Una escena de 'Utopía en llamas'. Foto: Bárbara Sánchez Palomero

Una escena de 'Utopía en llamas'. Foto: Bárbara Sánchez Palomero

Teatro

'Utopía en llamas': el teatro prende la mecha de la trata femenina

Concha Delgado y Sandra Ferrús ponen el foco en el papel de los hombres en la explotación sexual en una pieza incendiaria que firma Alda Lozano y que ambas dirigen en el María Guerrero.

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Parecen datos de otra época, pero sacuden con fuerza nuestro presente. Entre el 20 y el 40 % de los hombres españoles ha pagado alguna vez por mantener relaciones sexuales. “Nuestro país es el primero de Europa y el tercero del mundo. Somos Marca España, estamos ahí liderando el ranking de consumo de prostitución”, señala la actriz, directora y dramaturga Sandra Ferrús.

No lo dice aquí, pero ‘consumo’ –como ‘cliente’ o ‘servicio’– es uno de esos eufemismos que se le retuerce y sobre los que se detiene a lo largo de la conversación que, junto a Concha Delgado, mantiene con El Cultural.

Ambas estrenan hoy en el Teatro María Guerrero Utopía en llamas, pieza que aborda la trata femenina con fines de explotación sexual. “Es difícil encontrar las palabras”, dicen. Por eso, tal vez, haya que acudir a los datos de nuevo. Alrededor del 80 % de las mujeres y niñas que se prostituyen son víctimas de este tipo de esclavitud hoy en día.

Le hemos dado muchas vueltas a cómo poder hablar de esto. Imagino que se puede hacer de muchas maneras, pero nosotras hemos tenido que encontrar nuestro modo para poder compartirlo y poder verlo”. Y esa forma ha sido un show performativo, muy dinámico, que es sorpresivo, poético, espeluznante y terrorífico.

Escrita por Alda Lozano, tras un proceso de documentación e investigación sobre el tema, Utopía en llamas es definida por ellas como un retrato collage. “Es la crónica de una tragedia en 20 fotos donde hay una protagonista, Niara, de la que se nos cuenta su viaje desde Nigeria hasta su muerte”, explica Ferrús. Pero ella no está del todo sola en este relato que narra también las intenciones de Alika, su compañera en Utopía, uno de esos clubs de carretera situado a las afueras de las ciudades.

Un momento de 'Utopía en llamas'. Foto: Bárbara Sánchez Palomero

Un momento de 'Utopía en llamas'. Foto: Bárbara Sánchez Palomero

Esta historia troncal es solo el detonante, la excusa que les sirve como telón de fondo para poner la atención sobre ellos: los hombres que, de manera rutinaria, entran y salen de ese burdel. “Ellos conversan con ellas anecdóticamente, ejerciendo una violencia que no mostramos explícita, aunque sí que apelamos mucho a lo sensorial”, comenta la directora.

“Muchas veces la responsabilidad recae en las mujeres –¿por qué están ahí?, ¿qué han hecho?, ¿es que quieren o lo necesitan?–. Nosotras nos planteamos por qué acuden ellos”, apunta Delgado. Así, a través de esta fábula, apoyada por videoescena, la obra se centra en “esos consumidores de trata que están cerca de nosotras, hombres a los que queremos”.

“La obra tiene baile, risa y discotecas. Tiene un envoltorio que hemos necesitado, como el teatro, para poder hablar sobre este tema”. Sandra Ferrús

Con un reparto mayoritariamente masculino de cinco actores –Roberto Hoyo, Jorge Machín, Rafa Núñez, Txabi Pérez y José Juan Rodríguez– y una sola actriz –la propia Lozano–, ellos representan “un tipo de hombre que puede ser tu amigo, tu tío, tu compañero, tu profesor de mates, tu abuelo... No son Torrente, al contrario, son más bien simpáticos”.

Pero todos tienen algo en común, en algún momento de sus vidas han acudido a uno de estos lugares que, como recalcan ambas directoras, se nutren de la trata. “Es un tipo de esclavitud que casi siempre tiene que ver con la pobreza, con que son mujeres que no identificamos como nuestras hermanas o primas, como si valiesen menos porque no son occidentales o europeas”, afirma Delgado.

Es ahí donde el teatro les permite poner el foco. “¿Cómo contamos esta atrocidad que encontramos cuando vamos de viaje a cualquier ciudad y vemos que hay un montón de lugares con mujeres esclavas secuestradas? Porque esto está pasando. Nosotras nos ayudamos de las herramientas que nos da el teatro para parar un momento a reflexionar”.

Con un curioso planteamiento escénico, en Utopía en llamas todo se produce, no obstante, aceleradamente. La reflexión llega más bien al finalizar la obra. “Es un show lleno de estímulos, movimientos e imágenes. Apelamos a la tripa, al discurso, no a lo explícito verbalmente, pero sí a lo visceral”, avanza Ferrús sobre esta obra para la que han contado con la escenografía de Javier Burgos y con una destacada coreografía de Dácil González. “Nos ha ayudado a contar la historia siempre huyendo del cliché de lo masculino y de los lugares comunes”, apunta Delgado.

Y es que en esta Utopía, también se habla mucho desde el cuerpo. “Desde las imágenes, los sonidos y los silencios, que cuentan tanto o más que la palabra. La obra tiene baile, tiene risa, tiene discotecas. Tiene un envoltorio que lo hemos necesitado, como el teatro, para poder hablar, parar y escuchar”, describe Ferrús.

En medio de esta orquesta, Lozano interpreta a todas estas mujeres. Utopía en llamas es también la historia de Kalina, Jelina o Alika. “Necesitábamos que Alda lo contara sin acentos, valiéndose de su condición de haber nacido en el primer mundo”. En ese sentido, recoge el guante Delgado, “ella las encarna de manera metafórica, porque huimos de componer personajes, lo que buscamos es la encarnación de la verdad y la palabra, asumir esa realidad en su piel”. Por lo demás, solo necesitan una chispa para incendiar Utopía del 20 de marzo al 26 de abril. La cerilla ya la tienen.