Teatro

Ana Vallés improvisa en Madrid

La directora estrena mañana 'Me acordaré de todos vosotros'

3 mayo, 2007 02:00

Lola Manzano y Julio Cortázar interpretan la obra de Ana Vallés

Sin historia, ni texto, y con una estructura asociativa más que narrativa, la directora escénica Ana Vallés vuelve mañana al Teatro de La Abadía con una obra muy en la línea de Historia natural (Elogio del entusiasmo), el montaje con el que su compañía, Matarile, abrió la temporada pasada del coliseo madrileño, como formación invitada.

Durante un mes, la memoria construida de ideas e imágenes, casi siempre deformadas y que constituyen la identidad del ser humano, será el etéreo punto de partida en el que se sustente Me acordaré de todos vosotros, una obra que contiene danza y música en directo. Pero también, un proyecto que confía plenamente en el proceso creativo de sus personajes y apuesta por un teatro "de improvisación, donde prima la conjugación de lenguajes desarrollados de un modo paralelo y en el que se suman los hallazgos más dispares", destaca la directora gallega, quien rehuye de definir el teatro como algo "planeado".

"Nunca me ha interesado ofrecer una lectura única de las cosas, prefiero crear emociones y sensaciones, dar paso al inconsciente y a la imaginación que hagan partícipe e intérprete al espectador", explica Vallés. "En Me acordaré de todos vosotros, nadie dirigirá su mirada; es más, ha de ser el propio público, dependiendo de su particular punto de vista, momento y estado, quien dé sentido a la obra, cuya última intención es la búsqueda de la verdad, de una verdad, la que sea", determina la también directora de Illa reunión (2006) y Truenos y misterios, programado en la última edición de Escena Contemporánea.

En el resultado de todo este proceso creativo quedan reflejadas "la memoria colectiva, la música popular, referencias plásticas, las citas de autores como Peter Handke y Pessoa", y la personalidad de unos actores que "determinan más el trabajo de creación y dirección que unos supuestos personajes ficticios". "En mi opinión -determina la directora-, el peso de los personajes carga el teatro con una concreción que no me interesa nada. Es mucho más sugerente la capacidad de generalizar y mostrar al individuo, en lugar de a unos individuos concretos".

En esta ocasión, Vallés se ha desligado de su compañía habitual para buscar un lenguaje común con el elenco de La Abadía, con el que compartió hace un año un taller del que surgieron "retratos incompletos, miradas atentas, míticos viajes en tren, alguna fotografía y un camino abierto" que ahora retoma con esta obra en la que el futuro se divisa tras la curva de la improvisación.