La pianista Eva Gevorgyan. Foto: Andrei Chilov

La pianista Eva Gevorgyan. Foto: Andrei Chilov

Música

Eva Gevorgyan, la virtuosa pianista de tan solo 21 años que irrumpe en el Auditorio Nacional

Con más de 50 premios en su haber, la artista moscovita ha alcanzado grandes cotas de reconocimiento a sus 21 años. Llega a Madrid como pianista consagrada para acometer las partituras de Rajmáninov, Liszt...

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Eva Gevorgyan, nacida en 2004, se presentó hace unos años en el ciclo de Jóvenes Intérpretes de la Fundación Scherzo y causó, pese a su juventud, una gran impresión. Hasta el punto de que ya se la considera una sénior y en esta edición de Grandes Ciclos va a ocupar un lugar de honor en el curso de una temporada en la que brillan pianistas ya muy curtidos y veteranos.

La joven entiende la música, nos decía hace tiempo, "como un proceso mental, como un viaje imaginativo que la sumerge en mundos y realidades que van más allá del instrumento". Quiere ser también compositora y defiende que la creación musical debe tener una vida infinita, aportando nuevas obras para evitar el anquilosamiento en el repertorio pretérito ya muy conocido.

Los críticos hablan de esta muchacha de 21 años y destacan su "elocuencia emocional y técnica impecable", cualidades que revelan la madurez de una artista consumada. Fue la finalista más joven del XVIII Concurso Chopin de Varsovia y ganadora del prestigioso ICMA Discovery Award, ha obtenido más de 50 premios internacionales, entre ellos el Prix du Piano de Berna (2023) y el Gran Premio del Concurso de Orquestas Nacionales de Rusia (2021).

Ha actuado como solista con orquestas de renombre en Europa, Asia y América y ha colaborado ya con directores de la talla de Valeri Guérguiyev, Vladímir Spivakov, Vasili Petrenko y Stéphane Denève. Lo curioso es que sigue estudiando y completando su formación. Ahora mismo lo hace en la Escuela Reina Sofía de Madrid de la mano de Stanislav Ioudenitch y con Natalia Trull en el Conservatorio Estatal de Moscú, su ciudad natal. Su primer álbum, con obras de Chopin y Scriabin, fue publicado por el sello Melodiya en 2022.

En su visita al Auditorio Nacional este martes 7 de abril ofrecerá un programa la mar de interesante, que combina obras maestras de César Franck, Rajmáninov, Gubaidúlina y Liszt, todo un mundo de formas y de colores que supone el establecimiento de muy dispares actitudes, y aptitudes, ante el teclado.

La severidad constructiva, el lirismo interior, el desarrollo de formas antiguas establecido por el compositor francés pondrá de manifiesto desde el principio el claro discurso y el sentido de la forma de la pianista. Ese imponente Preludio seguido del Coral y cerrado con la Fuga exige un temple y una actitud raras en un instrumentista joven.

No menos exigentes son los famosos Études-tableaux, op. 33, que nacieron en 1911, de Rajmáninov. Todo un mundo de efectos contrastantes, de ritmos variados, de colores insólitos, de sombríos acordes arpegiados, de células aparentemente dispersas que van poco a poco integrándose en un discurso coherente.

Luego se abre el abanico para extraer toda la sustancia de una música tan severa, imaginativa, de sonoridades inesperadas, de angulosas resoluciones integradas en la Chaconne de la simpar Sofia Gubaidúlina, desaparecida a los 94 años en 2025. Pianismo nada fácil. Claro que no lo es menos el tan virtuoso Franz Liszt, del que la instrumentista recreará dos obras tan espectaculares como Sposalizio y, sobre todo, Après une lecture de Dante, de un virtuosismo diríamos que casi salvaje. Buena tarjeta de presentación.