Fernando González Molina y Enric Auquer, durante el rodaje de 'Cronos'

Fernando González Molina y Enric Auquer, durante el rodaje de 'Cronos' Michael Oats

Cine

Fernando González Molina lleva al cine el atentado de las Ramblas: “Queríamos alejarnos del morbo”

El ataque yihadista, en el que murieron dieciséis personas, se convierte en un ‘thriller’ seco y emocionante en ‘Cronos’.

La película está contada desde el punto de vista de los Mossos d’Esquadra.

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Con una simple furgoneta, en el verano de 2017, varios terroristas yihadistas mataron a 15 personas en las populares Ramblas de Barcelona. Una carnicería que aún se cobró dos víctimas más: un hombre al que el conductor de la masacre apuñaló para robarle su coche y una mujer en Cambrils, también apuñalada. Fue allí donde un mosso d’esquadra mató a cinco de los miembros de la célula, que portaban cinturones explosivos falsos. Unos días después, el último fugitivo fue abatido en plena campiña leridana.

Podría haber sido peor. Unas horas antes, una explosión en una casa de Alcanar, donde los yihadistas manipulaban explosivos y acumulaban bombonas de butano, segó la vida de dos miembros y evitó que el plan inicial pudiera llevarse a cabo: atentar contra la Sagrada Familia.

Director de largo recorrido con títulos como el gran éxito juvenil 3 metros sobre el cielo (2010), la superproducción épica Palmeras en la nieve (2015), la trilogía de El guardián invisible o la reciente Mi querida señorita (2026), Fernando González Molina (Pamplona, 1975) opta por entregar un thriller sobrio contado desde el punto de vista de los cuerpos de seguridad catalanes. Unos profesionales que se vieron lógicamente desbordados por una barbarie que plantea todo tipo de problemas éticos, logísticos, policiales e, incluso, políticos. Eran los tiempos de la escalada de tensión por el procés, que enfrentaba al gobierno de Mariano Rajoy con la Generalitat de Carles Puigdemont.

Enric Auquer, Mònica López y Diana Gómez encabezan el reparto de un filme muy coral.

Pregunta. Decide contar los atentados desde la perspectiva policial. ¿Por qué?

Respuesta. Por la propia génesis del proyecto. La película nace de una investigación periodística de Nacho Carretero y Arturo Lezcano para el documental 800 metros, en el que las personas que participaron en el dispositivo Cronos, diseñado para ataques terroristas, les contaron cómo vivieron aquellas 124 horas, desde el atentado hasta que abatieron al último integrante de la célula.

»Todos sabemos que hubo un atentado y en nuestra mente permanecen los titulares, pero había mucho que contar sobre lo sucedido en los primeros minutos y durante la investigación y la caza. También queríamos alejarnos por completo del morbo. Si hubiésemos puesto el foco en las víctimas o en las motivaciones de los terroristas, habríamos hecho una película totalmente diferente.

P. ¿Se podía preparar a los Mossos para afrontar una situación como esta?

R. Una cosa es que existan unos protocolos teóricos, metidos en un cajón, y otra que tú te encuentres en mitad de todo aquello. Preparando la película descubrí que eran personas que intentaron hacer las cosas lo mejor posible, pero a las que lo sucedido en Las Ramblas les afectó muchísimo y les acabó pasando factura. Entre los policías no hay pistoleros ni tipos que nunca tienen miedo y siempre saben qué hacer. Son personas que prestan un servicio público, que probablemente nunca han disparado a nadie y que de repente se encuentran en un contexto casi bélico.

R. Surgen situaciones muy duras, como que los servicios de emergencia no pudieron atender inmediatamente a los heridos porque podía haber una bomba...

R. Eso sucedió exactamente así. Primero no les permitieron acceder y después les dijeron: “Podéis pasar, pero bajo vuestra responsabilidad”. Y pasaron. Mientras tanto había personas heridas que necesitaban ayuda.

»Sobre el terreno, la realidad es muy distinta a los protocolos. Unos policías, por ejemplo, estaban persiguiendo a unos carteristas por el Raval y, de repente, se encuentran en un lugar lleno de muertos y heridos. Tienen que descubrir cómo abordar aquello. Lo mismo sucede con la ciudad: encierras a la gente en las tiendas, pero ¿hasta cuándo? Al día siguiente hay un partido en el Camp Nou. Si lo suspendes, transmites miedo; si dejas que se juegue cuando todavía hay un terrorista huido, quizá expones a la población. La película también habla de esa tensión que hay entre seguridad y libertad.

P. ¿Cómo se desarrolla esa tensión entre la Generalitat y el Gobierno central en pleno procés independentista?

R. Era la parte que menos conocía y una de las que me parecen más interesantes. Incluso en las circunstancias más extremas, las desgracias se utilizan para controlar la información. Quien controla la información controla el relato. La tensión era muy fuerte. Y había un tercer vértice: la comunicación de los Mossos, representada por Daniela, que intentaba ofrecer a la población un relato lo más honesto posible.

»El protocolo establecía que los Mossos debían comunicar directamente para evitar injerencias políticas. Sinceramente, creo que fueron quienes mejor actuaron, porque su mirada estaba puesta no tanto en el relato como en ser eficaces. La película no pretende avalar ninguna teoría de la conspiración. Cuenta solo lo que Nacho y Arturo pudieron comprobar.

Joan Pedrola, en un momento de 'Cronos.'

Joan Pedrola, en un momento de 'Cronos.' Michael Oats

P. El atentado nunca aparece directamente. ¿Por qué ha preferido evitarlo?

R. La película va treinta segundos por detrás. No había ninguna necesidad de mostrar la furgoneta en las Ramblas impactando contra los cuerpos. Habría sido un horror gratuito y la película no trata de eso. Queríamos ser muy respetuosos con las víctimas. Esas personas tienen nombres y apellidos, padres, hijos y familias. El rostro de quienes contemplan lo sucedido ya te cuenta muchísimo. Intentamos reproducir lo que encontraron los fotógrafos que llegaron unos minutos después y trasladar esa sensación al espectador.

Greengrass y Bigelow

P. La película recuerda en su contención y en el nervio a United 93 (Vuelo 93) (2006), de Paul Greengrass. ¿Fue un referente?

R. Greengrass fue una referencia bastante clara, junto a Kathryn Bigelow y las películas periodísticas de los setenta, como Todos los hombres del presidente (Alan J. Pakula, 1976) o Los tres días del Cóndor (Sydney Pollack, 1975). Ese cine en el que los personajes están al servicio de la trama para construir la emoción.

»Yo estudié Periodismo y sentía esta película tenía mucho de eso: investigar, investigar e investigar, y después colocar todo en la pantalla de la manera más sencilla y esencial posible. Hay poco violín. Los momentos en los que aflora la emoción están muy escogidos y nacen de la propia película. No teníamos que empujarla nosotros.

P. ¿Por qué no incluyó el relato de una víctima entre los puntos de vista desde los que se cuenta la historia?

R. Porque habría creado una equivalencia narrativa entre el punto de vista de la víctima y el de los policías, cuando moralmente no son comparables.