La actriz Ingrid Magrinyà  en un momento de 'Todos los ángeles alzaron el vuelo'. Foto: Chuchi Guerra

La actriz Ingrid Magrinyà en un momento de 'Todos los ángeles alzaron el vuelo'. Foto: Chuchi Guerra

Teatro

La Zaranda, teatro lumpen con compás: 'Todos los ángeles alzaron el vuelo' llega a la Nave 10 de Matadero

El espacio madrileño acoge a partir de este jueves la nueva obra de la compañía jerezana, siempre haciendo del teatro rito y liturgia.

Más información: El teatro de 2025: el 'boom' de las obras discursivas, grandes montajes y fiebre por las adaptaciones literarias

Publicada

"No sé si tendremos duende, pero procuramos mantener el compás". Con casi 50 años de trayectoria sobre los escenarios de todo el mundo, la troupe jerezana La Zaranda continúa en la brecha. Hablar con Francisco Sánchez, más conocido como Paco de la Zaranda (Jerez de la Frontera, 1956), su histórico fundador y director, basta para apreciar el derroche de personalísimo espíritu poético que ha hecho posible tal pervivencia.

A partir de este jueves, el público madrileño podrá volver a ver en acción a este grupo que ostenta el Premio Nacional de Teatro desde hace ya 15 años. Y lo hará con su nueva obra Todos los ángeles alzaron el vuelo, estrenada el pasado mes de marzo en el Teatro de Rojas de Toledo y escrita por el también veterano dramaturgo de la compañía Eusebio Calonge.

El lugar escogido será la Nave 10 de Matadero, un espacio que, asegura el regista de la Zaranda: "Viene como anillo al dedo con la historia que presentamos. Un espacio donde la muerte ha estado tan presente y de forma tan fría, tan industrial... Se hace posible un diálogo inigualable con personajes como los que presentamos: marginados en la periferia de la vida. Es un milagro que podamos hacer teatro en un lugar así. Intentaremos que la frialdad industrial de estas naves se convierta en un templo".

Un templo porque, como le gusta insistir al director de escena jerezano: "Cualquier obra de La Zaranda es una liturgia. La vida es un regalo increíblemente inexplicable. Así que, si no es sagrada, ¿entonces qué es? La representación teatral, tal y como la entendemos, va por esa senda. Otra cosa es que los seres humanos nos empeñemos en vivir en el fango y en lo prosaico. Y, por tanto, también el teatro tiene la obligación de posarse y caer en el basurero para que desde el basurero pueda nacer la belleza. Una flor puede nacer en un basurero. Y también pueden aparecer ángeles de entre los escombros".

Porque, para Paco de la Zaranda, lo sagrado ha de estar presente en la vida de los seres humanos y tiene, además, muchas formas y nombres: "Sin lo sagrado, la vida sería insoportable. Para mí la música es sagrada, el arte es sagrado, también la amistad. El teatro viene a preguntarme, y yo procuro que las respuestas sean sagradas, aunque no sean otra cosa que más preguntas. Después de todo, vivir es arder en preguntas ".

En Todos los ángeles alzaron el vuelo, nos encontramos con "una especie de viaje poético por las afueras de la vida, por la periferia, ese lugar donde habitan seres olvidados. Es una ofrenda a toda esta gente que no tiene voz, que son silenciados en la marginalidad total. Hablamos de la capacidad de redención del individuo al que la humanidad ha dado la espalda. Es una luz en esa noche oscura que ellos habitan. Son personajes en el extremo. Vienen a vivir con nosotros y a ser esos seres alados que de alguna manera intentan levantar el vuelo. Son ángeles que arrastran las alas por las esquinas de la vida y aun así mantienen la esperanza de que algún día volarán".

En concreto, sobre las tablas veremos las idas y venidas de dos prostitutas. Mujeres que, explica el director, "son esa clase de personas que viven la vida sabiendo que juegan con las cartas marcadas". Y, pese a todo, continúan dentro de la partida con la esperanza de que ocurra alguna carambola que les haga alcanzar una pequeña victoria: "Sin esperanza, ni ellos ni nosotros podríamos vivir. Aunque sepan que van a perder, siguen viviendo con una fuerza arrolladora".

"Todos los ángeles alzaron el vuelo es una especie de viaje poético por las afueras de la vida". Paco de la Zaranda

Y es que la esperanza es una de las constantes en el repertorio de personajes de la Zaranda, aunque "cada uno tiene ya la novela de su vida escrita de antemano. Es complicado cambiar el rumbo de ese argumento que ya han escrito por nosotros. Si algo puede cambiarlo, no cabe duda de que es la esperanza y la fe. Pero es muy complicado cambiar esos renglones tan malamente torcidos que nos han tocado".

En Todos los ángeles alzaron el vuelo estamos ante un estudio para comprender al otro, aquel cuya realidad es tan ajena a la nuestra que se vuelve imperativo un ejercicio como el teatro para sumergirnos en su historia. Así nos lo argumenta el fundador de La Zaranda: "Para nosotros lo importante es el otro, hacer teatro para el otro. Vivir para el otro es la única manera de redención que podemos vivir ante la adversidad de este mundo tan hostil como el que vivimos. En el teatro el otro es fundamental. Sin él no se puede hacer teatro, es imposible. El otro es la cara de mí mismo. Siempre culpamos al que no soy yo, sin darnos cuenta de que ese que no soy yo, soy yo".

Todo ello forma parte de un teatro comprometido que, no obstante, rechaza toda relación con el presente. Busca, sin embargo, llegar a lo más profundo de nuestras almas: "La obra va directa al corazón del ser humano, o a la conciencia, como lo quieras llamar. Las preguntas del ser humano son eternas, por lo que siempre hemos querido huir de modas. La muerte, el amor… son constantes que se dan en cualquier cultura y cualquier momento de la historia. Trabajamos en muchos países, y queremos llegar a lo más hondo de cada espectador, sin importar dónde ha nacido".

No en vano, desde hace años la compañía se autodenomina 'Teatro Inestable de Ninguna Parte': "Trabajamos en muchas latitudes y en todos esos lugares nos han tratado como si fuéramos de los suyos. De ahí el nombre. Queremos compartir la intimidad del teatro con el público español tanto como con el argentino".

Un teatro, el de la Zaranda, sin equivalentes ni parecidos. Aunque, confiesa su director: "Estamos tentados de imitar a la gente de la Zaranda. Lo haremos, seguramente, cuando ya hayamos exprimido todas nuestras ideas. Pero para eso aún queda mucho".