El ciclo de grabaciones operísticas de Albéniz, iniciado con Merlín y Henry Clifford por la Comunidad de Madrid, tiene su inevitable continuación en esa Pepita Jiménez basada en la conocida novel de Juan Valera. Las tres corresponden al breve periodo londinense y a la colaboración con el banquero Money Coutts, protector, libretista y amigo íntimo. De nuevo es José de Eusebio, auténtico paladín de la causa, quien se ha encargado de estudiar y preparar los materiales hasta ofrecer una versión, basada en el original, bien diferente de las ya conocidas de Pablo Sorozábal o José Soler en la grabación de una selección a cargo de Josep Pons. Obviamente se usan los textos originales ingleses, aunque la ópera se haya traducido al italiano, alemán y español.
Aunque argumentalmente no haya ninguna relación entre Merlín y Pepita Jiménez, al escuchar esta segunda a través de los originales se entiende mejor que Albéniz haya podido componer la primera. Sea por Albéniz o por José de Eusebio, lo cierto es que hay muchas melodías y armonías muy parecidas. La obra estrenada en el Liceo en 1896 contiene momentos realmente bellos como algunos de sus preludios y dúos.
La presencia de Domingo, amén de su innata musicalidad y belleza tímbrica, garantiza la distribución mundial de una partitura más internacional de lo que pudiera parecer. Por si fuera poco le acompañan Carol Vaness y Jane Henschel, mientras que la presencia hispana lleva los nombres de Enrique Baquerizo, Carlos Chausson y, naturalmente, la Orquesta y el Coro de la Comunidad de Madrid.
Aunque argumentalmente no haya ninguna relación entre Merlín y Pepita Jiménez, al escuchar esta segunda a través de los originales se entiende mejor que Albéniz haya podido componer la primera. Sea por Albéniz o por José de Eusebio, lo cierto es que hay muchas melodías y armonías muy parecidas. La obra estrenada en el Liceo en 1896 contiene momentos realmente bellos como algunos de sus preludios y dúos.
La presencia de Domingo, amén de su innata musicalidad y belleza tímbrica, garantiza la distribución mundial de una partitura más internacional de lo que pudiera parecer. Por si fuera poco le acompañan Carol Vaness y Jane Henschel, mientras que la presencia hispana lleva los nombres de Enrique Baquerizo, Carlos Chausson y, naturalmente, la Orquesta y el Coro de la Comunidad de Madrid.