actual ciencia ficción, en la que predominan historias de naturaleza fantástica, Merino ha reunido aquí 17 relatos concebidos según los modelos de la ciencia ficción más clásica, ateniéndose, de modo realista, a la lógica de la ciencia contemporánea y a la observación de la realidad presente, extremando, pues el género se lo permite, con ironía y humor, las consecuencias previsibles en un futuro que se vislumbra casi a la vuelta de la esquina. Y como en la mejor ciencia ficción de esta naturaleza, su visión es pesimista. Por eso en algunos aspectos Las puertas de lo posible se acercan a lo que podemos temer como “las puertas de lo probable”.

Estos cuentos hablan de seres humanos que viven en minúsculos apartamentos, entre ordenadores y robots que se mueven por el ciberespacio y viajan en aeromotos y aeromóviles que cuentan con sus espaciopuertos y aeroestaciones. Todos habitan un mundo futuro regido por un gobierno planetario, que impone deberes religiosos y obliga a todos a vivir conectados a teleparedes por medio del obligado uso de telecascos para recibir toda la información. Son como autómatas que se expresan en una lengua muy pobre. Encarnan a una humanidad futura donde queda confirmada aquella idea de Sábato cuando aseguró que hay momentos en que el progreso es reaccionario y que nuestro tiempo vive uno de esos momentos.

Ninguno de los cuentos desmerece del alto nivel literario del conjunto, unificado por su temática futurista previsible desde la visión hiperbolizada de nuestros días y también por personajes y motivos recurrentes en varios textos. Entre estos hay que contar los neologismos empleados en esa empobrecida lengua futura y explicados por el profesor Souto en un glosario final. Por cierto, el flamante académico Merino deberá corregirle a su heterónimo el desliz cometido al hablar de diptongo en el formante trisílabo “aero” (p. 223). Hay que destacar la fecunda oralidad de muchos relatos. Y hay varios cuentos excelentes, con temas característicos de Merino, siempre moviéndose entre la realidad y la ficción, el misterio, el placer de la lectura, el poso de las leyendas y los mitos, y el homenaje a los grandes maestros. Léanlos y comprenderán mejor el mundo deshumanizado al que estamos a punto de llegar, extinguidos ya los placeres naturales como disfrutar del olor de un monte o gozar de la música del agua en libertad.