Fotograma de 'Love Story'. Foto: Gtres.

Fotograma de 'Love Story'. Foto: Gtres.

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'Love Story' reaviva la nostalgia de la Nueva York de los 90: paparazis, cigarrillos y la maldición de los Kennedy

La serie de Ryan Murphy sobre la relación y la tragedia del hijo del expresidente Kennedy y Carolyn Bessette se ha convertido en un fenómeno televisivo en Estados Unidos.

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Si por algo se caracteriza el director y guionista Ryan Murphy (Indianápolis, 1965) es su compulsiva forma de encadenar proyectos, algunos más exitosos (Dahmer, American Horror Story, Glee) que otros (Scream Queens, Ratched).

Todos ellos excéntricos, macabros y en ocasiones algo pasados de rosca. Siempre hay tragedia en las ficciones de Murphy — si no, que le pregunten a los pocos miembros que quedan vivos del reparto original de Glee—, pero también una peculiar forma de airear los trapos sucios de la sociedad estadounidense.

Eso hizo en Feud: Capote vs. The Swans (2024) o Monstruos: la historia de Lyle y Erik Menéndez (2025) y ahora, en otro registro, lo ha vuelto a hacer con Love Story (Disney+/ Hulu), ficción sobre la trágica relación entre John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette. En Estados Unidos, la relación entre el único hijo varón del expresidente John F. Kennedy (interpretado por Paul Anthony Kelly) y esta publicista de Calvin Klein (Sarah Pidgeon) es archiconocida.

Las pocas fotos de ambos, recorriendo las calles de Nueva York, llevan años pululando por Internet, pero la serie de Murphy ha desatado el fenómeno fan en torno a la pareja, fallecida en un accidente de avioneta en 1999 tres años después de casarse.

El éxito de la serie de nueve episodios —convertida en la más vista de la historia de Hulu— ya ha hecho que Murphy anuncie una segunda temporada, centrada en otra pareja caída en desgracia: Stevie Nicks y Lindsey Buckingham, vocalista y guitarrista de Fleetwood Mac. Murphy ha encontrado su nueva gallina de los huevos de oro, convirtiendo la nostalgia noventera y la política pop de los Kennedy en un culebrón romántico.

Una Lady Di estadounidense

La muerte de la pareja no es ningún espóiler y Murphy, que arranca la serie con ambos cogiendo ese malogrado avión, no se centra en ella, sino en mostrar el acoso y derribo al que fueron sometidos por la prensa. "El público siempre lleva una flor en una mano y una piedra en la otra. Piensan que nosotros no existimos sin ellos", le dice Jackie Kennedy (interpretada con soltura por Naomi Watts) a su hijo, acostumbrado a ser el punto de mira desde pequeño.

Sin embargo, la serie se centra en cómo Bessette tuvo que renunciar a su anonimato por amor. Su relación con John la obligó no solo a exponerse públicamente, sino también a luchar por hacerse un hueco en la familia Kennedy. Aunque la matriarca ya había fallecido de cáncer cuando ambos se conocieron, Bessette tuvo que hacer frente especialmente a la desconfianza de Caroline (Grace Gummer) la hermana de John, y de su tía Ethel, reacia a aceptar a una "cualquiera" en el clan.

John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette en la serie 'Love Story'.

John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette en la serie 'Love Story'.

A esa presión familiar se suma, en la ficción, la sombra de la actriz Daryl Hannah, presentada como la última novia “seria” de John. Una relación de idas y venidas que la serie convierte en una antagonista sentimental con la que Bessette parece estar compitiendo incluso cuando la historia con Kennedy ya ha empezado. A raíz de la serie, Hannah ha llegado a quejarse públicamente de ese retrato, defendiendo que la ficción distorsiona tanto su relación con John como su propio papel en aquel triángulo emocional.

Lo que es cierto es que Bessette pasó de ser una exitosa publicista de Calvin Klein, mano derecha del propio diseñador, a dejar su trabajo y convertirse en una Lady Di atormentada por los paparazis, que acampaban noche y día en las puertas de su apartamento.

La recreación de esa Nueva York de los 90 también pasa por capturar el caldeado ambiente de los medios de comunicación, con los paparazis como los verdaderos villanos de la época. La muerte de Diana de Gales fue la gota que colmó el vaso, la confirmación de que el acoso mediático puede llegar demasiado lejos. En la ficción, los recién casados miran con pavor las noticias de la muerte de la princesa Diana temiendo por su propio futuro.

Cigarrillos y Calvin Klein

La toxicidad y la represión a la que se ven sometidos los protagonistas, sobre todo Bessette, no opacan el ambiente glamuroso de la Nueva York de los 90, cuando antiguos distritos industriales como Tribeca empezaban a gentrificarse y se llenaban de famosos, fotógrafos y creativos, con el matrimonio Kennedy‑Bessette como vecinos ilustres, y Mazzy Star, Sade, Fiona Apple, Radiohead o Pulp sonando en las radios. Hay que reconocer la picardía de Murphy al poner a John F. Kennedy Jr. y Bessette a bailar 'Common People'.

Era también una pequeña edad dorada de la publicidad, en la que las carreras de top models como Kate Moss, a cuya proyección Bessette contribuyó como directora de publicidad de Calvin Klein, empezaban a despuntar.

La imagen de unas jóvenes arrancando la marquesina de un anuncio de Calvin Klein que se ve en la serie solo puede pertenecer a esa década, igual que la ingesta de cigarrillos que Sarah Pidgeon, firme postulante al Emmy por su fiel interpretación, consume en cada capítulo, un gesto que ya parece anacrónico.

John F. Kennedy Jr. en la serie 'Love Story'.

John F. Kennedy Jr. en la serie 'Love Story'.

No fue fácil reconstruir un personaje del que realmente se conoce tan poco: apenas hay vídeos de Bessette, aunque su estilo sobrio y sencillo, ese effortless chic que en plena fiebre por el minimalismo vuelve a ser tendencia, sí está bien documentado.

A partir de un puñado de icónicas fotografías de la pareja, Murphy y su equipo reconstruyen al detalle sus vestuarios más conocidos (los vaqueros Levis de Bessette, las famosas gorras de Kennedy Jr.), que ahora intentan replicar miles de fans en redes sociales.

La maldición Kennedy

A John F. Kennedy Jr. su propia familia lo veía a veces como un Peter Pan mimado y no ayudó su historial académico: aprobó a la tercera el examen de acceso a la abogacía de Nueva York, con el escarnio público y la presión añadida de poder perder su puesto como fiscal adjunto en Manhattan.

En lugar de seguir el camino recto hacia el cargo que todos esperaban, intentó renegar de la política heredada y quiso ser periodista, como su padre había querido ser antes que presidente. De ahí nació George, una revista concebida para hacer la política sexi, intenciones que no encajaban con el canon de la familia Kennedy.

Primera portada de la revista 'George'.

Primera portada de la revista 'George'.

Por sus portadas desfilaron Cindy Crawford (vestida de George Washington en el primer número), Robert De Niro, Drew Barrymore (a lo Marilyn en un provocativo número que le valió una reprimenda familiar), Johnny Depp, Arnold Schwarzenegger o incluso Donald Trump en la etapa final de la revista. La serie de Murphy acierta al llevar el clima político de la época al territorio pop, pero en el fondo lo tenía fácil: ¿qué hay más pop que un Kennedy? Andy Warhol lo vio claro.

Esa aventura editorial duró poco: George cerró en 2001, dos años después de la muerte de John, asfixiada por la caída de la publicidad y sin su carismático director para seguir seduciendo a anunciantes y famosos.

La muerte de John y Carolyn en 1999 se presenció como otro capítulo más en la llamada "maldición Kennedy", que encadena magnicidios, accidentes y cánceres fulminantes.

En los últimos episodios de Love Story, Caroline, la gran superviviente del clan, aparece como alguien condenado a revivir una y otra vez el duelo, apenas cinco años después de haber perdido a su madre por un cáncer y con el recuerdo aún vivo del asesinato de su padre. Dos décadas después, Caroline Kennedy carga también con la muerte reciente de su hija Tatiana Schlossberg, fallecida en 2025 a los 35 años por una leucemia especialmente agresiva.

Murphy no ha sido el único que ha visto recientemente el filón de la familia: Netflix prepara para 2027 una serie sobre los Kennedy, con Michael Fassbender como Joe Kennedy Sr., el patriarca del clan, concebida como un gran drama familiar "a la altura de The Crown". Tenemos Kennedys para rato.