Juan Diego Botto. Foto: Sara Fernández

Juan Diego Botto. Foto: Sara Fernández

Teatro

Juan Diego Botto vuelve con 'Una noche sin luna': "La gran pérdida es no saber qué podría haber creado Lorca"

Autor y protagonista de uno de los fenómenos escénicos de la temporada, regresa al Teatro Español: "Ha sido la experiencia profesional más gratificante de mi vida".

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Había ganas de Lorca. Pocas horas después de anunciar en junio su programación, el Teatro Español colgó el cartel de entradas agotadas para la reposición de Una noche sin luna en todas sus funciones (del 30 de abril al 30 de mayo).

La obra escrita e interpretada por Juan Diego Botto y dirigida por Sergio Peris-Mencheta que ambos estrenaron en 2021 se ha convertido en todo un fenómeno escénico un lustro después.

La última esperanza de conseguir una entrada se disipó hace unas semanas, con la salida a la venta de las últimas butacas habilitadas por el teatro, llegando a colapsar la web del coliseo madrileño. Ahora parece definitivo. Solo los más afortunados podrán disfrutar de esta pieza que regresa para despedirse en Madrid, antes de sus últimas representaciones en Barcelona, del 1 al 26 de julio, en el Teatre Tívoli.

Pregunta. Es poco habitual ver este nivel de expectación para ir al teatro. ¿Cuál cree que es su secreto?

Respuesta. Me gustaría saberlo, pero no lo sé. En parte tiene que ver con el teatro en sí, con las ganas y la necesidad que hay de ver espectáculos en vivo, algo que no puede ser duplicado ni se puede poner en streaming. Y, en parte, supongo que tendrá que ver con la naturaleza de la obra. Es una pieza que tiene sentido del humor, pero a la vez hablamos de algo que es pertinente, no solo por la enorme figura de Federico García Lorca, sino por la revisión que se hace de la memoria, por enfrentar ese entonces suyo con este entonces nuestro.

P. Precisamente, este año se cumplen 90 del asesinato del poeta andaluz. ¿Qué diría que perdimos con él?

R. Mucho. Para empezar a Federico García Lorca, posiblemente uno de los mejores dramaturgos que ha tenido España en los últimos siglos, sin duda una de las figuras más relevantes de la poesía mundial y uno de los más avanzados de su tiempo. En ese momento, con su asesinato y el de Miguel Hernández, con el exilio de Alberti, toda una generación que sin lugar a dudas fue la hornada poética más apabullantemente sorprendente que tuvimos nunca quedó aplastada por el golpe de Estado que llevó hasta la Guerra Civil y los 40 años de dictadura. Perdimos toda una promoción de científicos, poetas y literatos. Perdimos una España que podría haber sido distinta.

P. Una noche sin luna traza, a partir de la vida de Lorca, una mirada sobre nuestro presente. ¿Cree que hoy es más necesaria que hace cinco años?

R. Pues recuerdo que cuando la terminé de escribir le dije a Sergio que teníamos que darnos prisa en hacerla porque el pequeño auge que había en ese momento de una cierta extrema derecha que reivindicaba la dictadura se iba a pasar y la obra iba a perder vigencia. Lejos estaba yo de adivinar que cinco años después la obra iba a cobrar más relevancia y que toda esta corriente de reivindicar la figura de Franco y lo que fue la dictadura en España iba a tener más peso. Con lo cual, sí, quizás, desgraciadamente, la obra esté más vigente hoy.

“Como dice un amigo mío, el exilio argentino en España ha sido fundacional en ciertos gremios como los psicoanalistas, los dentistas y el rock”

P. ¿Qué cree que pensaría Lorca de haber vivido en el mundo de hoy?

R. Pues no lo sé. Hay muchas cosas que le sorprenderían. Saber que puede caminar de la mano de cualquier hombre y no tener que ocultar su identidad sexual; o ver que hay bibliotecas en todos los lugares es algo que, sin duda, le sorprendería para bien. Pero ver que la oscuridad de aquella dictadura que terminó con él se está reivindicando otra vez lo haría para mal.

»En cualquier caso, la gran pérdida, lo desconcertante, es precisamente lo que no sabemos: qué podría haber aportado Lorca, qué obras maestras hubiera escrito… No sabemos con qué nos habrían sorprendido Hernández si le hubieran dejado vivir más o si Machado no se hubiera tenido que exiliar de esa manera y morir casi de tristeza en Francia.

P. Hablamos de nuestra dictadura, pero ahora se cumplen 50 años del inicio de la argentina. ¿Por qué es importante preservar la memoria histórica?

R. Al final, la historia que nos precede es el suelo sobre el que caminamos. Estamos aquí por el cúmulo de pequeñas cosas que fueron pasando y que, si las desconocemos, ignoramos cómo hemos llegado hasta aquí. Y es importante estar atento a esas señales. Somos muchos los que hemos perdido familiares a manos de la dictadura argentina y recordar nos permite entender qué pasó, qué falló y qué decisiones nos llevaron a esas noches horribles de largas dictaduras.

»Ahora que hay un populista de extrema derecha de nuevo en el gobierno de Argentina, un negacionista de los efectos de la dictadura, es importante recordar para que no vuelva a suceder y el país no termine de nuevo en una espiral de violencia como la que se vivió en el 76.

“Recordar nos permite entender qué decisiones nos llevaron a esas noches horribles de largas dictaduras”

P. El exilio es un aspecto recurrente en sus obras. ¿Es un tema que le preocupa?

R. La impunidad, el exilio, la memoria... Son temas que me recorren. Más que preocuparme, que sin duda, es que no lo puedo evitar. Uno tiene sus obsesiones, sus temas que le describen. Cuando empecé a escribir Una noche sin luna originalmente iba a hacer un recital de poemas, pero terminé escribiendo una obra que al final habla de lo que habla siempre mi teatro: de impunidad, de memoria.

»Para mí era la obra más española que había escrito hasta que me di cuenta que había vuelto a escribir sobre un desaparecido. Sobre un hombre que fue secuestrado de su casa, detenido ilegalmente, fusilado y su cadáver hecho desaparecer. Pero me di cuenta de eso mucho tiempo después. A veces el subconsciente escribe por ti. La naturaleza del texto te va llevando a lugares que no te esperabas.

P. En su caso personal, además, como exiliado argentino, ¿cómo valora la importancia cultural del exilio en España?

R. Un amigo argentino dice que el exilio argentino en España ha sido fundacional en ciertos gremios como los psicoanalistas, los dentistas y el rock. Es verdad que hubo una época en que había un montón de dentistas argentinos, sin duda psicoanalistas y muchas bandas de rock. Tequila es un gran ejemplo.

»Y creo que hubo mucha contribución en múltiples aspectos. Sin ir más lejos, la escuela de interpretación de mi madre [Cristina Rota] y la llegada de muchos maestros argentinos en esa época contribuyeron al mundo cultural hasta integrarse y ser parte de él. En general las sociedades que pueden nutrirse de otras culturas son siempre más ricas.

P. Y, a pesar de ello, suele trascender el lado más negativo de la inmigración que todo lo que aporta a un país, ¿no cree?

R. Sí. Ahora mismo es imposible no encontrarse con algún médico latinoamericano si acudes a la Seguridad Social. También algunas de las mejores novelas publicadas en los últimos años son de escritores afincados en España pero que no han nacido aquí, y lo mismo ocurre en muchos otros campos. Es imposible pensar que en este mundo actual uno puede aislarse y no recibir ni nutrirse de los demás. La gente viaja y se mueve. Supongo que ahora mismo en Irlanda o en Dinamarca estarán hablando de lo importante que es la migración española en su sistema sanitario, porque aquí se forman médicos para que trabajen después en esos países.

“Hay algo de la rabia frente a lo imperfecto del mundo y las injusticias que está en la naturaleza del teatro”

P. Siempre se ha distinguido por su implicación en las causas sociales. ¿Piensa que es algo inherente a la cultura?

R. La cultura se nutre de lo que ve y lo que ve es imperfecto. El otro día vi una entrevista antigua de Charlie Rose al dramaturgo Arthur Miller en la que le preguntaba la diferencia entre los grandes artistas y los mediocres, y me sorprendió su respuesta. Básicamente venía a decir que los grandes no hacen las paces con la rabia que sienten por lo imperfecto que es el mundo y los mediocres sí. Es como ese poema de Dylan Thomas: “No entres dócilmente en esa buena noche”.

Juan Diego Botto en un momento de 'Una noche sin luna'. Foto: marcosGpunto

Juan Diego Botto en un momento de 'Una noche sin luna'. Foto: marcosGpunto

» Hay algo de esa rabia frente a las injusticias que está en la naturaleza del teatro desde que es teatro, desde que Sófocles escribió Antígona. Denunciar al poder, describir lo que ocurre a nuestro alrededor y tratar de aprender socialmente a través de la representación de esa realidad, es parte del arte y una necesidad humana.

P. En cine acaba de estrenar Altas capacidades, de Víctor García León y Borja Cobeaga, sobre la enseñanza como lujo. ¿Deberíamos proteger más la educación pública?

R. Muchísimo más, sí. No solo la clase trabajadora debería anhelar la posibilidad de acceder a una buena educación, sino todo el mundo. Que no se me entienda mal, pero sería maravilloso si los hipermillonarios tuvieran que mandar a sus hijos a la escuela pública porque estaría tan bien dotada... Tendríamos todos los profesores que necesitáramos y todas las aulas en perfecto estado.

Además, como sociedad, en general, no valoramos a los profesores. El reconocimiento público que se les da, en comparación con el que se da a otras figuras como políticos, actores o deportistas no es proporcional a la importancia de su trabajo.

P. Ahora mismo se encuentra rodando la segunda temporada de la serie El Centro, pero, para el futuro, ¿diría que le queda Lorca para rato?

R.En principio, en julio yo cerraría. Me despido en Barcelona. Una noche sin luna ha sido la experiencia profesional más gratificante de mi vida. He disfrutado como nunca con esta función y también con lo que he sentido con el público. Ese encuentro, esa comunión que he sentido con los espectadores ha sido enormemente enriquecedora y me ha hecho muy feliz. Pero me da mucho pudor estirar las cosas más allá de lo necesario.