El carro de bronce hallado en Casas del Turuñuelo. Foto: César Hernández (CSIC)

El carro de bronce hallado en Casas del Turuñuelo. Foto: César Hernández (CSIC)

Arqueología

Hallado un excepcional carro de bronce que evidencia un comercio de lujo entre Tarteso y el Mediterráneo

El objeto, único en la península y encontrado en el yacimiento de Casas del Turuñuelo (Badajoz), podría haber sido construido hace unos 2.500 años en Etruria, en la actual Italia.

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La VIII campaña de excavaciones en Casas del Turuñuelo, en Guareña (Badajoz), ha sacado a la luz un excepcional carro de bronce con una decoración figurativa de la que no existen ejemplos similares conocidos en la península ibérica. Según el Instituto de Arqueología de Mérida, responsable del hallazgo, la pieza es singular por su estructura y por su ornamentación, y las únicas comparables se han localizado en la antigua Etruria, en la actual Italia.

El carro conserva una caja ricamente decorada: en la parte frontal aparece un Aqueloo, divinidad fluvial asociada en ocasiones al inframundo; en los laterales figuran dos grifos, seres mitológicos con cabeza de águila y cuerpo de león; y en los extremos dos figuras humanas con los brazos alzados sostienen la estructura. Todo ello descansa sobre dos ruedas también ornamentadas, un detalle que subraya el carácter excepcional del conjunto.

Para los codirectores de la excavación, Esther Rodríguez y Sebastián Celestino, el hallazgo es uno de los más relevantes realizados hasta ahora en este enclave tartésico del siglo V a. C.

Celestino apunta además que la pieza podría haber estado vinculada a actividades rituales relacionadas con los banquetes, ya que apareció junto a la llamada habitación del banquete, interpretada como testimonio del ágape final celebrado antes de la clausura del edificio.

Junto al carro, los arqueólogos han recuperado un conjunto de materiales importados que refuerzan la lectura mediterránea del yacimiento. Entre ellos hay cerámica del Ática, un recipiente de alabastro egipcio y marfiles decorados con guerreros, animales y motivos vegetales. La combinación de estas piezas apunta a contactos de largo alcance entre la comunidad tartésica y distintos territorios del Mediterráneo oriental.

Detalles de la ornamentación del carro. A la izquierda, un grifo; a la derecha, Aqueloo, divinidad fluvial. Fotos: CSIC

Detalles de la ornamentación del carro. A la izquierda, un grifo; a la derecha, Aqueloo, divinidad fluvial. Fotos: CSIC

La campaña se ha desarrollado durante abril y mayo en los sectores norte y sur del túmulo que cubre el edificio principal, un montículo de 90 metros de diámetro y seis de altura bajo el que el complejo fue sellado de forma intencional a finales del siglo V a. C.

Los trabajos han permitido documentar nuevas habitaciones y espacios de circulación, además de ampliar el conocimiento sobre la arquitectura del conjunto, cuyo estado de conservación sigue siendo extraordinario.

Arqueólogos desentierran el carro de bronce hallado en Casas de Turuñuelo. Foto: CSIC

Arqueólogos desentierran el carro de bronce hallado en Casas de Turuñuelo. Foto: CSIC

En el sector norte han aparecido también dos braseros y un caldero de bronce. Aunque el volumen de cerámica localizada ha sido menor que en campañas anteriores, los investigadores consideran que la excavación sigue siendo muy productiva para reconstruir las conexiones de Tarteso con otros territorios y para afinar la interpretación funcional de los espacios descubiertos.

Tras el trabajo de campo, comienza ahora la fase de restauración, documentación, dibujo y análisis de las piezas. Esa labor se desarrolla en el SECYR de la Universidad Autónoma de Madrid, en colaboración con el proyecto Construyendo Tarteso, una alianza que lleva acompañando las excavaciones desde hace una década.

Yacimiento Casas del Turuñuelo. Foto: CSIC

Yacimiento Casas del Turuñuelo. Foto: CSIC

El proyecto, financiado dentro del Plan Estatal I+D+i, acumula una larga cadena de hallazgos que han ido reescribiendo la imagen de Tarteso: en 2017 se documentó el mayor sacrificio de animales del Mediterráneo occidental; en 2023, las primeras representaciones humanas de Tarteso; en 2024, una placa de pizarra con guerreros y un abecedario paleohispánico meridional; y en 2025, el altar de mármol griego más antiguo del Mediterráneo occidental.

En la presentación, la presidenta del CSIC, Eloísa del Pino, subrayó el valor de la investigación sostenida a largo plazo y defendió la arqueología como una disciplina científica capaz de reescribir la historia y generar retorno social en forma de identidad, cultura y conocimiento. La consejera extremeña Mercedes Morán destacó, por su parte, que el yacimiento se ha convertido en uno de los grandes referentes de la arqueología europea y reafirmó el apoyo institucional al proyecto.