Arnau Sanz, Yago Alcover y Pol Rodellar, integrantes de Mujeres. Foto: Sonido Muchacho.

Arnau Sanz, Yago Alcover y Pol Rodellar, integrantes de Mujeres. Foto: Sonido Muchacho.

Música

Mujeres y la fórmula química de la emoción: otra forma de sobrevivir a la industria musical

El trío barcelonés publica ‘Es Un Dolor Inexplicable’, su séptimo álbum, lanzado con una estrategia anacrónica y fiel a su rock garajero y su pop luminoso, ajenos a modas.

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“Los Mujeres son tres amigos de Barcelona y esto no es una frase de nota promocional”, advierte el escritor Miqui Otero, autor del texto que acompaña el nuevo disco del grupo: Es Un Dolor Inexplicable (Sonido Muchacho), que se publica el próximo 20 de marzo. Yago Alcover, Pol Rodellar y Arnau Sanz llevan prácticamente dos décadas haciendo música juntos y todavía tienen la suerte de llamarse amigos.

Es Un Dolor Inexplicable

Mujeres

Sonido Muchacho. 15 €

Ese es su primer éxito. El segundo, haber sorteado los males que acechan a la industria musical –la dictadura del streaming, los obligados sold outs en estadios y la tiranía de los followers en redes sociales– y demostrar que hay otra forma de dedicarse a esto. La anacrónica estrategia con la que han lanzado este séptimo disco es prueba de ello.

Antes de su publicación oficial, el trío catalán lanzó tres singles en vinilo de 7 pulgadas, cada uno con una cara B inédita que no podrá escucharse en plataformas. Algo similar hizo Rosalía con Lux pero a diferencia de la estrella catalana –cuyo álbum llegó primero a las grandes superficies–, Mujeres colocó estos vinilos en un puñado de sus tiendas de discos independientes de confianza en Madrid, Barcelona, Valencia y Granada.

Los fans que consiguieron reunir los tres vinilos, pudieron asistir a una reunión del grupo, organizada en estos locales. Una manera de darle vida a un negocio en peligro de extinción y de recordar que se puede escuchar música lejos de los algoritmos.

La banda catalana, cuyos miembros ya superan la cuarentena, es una pequeña institución del indie rock nacional. Adoptada y aupada por la nueva escena de guitarras que ha aflorado desde la pandemia, desde Carolina Durante hasta La Paloma, su séquito de fieles no ha hecho más que crecer y ellos no han parado de tocar. Sus gloriosos directos, que todavía se disfrutan en salas pequeñas, son el resultado de tener mucho oficio y un gran repertorio, al que se le suma este último disco.

El tercero de sus éxitos es poder permitirse seguir sonando como siempre. Han dado con un truco, ajeno a modas, que por más que repiten siempre les funciona. Otero lo llama “la fórmula química de la emoción”. Sus anteriores álbumes, Un Sentimiento Importante (2017), Siento Muerte (2020), Desde Flores y Entrañas (2023), resuenan de nuevo en este último trabajo en su pegadizo rock garajero, sus guitarras aceleradas y sus estribillos pop tan coreables.

Hace tiempo que dejaron atrás lo de cantar en inglés –sus tres primeros álbumes–, pero todavía mantienen esa costumbre anglófila de escribir las canciones y los discos con mayúsculas. Lo mismo les pasó a Los Bravos, cuyos títulos en español bien podrían pertenecer a la discografía de Mujeres.

De lírica sencilla, pero construcción enrevesada, el trío habla del amor, la amistad, los fracasos y los triunfos; de la vida como una tragicomedia contada con un optimismo desarmante. “Y si todo arde celebraré el gran estallido, todo lo que he perdido”, cantan en Alucinante. “Seguiremos, seguiremos, seguiremos existiendo, aunque nos olviden”, corean en Caen Imperios. Los imperios caen, los Mujeres, no lo creo.