Simon Helberg, en 'The Audacity'.
Jonathan Glatzer estrena 'The Audacity': "Cuando buscamos en internet nada es privado, ni siquiera nuestra sexualidad"
Tras diseccionar la distancia emocional del poder, el guionista de 'Succession' pone el foco en los 'tecno bros' de Silicon Valley desde un humor satírico, oscuro y absurdo.
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El guionista que se aplicó en Succession en diseccionar la distancia emocional del poder, psicopática incluso, se estrena como showrunner con una propuesta que funciona como un prisma sobre Silicon Valley. Jonathan Glatzer (Nueva Jersey, 1969) estrena este domingo en AMC+ su serie de ocho episodios The Audacity, donde amplía el foco apuntado a los tecno bros, a sus cónyuges, su prole, sus terapeutas, las personas del servicio y los maestros de sus hijos.
A través de una narrativa de tramas entrelazadas, se nos invita a observar desde un humor satírico, oscuro y absurdo el aquí y ahora de un universo paralelo que en su intersección con el nuestro está imponiendo la gobernanza de datos y reconfigurando la geopolítica global.
P. ¿Hasta qué punto se inspiró para sus personajes en el auge de la tecnocracia moderna y el ego disruptivo de sus integrantes?
R. Diría que... no mucho, en lo que respecta a las personalidades específicas que asociamos con la tecnología en el mundo real. Hay aspectos de ellos de los que, por supuesto, era consciente, pero escribir es un proceso misterioso. Absorbes conversaciones que escuchas en el metro, noticias que lees sobre la actualidad, y muchos de estos tipos, porque la mayoría son hombres, están muy presentes hoy en día. Así que sí, se ha filtrado en la serie, pero no fue un intento deliberado de emularlos o de personificarlos. De hecho, no creo que sean tan interesantes como el protagonista, Duncan Park. Me resulta mucho más fascinante que cualquiera de esos tipos.
Jonathan Glatzer
P. La presencia de la psiquiatra hace las veces de un nervio expuesto, a través del cual evaluamos la vida interior de los personajes, un recurso famosamente utilizado en Los Soprano. ¿Por qué se decantó por este dispositivo?
R. Crecí en una casa con una terapeuta y un psiquiatra, que es mi padrastro, de forma muy parecida a como creció el chaval de The Audacity, Orson. Así que no fue una decisión influida por Los Soprano, simplemente es mi vida. Aunque, como dato curioso, he de decirle que vivía cerca de David Chase, en el pueblo de Los Soprano, así que no sabría decir dónde está exactamente la línea divisoria. ¡Oye, quizá David Chase se inspiró en mi casa!
La serie, que ya ha renovado para una segunda temporada, se sumerge en las patologías de la modernidad a través de su protagonista, Duncan Park (Billy Magnussen), un aspirante a titán de la tecnología megalómano, inseguro e implacable. En propias palabras de su creador, “en otra época, podría haber estado vendiéndote crecepelo o elixires milagrosos”. Su antagonista es su terapeuta, JoAnn Felder, depositaria de información privilegiada en el valle, mientras trata dolencias de nuevo cuño de multimillonarios llorones, como el síndrome de riqueza repentina y la ansiedad por rendimiento.
Glatzer se sirve de esta dupla condenada a repelerse y entenderse para exponer una realidad a la que ya se le ha hincado el colmillo en la ficción: desde las presuposiciones racistas de robo por parte del servicio hasta el enchufismo universitario y las llamadas de atención de adolescentes descuidados que se traducen en cleptomanía y en trastornos de la alimentación. Según describe el showrunner, el objetivo era poner a todos los personajes en un tablero y diagramar sus relaciones con hilo rojo.
P. ¿También escuchaba, como Orson, las sesiones a escondidas?
R. Cuando lo hacía, me parecían rematadamente aburridas; prefería ver reposiciones de M*A*S*H en el ático. Desde mi perspectiva, esa idea de que es un espacio sagrado donde se cuentan secretos de forma sacrosanta es clave. Para mí hay un paralelismo con cómo entregamos nuestra información personal a la tecnología, a las apps, a nuestros teléfonos...
»Nuestra información personal, de una manera incluso más privada y reveladora que cualquier confesión en el diván, está siendo recopilada por empresas como las de Duncan Park. Sentí que había algo potente en que un quinceañero profanara la santidad del consultorio de un terapeuta escuchando a escondidas y la idea de que cuando buscamos en internet, desde cómo compramos hasta cómo comemos o nuestra sexualidad, nada de eso sea privado. Ambos son constructos que quería dinamitar. Por eso están ahí.
P. Sin mencionar que su terapeuta hace un uso privilegiado de la información de las empresas de los pacientes con los que trabaja.
R. Efectivamente, creo que la doctora Melfi era mucho mejor terapeuta que JoAnne Felder, con diferencia.
Billy Magnussen y Sarah Goldberg, en 'The Audacity'
P. Dado el clima político actual, ¿cómo resistió la tentación de convertir en villanos a sus protagonistas?
R. Porque el objetivo era humanizarlos. No creo que exista nadie puramente malvado, aunque Hitler pone a prueba esa teoría. Hay unas pocas personas que se quedan muy cerca. Pero, en última instancia, como dramaturgo y satirista, si la avaricia, la codicia y la ambición no provienen de un lugar de inseguridad, de necesidades no cubiertas o de una desesperación emocional y psicológica, no me resulta interesante. Esa es mi directriz.
»El ambiente político en el que vivimos me es muy familiar y estoy seguro de que tiñe todo lo que hago día tras día, pero ese no es el trabajo de esta serie. Para mí, tomar partido desde un punto de vista político es algo que hago en privado. No creo que The Audacity pretenda ser un panfleto.