Alison Dechamps y Adama Diop son hija y padre en 'La Distance'.  Foto: Christophe Raynaud de Lage

Alison Dechamps y Adama Diop son hija y padre en 'La Distance'. Foto: Christophe Raynaud de Lage

Teatro

'La Distance', una distopía de la Tierra a Marte: "Las próximas generaciones van a heredar un planeta destruido"

Tiago Rodrigues dirige en el María Guerrero y en el Lliure esta obra sobre un padre y una hija que se comunican a partir de cartas entre ambos planetas.

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Año 2077. La Tierra tal y como la conocíamos se aproxima a su final mientras cada vez más jóvenes emprenden una codiciosa misión: colonizar y vivir en Marte.

A un lado y otro, un padre y una hija, cada uno en un planeta, se escriben cartas durante todo un año marciano –dos años terrestres–.

Bajo esta atractiva premisa arranca La Distance, la última propuesta del director y dramaturgo Tiago Rodrigues (Lisboa, 1977), que explora con esta trama de fondo la noción de cercanía y distancia, la relación paterno-filial, la apremiante crisis climática y las amenazas que rodean a las democracias.

“Las próximas generaciones van a heredar un planeta destruido. Esta destrucción, por supuesto, tiene causantes, pero hay también una responsabilidad colectiva. A veces nos preguntamos cómo podían en los siglos pasados esclavizar personas y tratarlas como mercancía".

"Pero esa gente eran nuestros antepasados, y a mí me parece que los jóvenes del futuro nos mirarán con esa misma incredulidad por dejar que el planeta se destruyera así cuando ya teníamos toda la información de que había que cambiar profundamente la manera en que vivimos”, asegura el portugués a El Cultural.

Un momento de 'La Distance', de Tiago Rodrigues. Foto: Christophe Raynaud de Lage

Un momento de 'La Distance', de Tiago Rodrigues. Foto: Christophe Raynaud de Lage

Partiendo de ahí, la Tierra que imagina Rodrigues, resultado de las catástrofes naturales ligadas a la crisis climática, estará dividida entre las repúblicas, países donde la democracia está presente, y las corporaciones, regiones privadas propiedad de una empresa.

“Dividí el mundo de manera fantástica, absurda y distópica, pero basándome en cuestiones que vemos hoy como el acceso de los grandes magnates al poder político, cada vez más explícito y peligroso".

"En el futuro nos mirarán con incredulidad por dejar que el Planeta se destruya así". Tiago Rodrigues

"Lo que vimos en la investidura de Donald Trump para este segundo mandato, con todos los grandes empresarios a su lado en la Casa Blanca, fue una imagen muy clara de cómo se está perdiendo el pudor a la hora de separar el poder económico y el político. Esas conexiones corruptas que ya sabíamos que existían en muchos países empiezan a ser normalizadas”.

Todo eso ayudóa crear este paisaje que ya presentó en Aviñón, festival que Rodrigues dirige desde 2023.

Para contárnoslo, Adama Diop y Alison Dechamps, padre e hija en la ficción, se sitúan en un escenario circular y giratorio que, inspirado en las órbitas de los planetas, representa este mundo distópico dividido en dos –cada mitad simula un planeta–.

Ambos intérpretes permanecen constantemente sobre las tablas, aunque entre ellos mismos no se pueden tocar ni entablar contacto visual.

“Quisimos que esta especie de mezcla de relación personal con una visión política fuera también un gesto poético. Nos interesaba esa relación íntima. ¿Cómo va a amar la gente en ese futuro? ¿Cómo se relacionará a distancia?”.

El diálogo padre-hija se ve también afectado por la velocidad de este escenario que gira de manera casi coreográfica, en el que se van acercando y alejando pero nunca del todo. “Conceptos como la lejanía o la cercanía no son solamente geográficos”, apunta el director, que presentará su obra en el María Guerrero del 15 al 18 de enero antes de pasar por el Lliure del 21 al 25.