La actriz Julia Enríquez, durante un ensayo de 'Las últimas', de Lucía Miranda. Foto: Bárbara Sánchez Palomero

La actriz Julia Enríquez, durante un ensayo de 'Las últimas', de Lucía Miranda. Foto: Bárbara Sánchez Palomero

Teatro

'Las últimas' de Filipinas: Lucía Miranda explora en el teatro una herencia colonial incómoda

La autora y directora desgrana en el Valle-Inclán, a partir de decenas de testimonios, la relación entre Filipinas y España a lo largo de casi 500 años de historia común.

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La historia se puede contar desde muchas aristas distintas. 461 años recorren la relación entre España y Filipinas. Es Magallanes muriendo en la batalla de Mactán o Sor Jerónima de la Asunción y sus monjas embarcadas en un galeón. Es el encuentro de Imelda Marcos y Carmen Polo en un cóctel en el Pardo o el relato detrás de la estatua de “los últimos de Filipinas” o de la sonrojante exhibición humana de una tribu nativa en el Palacio de Cristal del Retiro a finales del XIX.

A partir de estos cinco momentos históricos y de los testimonios de más de 40 entrevistas –a taxistas, antropólogos o historiadores, entre otros– Lucía Miranda reconstruye en Las últimas el nexo entre estos dos países.

Es, dice, su propuesta más política. También la más personal. “Tres días antes de viajar a Filipinas, me entero de que mi madre tiene cáncer. Eso cambió toda la narrativa de la obra. Cogí el avión pensando que qué más me daba en ese momento el colonialismo”.

La figura materna se adueñó inevitablemente de esta obra que se estrena en el Teatro Valle-Inclán y para la que Miranda ha entrevistado incluso a los actores del elenco y a sus progenitoras. “Lo que hice fue elegir ciertos temas para encontrar vínculos entre todo. Planteé cuestiones relacionadas con la herencia, como el idioma, la religión o la clase social. Que alguien se haya pasado media adolescencia maquillándose para parecer blanca o que reniegue de la lengua materna de sus padres por querer ser aceptado forma parte de la herencia racista colonial. Y así fue como fui encontrando historias que juntaban lo político con lo personal”.

No hizo falta buscar mucho. Se daba la circunstancia de que dos de los actores de su compañía, Cross Border, Juan Paños y Belén de Santiago, tenían abuelos filipinos. “Además, hice audiciones sin saber qué vida tenía cada uno, pero me he encontrado grandes historias detrás”. Es el caso de Julia Enríquez, cuyo padre es uno de los desaparecidos durante la dictadura de Marcos.

"Días antes de viajar a Filipinas, me entero de que mi madre tiene cáncer. Eso cambió la narrativa de la obra", Lucía Miranda

Junto a ellos, Laurence Aliganga, Chris Angelous Manalo, Alexandra Masangkay y Belén Ponce de León cuentan en primera persona sus historias. “Y ahí hacemos verbatim. Replicando palabra por palabra las entrevistas y las pausas”.

Más difícil ha sido hablar del colonialismo español. “Llevo haciendo documental años y es la primera vez que me ocurre algo así. Cada vez que nombraba la palabra notaba un cambio. Es políticamente conflictivo y no se quiere hablar de ello”.

Pero el pasado es nuestra herencia. Lo son “los últimos de Filipinas” y, claro está, también Las últimas. Lo son las madres y la ‘matria’. Porque la madre patria, enferma de ese cáncer llamado colonialismo, también hace acto de presencia en esta obra, en honor al libro de José Rizal Noli me tangere. Por haber, hay más de 40 personajes, un escenario a cuatro bandas y hasta una tuna femenina. “No hay nada más históricamente imperialista que una tuna”, bromea Miranda. “Pero me he saltado como 300 años. Sin duda es la dramaturgia más difícil que he hecho”.