El artista Manuel Carrasco durante su concierto en el estadio de La Cartuja en Sevilla.

El artista Manuel Carrasco durante su concierto en el estadio de La Cartuja en Sevilla. David Gallardo

Música

El fenómeno de Manuel Carrasco trasciende en Sevilla, su "pueblo salvaje" sin caseta ni casita

En estos cuatro conciertos, el artista onubense ha congregado a más de 260.000 personas en el estadio de la Cartuja.

María del Monte, Arcángel y Gabi de los Sexy Zebras fueron los artistas invitados en el último espectáculo de su 'Salvaje desde la raíz'.

Más información: El detalle de Manuel Carrasco con las víctimas de Adamuz: las invita a su tercer concierto de Sevilla

Sevilla
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A las 17:30 de la tarde del sábado 20 de junio en Sevilla el sol caía a plomo sobre el estadio de La Cartuja, mientras cientos de personas llevaban horas haciendo cola bajo sus sombrillas sobre el asfalto como si estuvieran en la playa Central de Isla Cristina.

Y así en todas las puertas, a la espera de que a las 22:00 horas comenzara el concierto dedicado a sus últimos dos discos Pueblo Salvaje II y Pueblo Salvaje I, lanzados en 2025 y 2026, el último de Manuel Carrasco de su proyecto musical más especial.

La última parada de 'Salvaje desde la raíz', un espectáculo dividido en cuatro dosis distintas -una por cada disco- para condensar una década musical en un mismo enclave, por donde han pasado más de 260.000 personas.

Precisamente aquí en 2022 rompió el récord de asistentes a un concierto de un cantante en solitario en España y ahora lo ha llenado cuatro veces en poco más de una semana.

Y no podía ser en otro lugar que en Sevilla, su "pueblo salvaje" como él mismo dijo, para conmemorar diez años de aquel histórico concierto a principios de verano de 2016 que le cambió la carrera y, en parte, su vida para siempre. Precisamente, por eso, porque le dio otra dimensión.

Una dimensión que le ha permitido convertirse en estos dos lustros en un auténtico fenómeno de masas de todos los estatus sociales sobre los que se podría hacer un buen estudio sociológico.

Pero lo cierto es que, por unas horas, sin importar sexo o edad, olvidan sus problemas y sus quehaceres diarios para asalvajarse con Manuel Carrasco.

María, Miale, Rosario, Isabelmari, Fátima y más tarde Cristina, casi por sorpresa, llegaron en taxi desde La Palma del Condado, un pueblo de Huelva a 57 kilómetros de la capital andaluza, cuando el lorenzo pegaba con más fuerza para ver a su ídolo desde el front stage. La primera fila, en español.

Seguidoras de Manuel Carrasco en las puertas del estadio de La Cartuja de Sevilla.

Seguidoras de Manuel Carrasco en las puertas del estadio de La Cartuja de Sevilla. Cedida

Juntas tienen escritas varias páginas de sus libros de familia, pero todas se buscaron sus mañas para dejar a sus pequeños colocados y volver a su juventud más inocente cuando Manuel Carrasco las engatusó con su sonrisa picarona de pintor de brocha gorda y su felpa sobre su cabellera rubia desde el escenario de Operación Triunfo hace ya dos décadas.

Ninguna es capaz de cifrar la cantidad de conciertos de Manuel a los que han ido en estos más de 20 años, pero han sido muchos. De hecho, repiten esta noche porque ya vinieron también el fin de semana pasado e incluso mucha gente ha ido a los cuatro de una tacada.

"Ahora cómo me acuesto yo con mi marido", exclamó una de ellas, después de que Carrasco pasara a escasos metros por delante. A lo que otra respondió rápidamente: "Pues tápale la cara", desatando las risas de todo el que escuchó la conversación.

Y es por eso por lo que Carrasco ya trasciende más allá como fenómeno musical demostrando que ya es historia viva de la música de este país sin tener que recurrir a la polémica casita de Bad Bunny inspirándose en la cultura popular de Puerto Rico, ni a la caseta que colocó Alejandro Sanz en su último concierto inspirándose en la de de Sevilla con toda su guasa.

Fuegos artificiales y drones

Sí recurrió Carrasco a los fuegos artificiales, al fuego real sobre el escenario, a los confetis y a todo tipo de artificio, drones y a una veintena de bailarines, porque una cita para la posteridad tiene que estar dotada de los mayores recursos.

Una pantalla de casi 1.000 metros cuadrados, una pasarela escenario central y más de un millar de focos permitieron a todos disfrutar de un espectáculo en el que se dejan la piel más de otro millar de trabajadores.

También recurrió Carrasco a su peculiar estilismo con sus camisas estrambóticas, una celeste sin mangas y cuello halter, otra blanca drapeada y otro jersey de flecos como si fueran finas cadenas de cobre... Unos oufits criticados y alabados a partes iguales.

Pero a Manuel Carrasco le pasa como a Morante de la Puebla, que si sus atuendos los lucen otros son unos auténticos mamarrachos, pero a ellos les sienta bien y se les perdona porque son ellos y los llevan con personalidad.

La media hora de retraso con la que comenzó el concierto no mitigó las ganas del personal de disfrutar de un día histórico. Entre los asistentes se encontraban víctimas y familiares del accidente de Adamuz.

Apareció Carrasco cantando 'Oh si pudiera' camuflado con un abrigo de cuero burdeos hasta los pies, mientras caían casi 40 grados, entre el coro de góspel que lo acompañó en varias canciones.

Y ya entró en faena total con 'Tengo el Poder' y 'Pueblo Salvaje' para decirle a Sevilla que esta gira en concreto, con cuatro noches en esta ciudad, estaba siendo "una de las más bonitas" de su carrera. "Aquí estoy el del pueblo, el salvaje, el Lolito que viene a cantaros desde la entrañas dándole vida a este idilio con Sevilla en este ritual", dijo emocionado.

En concreto, en este concierto cantó sus últimas canciones como 'Buchito', 'Prohibida' o 'Cambiar' con su corista Pucci, para continuar con 'La Reina del Baile' que ya desató el delirio y las ganas de bailar del personal.

Muy emocionante fue la interpretación de 'Ya no' con la orquesta sinfónica que sonaba como los ángeles para dar paso a 'No dejes de soñar', que se ha convertido en un himno nacional, con su bandera de Andalucía en la mano como buen hijo predilecto que es de su tierra.

Y de repente el escenario se convirtió en un auténtico tablao flamenco con casi una veintena de bailaoras mientras sonaba 'Polaroids' y 'El Grito'. Después de 'La Humanidad', otro de sus clásicos más reivindicativos para pedir "paz y libertad, Ay Dios si estás ahí…", dice la letra.

Y ya casi nadie se volvió a sentar porque dio paso a otras de sus canciones más icónicas como 'Hay que vivir el momento' y 'Yo quiero vivir', desatando la locura con 'Hasta por la mañana'. Y cierto es que tras más de dos horas y media de concierto allí nadie se quería ir.

El momento más íntimo se vivió cuando cogió la guitarra para cantar 'Salitre'. Muchos de los presentes pensaba que Camilo iba a aparecer en algún momento, pero no fue así. La decepción se pasó pronto cuando empezaron a sonar los acordes de 'Mujer de las mil batallas' mientras aparecía en las pantallas los rostros de muchas mujeres entre el público con lágrimas en los ojos.

Arcángel y María del Monte

Y también cuando Carrasco pidió dos sillas y dio paso al cantaor onubense Arcángel para interpretar una entrañable versión acústica de 'Espera un momento' mientras su paisano lo acompañaba a la guitarra. "Viva Sevilla y viva Huelva", gritó Carrasco al terminar y no pudo evitar pedirle que cantara un fandango que este cantó sobre el paisanaje de los choqueros.

Y 'Rumba salvaje' precedió a uno de los momentos más inesperados de la noche cuando comenzó a sonar la sevillana más clásica de María del Monte. 'Cántame' puso a todo el estadio a bailar, confesando la artista que tenía las entradas para los cuatro conciertos y reprochándole con ironía que hoy, por acompañarlo, se había perdido dos canciones.

Bromeó la artista hasta con el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, presente en el concierto, quien le había dicho que venía a "examinarla". "La guasa sevillana". respondió Carrasco. Tras ella, Gabi, el vocalista de Sexy Zebras, como último invitado, cantó 'Bailando con lobos' volviendo a poner al estadio patas arriba.

Otro de sus clásicos 'Tan solo tú' iba anunciando el fin de la fiesta, junto a 'Que bonito es querer' y 'A la sombra de la Higuera', para sacar su músculo y orgullo andaluz: "Llevamos diez años demostrando que sí se puede desde el sur, desde Andalucía, con un equipo enorme", que sacó al escenario al completo.

Y el caso es que la gente no quería irse y empezó a cantar el público otra vez 'Hasta por la mañana' que hizo que Carrasco volviera al centro del escenario, sobre el que, a modo de agradecimiento, se mostró un gran cartel en el que decía: "Lo mejor de este viaje nunca estuvo en el escenario, sino delante de él. Gracias".

En noviembre será su último concierto en Madrid y ya no volverá a cantar en España hasta 2028. A María, Miale, Rosario, Isabelmari, Fátima y a Cristina la espera, sin duda, se les va a hacer muy larga.