El pianista francés Pierre-Laurent Aimard. Foto: Julia Wesely

El pianista francés Pierre-Laurent Aimard. Foto: Julia Wesely

Música

El piano incansable de Pierre-Laurent Aimard: guiño a Kurtág en su centenario

El intérprete sigue iluminando las salas de nuestro país como artista residente del CNDM, con numerosos conciertos en Madrid.

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Durante estos días, de la mano del CNDM, estamos viendo de nuevo en Madrid al gran pianista francés Pierre-Laurent Aimard (Lyon, 1957), por muchas razones una rara avis.

Su trayectoria es de una pureza, de una rectitud y de una coherencia realmente sorprendentes desde los comienzos de su andadura por el mundo de la música, en el que se inició formalmente en 1964 dentro de las aulas del Conservatorio de su ciudad natal.

Los años pasados como pianista del Ensemble Intercontemporain, a donde fue llamado por Pierre Boulez, contribuyeron a empujarlo a profundizar en el universo de la nueva creación, en el que se ha movido a sus anchas durante lustros.

Estamos ante un músico dispuesto a iluminar la importancia histórica, musical y cultural del entorno, así como a prestar atención a las influencias entre compositores y entre generaciones y siglos. Sus criterios, ya ahormados por el tiempo, pueden ser seguidos en sus clases del Conservatorio de París, entre otros centros.

Ahora, tras sus conciertos del verano pasado en el Festival de Granada tocando el Catálogo de pájaros de Messiaen, lo tenemos en Madrid para distintas escaramuzas. El pasado día 9 de febrero, junto al también pianista Lorenzo Soulès en algunos casos y en el Auditorio 400 del Museo Reina Sofía, abordó En blanc et noir de Debussy, Cahier de filigranes de Thomas Lacôte (encargo del CNDM), Sonata de Yves Chauris, Divisions de George Benjamin yMonument Selbstportrait und Bewegung de György Ligeti.

Este jueves día 11, esta vez en la Sala de cámara del Auditorio Nacional, enfrenta, ya en solitario, una muy amplia selección de piezas de Játékok del tan original György Kurtág, en conmemoración del centenario de su nacimiento el 19 de febrero. Brevísimas composiciones que establecieron un diálogo muy constructivo y estratégico con una selección de El clave bien temperado y tres números de El arte de la fuga.

Estas actuaciones forman parte de la amplia y ya iniciada colaboración entre el pianista y el CNDM dentro de esa figura que se denomina Artista en Residencia, que comenzó a perfilarse en octubre del pasado año y que concluirá en abril del presente.

El 30 de marzo lo tendremos, dentro del Ciclo de Lied del Teatro de la Zarzuela, acompañando a la soprano Anna Prohaska con obras de Ives, Mahler y Debussy. El 21 de abril estará en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional para abordar un programa verdaderamente apetitoso: de nuevo Kurtág, con otros fragmentos de Játékok, una selección de valses y danzas de Schubert, piezas para piano Op. 19 de Schoenberg, Variaciones de Webern y, para cerrar, Andante K 616 y Marcha KV Anh 139 de Mozart.

Y no acaba ahí la cosa, pues el 23 de abril estará en la misma sala interviniendo en la monumental Sinfonía Turangalila de Messiaen junto a la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña, con el infalible Jonathan Nott en el podio. Todo un mundo.