Un momento de la obra 'The Summit'. Foto: Mathias Horn

Un momento de la obra 'The Summit'. Foto: Mathias Horn

Teatro

La cumbre de Babel: Christoph Marthaler congela la comunicación de las élites en 'The Summit'

El director de escena suizo alza en Madrid una obra en la que imperan la ambigüedad y el absurdo. De fondo, una crítica a la Unión Europea.

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Acostumbra el director de escena suizo Christoph Marthaler (Erlenbach, 1951) a juguetear con la crítica social mediante el dominio magistral del absurdo y la ambigüedad. No hay nombres ni apellidos en aquello que pone en escena este gran referente del teatro europeo, tampoco acusaciones directas, pero sí que se nos adhiere en el cielo de la boca un cierto regusto de que los culpables de los problemas globales están ahí fuera y se sabe perfectamente quiénes son. El dardo se clava, entonces, sin que se sepa muy bien cómo ni cuándo se ha lanzado.

Encontramos un claro ejemplo de esto en su montaje estrenado en Múnich en 2018 Tiefer Schweb (Inmersión profunda), en el que vemos a una cúpula de funcionarios de un gobierno indeterminado retirarse al lago Constanza, en cuyas profundidades se sumergen con un fin y un resultado que nunca quedan del todo claros.

Es el sello Marthaler que de nuevo se repite en The Summit (La cumbre), la última obra del regista helvético con la que hace escala en los Teatros del Canal este sábado 4 y el domingo 5 de abril y que antes, a finales de 2025, pudimos ver en el Temporada Alta de Girona.

Nos encontraremos en esta ocasión con una élite que se reúne en una especie de refugio de montaña. Una vez más, se nos escapa qué hace ese grupo de personas ataviadas como exploradores alpinos a la vieja usanza en ese lugar en concreto. Algo nos dice que están ahí por alguna clase de crisis en la que tienen un papel decisivo, pero Marthaler, claro, fiel a su devoción por las virtudes de la ambigüedad, no llegará a confirmar nuestras sospechas.

A partir de ahí, al espectador le espera un desfile de escenas casi fortuitas en las que la incongruencia será reina absoluta y el absurdo campará a sus anchas. Del anacrónico traje de montañero los seis personajes pasarán a vestir el traje de gala y, de ahí, a quedarse en paños menores para disfrutar de lo que parece una sesión de sauna en la misma cabaña.

Incomprensión en Babel

Esa cumbre a la que remite el título de esta obra puede significar tanto el punto más alto de una montaña como un encuentro de las más altas esferas de distintos países para dirimir uno u otro asunto. Ahí están las distintas cumbres del clima, las del G7 o las del G20, por poner varios ejemplos. Lo que siempre queda en duda es si verdaderamente se llega a algún acuerdo ventajoso para el resto de los mortales y si este lo cumplirán del mismo modo todos los implicados.

Marthaler parte de ese doble significado para introducir en este espacio cerrado a una élite que suspende en comunicación y que difícil será que alcancen algún consenso. Lo hace recurriendo a seis actores de diferentes nacionalidades cuyos diálogos serán en varios idiomas (italiano, alemán, inglés y francés). Un totum revolutum lingüístico en el que adivinamos un aguijonazo más o menos velado a la incapacidad de la Unión Europea de llegar a algún punto común entre todas las partes.

Una incomprensión en la que la obra, con dramaturgia de Malte Ubenauf, desea sumir también al público, pues buena parte de los diálogos no contará con sobretítulos.