Una escena del montaje de Paco López de 'Goyescas'. Foto: Daniel Pérez
La España esencial de Granados y Falla en una ración doble de zarzuelas dirigidas por Paco López
El Teatro de la Zarzuela acoge 'Goyescas' y 'El retablo de Maese Pedro', obras breves que se sostendrán en dos buenos repartos y la dirección musical de Álvaro Albiach.
Más información: Jean-Guihen Queyras estrena Stradivarius: "Bach fue el mayor optimista. En tiempos de la IA, es necesario"
Tras las fiestas, el Teatro de la Zarzuela abre de nuevo sus puertas para ofrecernos un interesante doblete de obras líricas españolas breves: Goyescas, de Enrique Granados, y El retablo de Maese Pedro, de Manuel de Falla.
Dice al respecto Paco López, director de escena y dramaturgia, también escenógrafo e iluminador: "Granados, Falla y Zuloaga viajan a París. Persiguen la España esencial, la auténtica, la indeleble. Y creen encontrarla en las recreaciones de los grandes pintores, escritores y músicos españoles de antaño. En tiempos como los actuales, donde con tanta urgencia se nos manifiesta la necesidad de 'repensar' la España común, encuentra parte de su sentido mi propuesta".
Los cuadros pianísticos de Goyescas dejaban, según el pianista Antonio Iglesias, amplia libertad a la fantasía, poseían una indiscutible e innata elegancia. La idea de trasladar la partitura a la escena fue del pianista y director de orquesta norteamericano Ernest Schelling.
En colaboración con Fernando Periquet, Granados creó un plan escénico y escribió la música, a la que hubo de aplicarse a posteriori el libreto, algo que determinó un evidente desequilibrio dramático y que acabó por lastrar la obra, tan inspirada en los aspectos musicales. La historia de celos, amores y muertes, la confrontación entre lo popular y lo aristocrático no termina de funcionar. El estreno tuvo lugar en el Metropolitan de Nueva York el 28 de enero de 1916 con lisonjero éxito.
En El retablo de Maese Pedro Falla, como dice el crítico Justo Romero, "rompe con los periodos andalucista y castellano y se acerca a la corriente neoclásica de Stravinski, Honneger, Satie o Poulenc".
"Hoy, cuando se nos manifiesta la necesidad de 'repensar' España, encuentra sentido mi propuesta". Paco López
Una obra concebida para marionetas, estrenada en el palacio parisino de la Princesa de Polignac el 25 de junio de 1923 —aunque se había ya escuchado en Sevilla tres meses antes en versión de concierto— y que ejemplifica la capacidad de síntesis del gaditano, que buscó inspiración en la música española de los siglos XV y XVI. El compositor quería, desde luego, que los títeres fueran los auténticos protagonistas.
Para llevar a buen puerto estas dos obras se cuenta con dos repartos bien elegidos. En la ópera de Granados se turnan en la parte de Rosario la canaria Raquel Lojendio, de perfumados alientos líricos, de trazo esbelto y refinado, y la estadounidense de origen cubano Mónica Conesa, de mayor envergadura y placentera emisión, levemente nasal (26 años).
Un momento del montaje de Paco López de 'El retablo del maese Pedro'. Foto: Daniel Pérez
En Fernando se turnan el poderoso spinto, de directa pegada, Alejandro Roy, y el más lírico, de vibrato muy personal, Enrique Ferrer. Paquito será servido por el seguro barítono César San Martín. Pepa estará en la voz suntuosa, en periodo de mejora, de la mezzo Mónica Redondo.
Los protagonistas del Retablo son el bien timbrado y rotundo barítono Gerardo Bullón (Don Quijote), el tenor ligero, tan flexible y expresivo, Pablo García-López (Maese Pedro) y la ágil y bien coloreada soprano ligera Lidia Vinyes Curtis (Trujamán). Todo gobernado por la experta batuta de Álvaro Albiach, conocedor del repertorio. Habrá, entre el 24 de enero y 1 de febrero, siete representaciones.