Gloria Muñoz y Macarena Sanz en 'Las gratitudes'. Foto: Elena C. Graiño

Gloria Muñoz y Macarena Sanz en 'Las gratitudes'. Foto: Elena C. Graiño

Teatro

El fenómeno editorial 'Las gratitudes', de Delphine de Vigan, se sube al escenario

Juan Carlos Fisher estrena en La Abadía la adaptación de la novela, una propuesta minimalista protagonizada por Gloria Muñoz, Macarena Sanz y Rómulo Assereto.

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Hay que aprender a dar las gracias. Es una de las primeras lecciones que recibimos en nuestra infancia. “¿Qué se dice?”, nos repiten una y otra vez. En 2019, Delphine de Vigan nos lo recordó en Las gratitudes (Anagrama), una sobrecogedora historia sobre una editora septuagenaria con afasia y el vínculo que mantiene con su joven vecina, Marie. “¿Os habéis preguntado alguna vez cuántas veces en la vida habéis dado las gracias?”, planteaba entonces.

Aquel interrogante se abrió para Juan Carlos Fisher cuando en 2021 leyó la novela. “Me quedé conmovido por el universo que había creado De Vigan. A medida que entré en la lectura, sentí que tenía potencial dramático y empecé a investigar cómo de factible era adaptar esta novela”, comenta.

Había, en cierto modo, un componente bastante teatral. Las gratitudes está contada a partir de la construcción de tres voces algo escénicas: las de Michka, Marie y Jérôme, el logopeda de la anciana a la que visita en la residencia donde tienen que internarla.

Interpretados respectivamente en la propuesta de Fisher por Gloria Muñoz, Macarena Sanz y Rómulo Assereto –un habitual en todos los proyectos del regista como ayudante de dirección–, los tres personajes irán entretejiendo sus propias penas y alegrías en una historia luminosa que nos recuerda la importancia del otro en las vidas de los demás.

Su historia, comenta la dramaturga Marta Betoldi, encargada de la versión teatral, nos habla del “agradecimiento como un acto de resistencia”. El devenir de la vida, la vejez, el deterioro cognitivo y la soledad son algunas de las cuestiones que De Vigan esboza por el camino. “Las gratitudes trata sobre la fragilidad a la que nos aboca el paso del tiempo, el agradecimiento como acto urgente, imprescindible para recordar. Este texto nos habla de la memoria, de sus bordes y desbordes”.

"Hoy el otro es visto como un enemigo. Creo que el mundo necesita más amabilidad". Juan Carlos Fisher

Trata también sobre la comunicación y la muerte, comenta Fisher. “En la novela somos testigos de cómo una persona que tiene todas las capacidades empieza a perder las facultades para poder verbalizar lo que siente. Pero vemos asimismo a dos personas a las que también les cuesta, no por un problema neurológico, sino por una incapacidad emocional. Hay varios temas dolorosos y tristes, pero contados desde la luz. Las gratitudes tiene humor y vitalidad, algo que intentamos que se mantuviera en la obra”.

El propio Fisher se muestra agradecido. Hace unos meses que presentó su arrebatadora adaptación de El invencible verano de Liliana, su musical de Mamma Mia! sigue de gira y el 15 de abril regresa a Madrid con El Efecto, de Lucy Prebble, obra que planteó como un gran espectáculo.

Gloria Muñoz y Rómulo Assereto. Foto: Elena C. Graiño

Gloria Muñoz y Rómulo Assereto. Foto: Elena C. Graiño

“Quería montar una especie de rave electrónica, porque esa historia te habla de feromonas, drogas y amor. Pero Las gratitudes es totalmente lo opuesto, es como una caricia al alma. Es el tipo de obra en la que hay que dejar que la historia se cuente sola, tratar de minimizar todo tipo de alardes artísticos porque el poder está en los vínculos de los personajes y en las escenas íntimas”.

Siguiendo con su filosofía de menos es más que ya vimos en Prima Facie, Fisher elige aquí una escenografía minimalista ambientada en una habitación de una residencia, pero sin llegar a utilizar todo el escenario. “Quería el menor espacio posible para que se sienta de lo más acogedor, de tal modo que la presencia de una ventana sea lo más importante y que ahí suceda todo”.

El resto del peso lo llevan los tres intérpretes y la adaptación que ha realizado junto a Betoldi. “La novela ha sido el material fundamental para la escritura de la pieza –afirma la dramaturga–. Está toda ella en este texto y también estoy toda yo. He recurrido a su obra completa para poder respetar su voz autoral y a mi vida vivida para sumar mi propia voz”.

Ambos, Betoldi y Fisher, coinciden en la pertinencia de esta historia en la sociedad actual. “En un mundo tan devastado, la ternura, la confianza y el agradecimiento son actos revolucionarios que impulsan vida y esperanzan en medio de tanta muerte”, dice la primera.

“No hay que perder la perspectiva de las personas importantes que hay en nuestras vidas –añade el director–. Necesitamos saber que también nosotros somos eso: generosidad, bondad, gratitud y cariño. Ahora el otro es visto como un enemigo, como alguien que quiere destruirnos y creo que lo que el mundo necesita es un poco más de amabilidad”.

Así que solo queda una pregunta pendiente. ¿Y vosotros? ¿Os habéis preguntado alguna vez cuántas veces en la vida habéis dado realmente las gracias? La respuesta, en el Teatro de La Abadía hasta el 10 de mayo.