Juan Paños y Javier Ballesteros durante un ensayo de 'Niebla'. Foto: @geraldineleloutre

Juan Paños y Javier Ballesteros durante un ensayo de 'Niebla'. Foto: @geraldineleloutre

Teatro

La 'Niebla' de Unamuno envuelve Matadero

La directora y actriz argentina Fernanda Orazi indaga en Nave 10 sobre las posibilidades escénicas de la ‘nivola’ que el filósofo y escritor publicó en 1914.

Más información: Prometeo danza en Matadero con la Grecia clásica como espejo del presente

Publicada

Un día sales a comprar el pan y todo cambia. Te sientas a cenar, decía Joan Didion, y la vida que conoces se acaba. Uno escucha hablar a Fernanda Orazi (Buenos Aires, 1975) sobre Niebla y piensa que el mundo debe funcionar tal que así. “La novela empieza con el personaje de Augusto –un joven adinerado que trata de encontrarse a sí mismo– asomándose a la puerta y al segundo párrafo se va detrás de los ojos de una mujer que pasó y ya está, ya se metió en un lío y no importa por qué. En el relato, las cosas pasan y te arrastran”.

Algo parecido le ocurrió a ella en 2024. La directora argentina acababa de terminar de leer la novela de Unamuno cuando estrenó La persistencia. Allí, como si ella misma fuera Augusto asomado a la calle, prendió la chispa. “Cuando la leí me conmovió tanto el movimiento de la novela, todo por lo que Unamuno le hace pasar a su personaje, que enseguida sentí el desafío de imaginar un teatrito para él”.

A Orazi, que rehúye hablar de adaptaciones o versiones, lo que le interesaba, más allá del componente literario y narrativo de aquella historia, era construir lo puramente escénico.

“Quería producir una pequeña trama vital, una máquina que vaya aumentando la existencia de Augusto y su realidad como personaje, a través de las cosas que le van pasando, que le generan emociones y problemas, para después inevitablemente acabar donde tenga que acabar”.

La historia principal donde Unamuno inserta a Augusto es la del amor y la de la decepción amorosa, sostiene la directora, que también se ha encargado de la dramaturgia. Y a partir de ese flechazo por Eugenia (Leticia Etala), otros personajes se irán manifestando ante su protagonista.

“En Niebla Unamuno se sitúa a la altura de Augusto, desacraliza al autor y pone su tragedia existencial en juego”. Fernanda Orazi

“Entre todos van produciendo la pequeña y breve vida de Augusto (Juan Paños) en la escena. Como Rosario (Carmen Angulo), que es la otra mujer que lo enreda”. Junto a ellas, la figura clave de Víctor (Pablo Montes), como confidente, y de Orfeo (Javier Ballesteros), su perro, con el que Augusto mantiene sus soliloquios, aparecen en esta versión que Orazi presentará en Nave 10 de Matadero desde este viernes hasta el 12 de abril.

Envuelto en esa especie de niebla que lo envuelve todo, la regista se ha aliado con Cecilia Molano (escenografía y vestuario) para crear un ambiente entre fantasioso y surrealista, muy influenciado por el imaginario de Magritte. Un sofá, una puerta, un árbol y un cielo se desplazan por el escenario abordando a Augusto en la trama. “Pensamos los objetos escenográficos como algo que forma parte de lo que sucede. Eugenia es Eugenia, pero es la puerta de Eugenia también. Todos los objetos tenían que ser también actores de la obra”, explica.

Un momento de 'Niebla'. Foto: @geraldineleloutre

Un momento de 'Niebla'. Foto: @geraldineleloutre

“No me interesaban mucho las escenografías estáticas, la idea era que el teatro siempre fuera visible y que fuese la escena que eso le produce al personaje lo que se impusiera con fuerza. Todo esto es un artificio, pero a la vez, siendo un artefacto hace mella, produce acumulación dramática”.

Pero si en la Niebla original, el destino final hará enfrentarse a su protagonista con su creador –en este caso el propio Unamuno–, aquí Orazi se asegura de mantener a los dos autores –el escritor del 98 y a ella misma como dramaturga de la obra– al margen de la pieza escénica.

“Unamuno aprovechó la novela para hacer de sí mismo un personaje y ponerse a la altura de Augusto discutiendo con él. Y con ello, él también se volvió un poco ridículo y patético. Eso es lo que me parece más increíble de él, su capacidad de ponerse en juego, de desacralizar la figura del autor y dejarla en un lugar donde no salga ilesa de esa relación. Le hace decir a su protagonista que él también se va a morir, como sus lectores. Pone su propia tragedia existencial en juego”.

Sin embargo, continúa, “yo preferí ligar esa cuestión del creador con una relación más invisible, más parecida a la relación que tenemos con lo que sería un dios. Me gustaba más dejarlo en ese lugar más ambiguo y polisémico, ponerlo en el lugar de alguien que no está en ningún lado, pero cuyos actos y efectos se hacen sentir y nos conducen hacia un destino final”.

Con este juego metaliterario y existencialista, Unamuno planteó ya en 1914 los límites entre realidad y ficción, que hoy se agrandan en nuestro presente.

“Niebla no trata solo sobre esto, sino que habla también de nuestra relación con la idea de un creador, con la cuestión de estar vivo, de no entender la trama de la vida. Muchas veces creemos que podemos comprender el por qué, pero a veces las cosas suceden de un modo que no tiene ninguna lógica. En la novela se juega con la idea de que es el autor el que lo decide así, pero en la vida real es Dios, es la vida misma”.

Carmen Angulo, Javier Ballesteros, Pablo montes, Juan paños y Leticia Etala, protagonistas de 'Niebla'. Foto: @geraldineleloutre

Carmen Angulo, Javier Ballesteros, Pablo montes, Juan paños y Leticia Etala, protagonistas de 'Niebla'. Foto: @geraldineleloutre

Es en esa búsqueda de la lógica cuando aparece la ficción. “Una ficción trágica e inevitable”, puntualiza la directora. “¿Qué haríamos si las cosas que nos suceden no nos ocurrieran dentro de una trama ficcional que tenemos que sostener para ser alguien, para tener un yo y una historia?”, plantea. “No hay otra cosa que ser entes de ficción. Y entonces ahí nos liamos creyendo que hay algo que es la realidad que nos va a salvar, como poniendo a la ficción en el lugar de lo falso y a la realidad en el lugar de lo verdadero”, reflexiona.

“Viendo los ensayos, a veces yo soy arrastrada también con Augusto y me conmuevo y vivo esa vida”, señala sobre esta paradoja donde las escenas suceden y no suceden realmente. ¿No seremos nosotros personajes también de nuestra realidad?